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Aventura encartada en el Aconcagua

Cuatro miembros del club Ubietamendi hablan de su expedición hoy en la semana mendizale de Zalla

08.02.2020 | 00:07
Los mendizales coincidieron con Juanito Oiarzabal.

Casi sin tiempo para digerir las uvas de Nochevieja volaron a Argentina con el objetivo puesto en el monte Aconcagua, a 6.962 metros de altitud. Poco después de aterrizar de vuelta en Enkarterri, los cuatro miembros del club de mendizale Ubietamendi de Zalla que viajaron compartirán su experiencia hoy desde las 19.30 horas con las personas que se acerquen a la kultur etxea a participar en una de las charlas de la semana de la montaña organizada por la propia asociación. Un viaje de esfuerzo y alegrías, pero también preocupación, cuando uno de los expedicionarios tuvo que ser evacuado, aquejado del temido mal de altura.

Pero mejor retrotraerse al principio de la historia. Como tantos desafíos, todo comenzó "en una comida con un ¿a que no...?", desvela Endika Camino, secretario del club alpino Ubietamendi de Zalla y también socio activo de la asociación Gaztainaga de Galdames, que recibió el XI DEIA Laboral Kutxa Hemendik Saria en la última gala, celebrada en septiembre, en Alonsotegi. Cruzar el océano suponía para la mayoría de ellos un salto en sus excursiones centradas hasta entonces en Europa con el techo en los Alpes o los Pirineos.

El 2 de enero Endika Camino, Juanjo Urrutia, Edu Luengas y José Ángel Gauna embarcaron rumbo a América del sur, donde les recibió Juanito Oiarzabal, "que fue nuestro guía" en un terreno que domina. "Es tal cual se le ve, espontáneo al 100%", describe Endika Camino. Previa escala en Buenos Aires, su destino final antes de iniciar la ascensión al Aconcagua fue Mendoza. Los cuatro mendizales encartados pudieron comprobar que las condiciones extremas ponen sus resistencias al límite. "Se habla de que el Aconcagua se parece a un ocho mil porque te da la sensación de encontrarte mil metros más arriba", y él lo atestigua. Esta tarde narrará cómo sus dificultades respiratorias obligaron a evacuarlo antes de que su estado empeorara. La incertidumbre se mantuvo en los "tres días en los que me hicieron varias pruebas porque no estaba claro que pudiera coger el avión de vuelta".

Pese a los avatares sufridos, no disminuye el amor a la montaña "que ofrece una sensación de total libertad". Lo mismo piensan los cerca de 300 socios del club Ubietamendi de Zalla que ya planean más eventos para este año, como una marcha de BTT en la localidad y salidas los fines de semana.