Muskiz huele a baserri

Miles de personas se dieron cita ayer en las campas de San Juan para disfrutar una año más, y van 37, de la Feria agrícola y ganadera de Muskiz. Una cita que reúne delicatessen del agro de Meatzaldea y de Bizkaia

09.02.2020 | 15:23
La feria de Muskiz es un caleidoscopio donde el público pasa sin solución de continuidad de los productos de la huerta y los frutales, a los artesanos mientras contempla al ganado de las explotaciones locales en un ambiente donde la música también anima.

Miles de personas se dieron cita ayer en las campas de San Juan para disfrutar de la Feria

GRACIAS al amago de lluvia que a primeras horas de la mañana mojó las calles de buena parte del Bilbao metropolitano procurando pocas expectativas para un día de playa, la feria agrícola ganadera de Muskiz volvió a registrar una de esas notorias afluencias que han hecho de esta cita del baserri vizcaino uno de los eventos más notables del panorama ferial vasco. Avanzar entre los pasillos de los diferentes escenarios de la muestra se volvió por momentos una tarea imposible tanto en la zona asfaltada -donde se ubicaron los 90 puestos agrícolas y artesanales- como en la zona boscosa expositiva de la cabaña ganadera local en el acceso de la plaza de San Juan. Aquí, vacas de diferentes razas de leche y carne, ovejas y cabras de diferentes variedades hicieron tapón en ocasiones a lo largo de una jornada en la que el público -especialmente los niños- mostró un notable interés por la raza del burro de las Encartaciones que ayer contó con su propio Platero, un ejemplar de apenas dos meses -protegido por su celosa madre- que fue objeto de innumerables fotos de recuerdo.

"Son una raza especialmente adaptada al trato con las personas que se diferencia de otras razas por su pequeño tamaño, a pesar de lo cual tiene una gran resistencia", señalaba un criador de Meatzaldea, quien destacó que "a pesar de lo que se diga en algunos círculos, el burro encartado no está en vías de extinción. Otra cosa es que no haya grandes explotaciones que críen este animal pero es muy habitual que en la comarca haya gente que tenga uno o dos burros. Otra cosa es que estén debidamente controlados". "A mí me llegaron a amenazar desde la Diputación Foral de Bizkaia con quitarme las ayudas cuando ni siquiera me las habían concedido. Hay gente que piensa que estos ejemplares se mantienen por las ayudas pero las exigencias son tan importantes, como tener una hectárea por burro, que no merece la pena pedir ayuda. En mi caso el criar el burro encartado es un hobby, un capricho", apuntaba este criador que posee también un amplio rebaño de cabras azpigorri y de ganado monteño.

No fue una de estas razas vacunas sino una ternera de Eusko label la que asó la centenaria carnicería local Fernández Terreros que hizo las delicias en el paladar de cientos de asistentes que repusieron fuerzas tras visitar una feria en la que las frutas, hortalizas, quesos y postres ponían los dientes largos a la concurrencia que se acercó ayer a las campas de San Juan, un paraje que despierta la admiración de expositores y visitantes.

Txakoli La cita ferial de Muskiz, que este año cumplió su 37 edición, y volvió a contar con el apoyo musical de Jarraitzen Dugu, tiene dos puntos destacados en su programación, el ganado equino y el txakoli. Como recordaba su impulsor, el edil jeltzale, Iñaki Lejarza, el objetivo de esta feria "era servir de escaparate para el trabajo de nuestros baserritarras. Hay que tener en cuenta que tal como hoy -por ayer- aún hoy día las ferias siguen siendo el escaparate para el trabajo de mucha gente". Entre ellos el de los productores de txakoli en sus tres variedades y el de los ganaderos de razas equinas - de belleza- que dirimen su buen hacer en sendos concursos. Eider Delgado con la yegua Ytana y el caballo Iru se hizo con un doblete en la prueba equina.

En el caso del txakoli, los miembros de la asociación de sumilleres de Bizkaia destacaron que "el producto que se ha presentado ha estado muy igualado en todo porque ha resultado muy complicado llegar a la clasificación final. Hay una competitividad intensa entre los productores porque aunque cada uno tiene su particularidad, todos están en una gama media alta", resaltaron los jueces que en el caso del txakoli blanco, que goza de un reconocimiento especial, subrayaron un "equilibrio entre acidez y fructosidad, con una limpieza generalizada ya no hay ninguna turbidez" y un nivel que hace que este vino ya no sea un producto de feria sino que puede estar en cualquier mes a la altura de cualquier vino blanco. Ese debe ser su nombre: vino blanco y txakoli su apellido", avalaron los jueces que premiaron a la bodega Txabarri en blanco y tinto mientras que el premio ojogallo volvió a ser patente en la labor de la bodega Etxebarria de Gatika y su caldo, Sasines.