Lidia Gil, vecina de Mamariga de 88 años, puede ser desahuciada tras una estafa inmobiliaria

"Confiamos en que la justicia no le dé la espalda a Lidia"

09.10.2020 | 01:04
El barrio de Mamariga dio su apoyo a Lidia Gil, una vecina que podría ser desahuciada en una concentración.

 Lidia Gil tiene 88 años y lleva toda una vida viviendo en Mamariga y, sin duda, quiere seguir haciéndolo. Esta mujer hace 16 años firmó un acuerdo de permuta con la promotora Residencial Mamariga encabezada por Jabyer Fernández; ella cedía la casa en la que vivía para que construyesen una promoción de vivienda en ese solar. A cambio, se le entregaría un piso en esos bloques. Por ello se trasladó a una vivienda provisional hasta que se construyese esa promoción inmobiliaria en la que estaría su nuevo hogar.

La empresa constructora hizo los bloques de viviendas que estaban previstos en el solar en el que Lidia tenía su hogar, pero no cumplió con lo acordado y puso a la venta la vivienda que, en principio, estaba destinada a ser el hogar de esta mujer, un tercer piso que da a la zona de solana de esta zona. "Cuando se enteró de que habían vendido el piso, fue cuando mi tía inició el litigio judicial. Después le ofrecieron otra vivienda, también un tercer piso, pero que no cumplía con el acuerdo que habían firmado", señaló Lourdes Torres, sobrina de Lidia. Poco después, Residencial Mamariga entró en concurso de acreedores y se declaró insolvente. Con la quiebra de la promotora, los bienes de la compañía pasaron a manos de los acreedores que le ofrecieron a Lidia un piso en usufructo... Pero con una carga de 240.000 euros. "Eso era inaceptable", declaró la sobrina de Lidia.

Durante los 16 años transcurridos desde la firma de la permuta, Lidia ha vivido en un bajo ubicado en la zona, una vivienda que, en estos años, debido a la quiebra de Residencial Mamariga, también ha pasado a ser propiedad de un fondo de inversión que, ahora, quiere que Lidia abandone la casa. Todo esto hace que la mujer, con 88 años, pueda ser desahuciada de su hogar provisional por el mero hecho de que con quienes firmó el acuerdo de permuta no cumplieron su parte del pacto y, presuntamente, le estafaron.

El fondo de inversión ha judicializado el caso y hace un mes tuvo lugar la primera vista del mismo. A ella debían acudir Jabyer Fernández y Emilio Prieto para declarar como una de las partes que firmó aquella permuta por la que Lidia acabó, provisionalmente, en la vivienda de la que le quieren desahuciar. Ellos son los testigos principales. No aparecieron y se aplazó el juicio. La próxima vista está prevista para el 12 de noviembre. "Creemos que tampoco aparecerán en la próxima sesión", reconoció Lourdes.

Apoyo del barriO

Ante esta situación, se concentraron en el frontón de Mamariga decenas de vecinos del barrio para mostrar su apoyo a esta vecina cuyo caso ha levantado la indignación en esta zona de Santurtzi. La convocatoria fue a las 19.00 horas y, poco a poco, fueron llegando vecinos al lugar de esta concentración que se anunció a través de carteles que se habían pegado en los últimos días en el barrio. También estaba Lidia, nerviosa y sentada en un banco, muy afectada por todo lo que está ocurriendo. "Estamos muy agradecidos al barrio por todo el apoyo que nos está dando en esta situación. Esperamos que la justicia sea justa con Lidia, que no le dé la espalda en este caso que es sangrante. Tenemos confianza en que sea así", indicó Lourdes. Así, unidos, los vecinos de Mamariga en particular y de Santurtzi en general mostraron su apoyo a Lidia.

Tras la concentración, en el interior del frontón tuvo lugar una asamblea ciudadana en la que se trató la respuesta que Mamariga, como barrio, dará en las próximas semanas al caso de Lidia. Ella ya sabía que no estaba sola en esta situación tan desagradable, pero ayer su barrio se lo demostró con palabras y con hechos.

En corto

Acuerdo incumplido. La constructora no cumplió el acuerdo por el que Lidia cedía el solar de su casa a cambio de una vivienda determinada.

Posible desahucio. Mientras se hacían las casas, Lidia fue trasladada a un piso provisional. La vivienda es, ahora, propiedad de un fondo de inversión que quiere que la mujer abandone la casa.