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Itxaso, ingeniera con arte

Itxaso Parola Domingo trabaja en Varsovia como profesional y doctora de Telecomunicaciones

Esta plentziarra tiene otra pasión que le acompaña desde pequeña, que es pintar con acuarela

09.02.2020 | 16:48
La plentziarra Itxaso Parola Domingo, que ahora reside en Varsovia, posa sonriente.

Esta plentziarra tiene otra pasión que le acompaña desde pequeña, que es pintar con acuarela

Plentzia - Itxaso Parola Domingo (Plentzia, 1991) es de ciencias y también de letras, bueno más bien, de arte. Esta plentziarra es ingeniera en Telecomunicaciones, con un doctorado, y está trabajando como tal en una empresa de Varsovia (Polonia). Pero no solo es una fuera de serie en ese terreno, también lo es con el pincel en la mano para crear acuarelas que conquistan miradas. Además, pertenece a la Agrupación de Acuarelistas Vascos.

Desde hace unos meses, Itxaso plasma su talento a 2.500 kilómetros de su casa. "Tuve una oportunidad laboral bastante buena, como ingeniera y en mi ámbito, en fotónica y fibra óptica, y además relacionado con I+D, así que me vine para aquí", comenta. Ella está contenta en una ciudad en la que "las condiciones laborales son muy buenas". De hecho, según traslada, en la capital polaca "casi no hay paro, la tasa es del 1%". Por eso, "la gente se mueve mucho, si algo no le gusta en su trabajo, se va sin ningún problema, porque encuentran otro enseguida. Yo, después de tres meses en pruebas, tengo un contrato indefinido ya, así que diría que me podría quedar hasta cuando quisiera, pero, al final, la tierra tira mucho y en algún momento me volveré. Yo he vivido toda la vida en Plentzia y echo de menos el olor del puerto, la ría? ¡Estoy muy lejos de cualquier agua!", señala Itxaso. Y eso que no es la primera vez que esta vizcaina deja su tierra, ya que para realizar su doctorado estuvo en Alemania. "En el último año de carrera en Bilbao, me uní a un grupo de fotónica aplicada en la Escuela de Ingenieros y, con el apoyo de una beca del Gobierno vasco, hice el doctorado y estuve haciendo una estancia de investigación allí", recuerda. Y precisamente como investigadora de la UPV/EHU consiguió desarrollar una fibra óptica de plástico que capta energía solar con alto rendimiento. Hasta entonces, nunca se había utilizado como concentrador solar una fibra óptica de plástico que combina componentes orgánicos e inorgánicos. La fibra óptica sigue siendo el medio en el que se mueve esta plentziarra hoy en día. "Al hablar de fibra óptica, la gente, en general, piensa en la fibra para darte Internet, pero la fibra óptica sirve para muchas cosas y en la empresa en la que estoy, nos especializamos, no solo para telecomunicaciones, sino también para hacer sensores para monitorizar las estructuras, por ejemplo, puentes o edificios. Se pone la fibra óptica y entonces ella misma actúa como un sensor y puedes tener información de todos los puntos de esa estructura", explica Itxaso.

un curioso binomio A ella, desde pequeña le han tirado las ciencias. "Siempre me han gustado mucho las matemáticas, la física... Y cuando llegó el momento de decidirme, cogí Teleco, porque tenía asignaturas multidisciplinares y pensé: Esta carrera me va a enseñar un poco de todo y me va a abrir puertas. Tenía claro que iba a estudiar una ingeniería, pero no sabía bien cuál", rememora esta joven de mente inquieta, inteligente, científica y... artística.

Porque Si los números han estado presentes en su vida desde el principio, también lo ha hecho la pintura. "Desde que tengo recuerdos, he pintado: a mi aitite durmiendo la siesta en el sofá, garabatos por todas partes? Mis padres lo vieron y con 6 o 7 años me apuntaron a unos cursos de pintura de la asociación cultural Araldi y yo estaba con Ricardo Aldama. Con 8 años ya tenía cuadros al óleo", desvela Itxaso. Así que las acuarelas han sido su expresión creativa y siguen siéndolo, cuando las manijas del reloj se lo permiten. "Me gustaría pintar más, pero con el trabajo, llego a casa y estoy cansada, y me cuesta sacar tiempo, así que me lo tomo como una afición y me motiva que a la gente le gusten mis cuadros, que haya quienes quieran comprarlos? Es complicado vender, pero he expuesto en bares en Plentzia y al final, alguien va, le gusta y se anima a comprar. Y yo agradezco que se valore el arte, porque hoy en día es difícil. A la gente, normalmente, le cuesta valorar el trabajo que implica un cuadro, no solo por el material, sino por la labor manual, creativa?", considera esta mujer de capacidades asombrosas.

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