El Puerto esperará al nuevo PGOU para vender su antigua sede en Bilbao

El documento, que se demorará hasta verano de 2021 por el coronavirus, cambiará su uso de público a privado

09.08.2020 | 07:27
Finalmente, junto al Palacete Olabarri, se tendrá que vender también el edificio anexo que se construyó en los años 70. Foto: José Mari Martínez

El culebrón de la venta de la sede del Puerto en Bilbao en Campo de Volantín tiene ya sus meses contados. La Autoridad Portuaria de Bilbao (APB) ha desistido en su petición al Ayuntamiento de la villa de que modifique la actual calificación urbanística de edificio público para que sea un equipamiento privado y esperará a la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana. Una luz verde al documento urbanístico más importante de la capital vizcaina que esta prevista para el primer trimestre de 2021, pero que se retrasará finalmente hasta julio como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

La decisión tomada por la Autoridad Portuaria presidida por Ricardo Barkala se ha basado en las dificultades surgidas en las tramitaciones administrativas previas sobre un edificio singular que por su ubicación, historia y arquitectura está llamado a ser un referente en la villa.

Por ello, la APB ha planteado al consistorio, en el marco del expediente de revisión del PGOU en curso, la modificación del uso vigente del solar, que constituye el conjunto edificatorio con fachadas al Campo de Volantín, la plaza de La Salve y la calle Huertas de la Villa, para la asignación al mismo del uso terciario.

Esto significa que con la próxima aprobación del PGOU, el Puerto ya podrá vender todo el conjunto edificatorio para que pueda ser ocupado por diferentes actividades. La que más novias tiene, y a la que el Ayuntamiento no hace ascos, es la conversión del viejo palacete y sus dependencias anexas construidas en los años 50 en un hotel de alto standing.

Pero también existen otros usos que no se quieren rechazar si se presentan postulantes ante la Autoridad Portuaria. Por ejemplo, el histórico bloque construido por la familia Olabarri a finales del siglo XIX, podría albergar la sede de una multinacional o una gran empresa. También, por ejemplo, se puede interesar alguna fundación, instituto o incluso albergar algún museo como estuvo a punto de fraguarse cuando el difunto alcalde Iñaki Azkuna quiso comprar el palacete en 2009 para que sus algo más de 3.000 metros cuadrados de superficie acogieran una extensión del Museo de Bellas Artes.

Lo que el PGOU no permitirá, aunque su futuro uso evolucione oficialmente de público a privado a partir del año que viene, es la conversión del complejo edificatorio en viviendas o como sede de una industria.

Fuentes municipales indicaron a DEIA que, finalmente, se respetará también el edificio tal cual está colindante al palacete ya que en un principio se creía que este anexo se podía derribar al carecer de valor histórico. Sin embargo, la dirección de Patrimonio del Departamento de Cultura del Gobierno vasco ha determinado que también se tiene que proteger y no se puede demoler.

Hándicaps Por su parte, el grado de protección del palacete Olabarri es el máximo. Ricardo Barkala, presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao, especifica a DEIA como "el edificio se tiene que conservar en su integridad, incluso están protegidos algunos ornamentos internos".

Otro hándicap con el que tendrá que lidiar el futuro comprador del complejo ubicado al final del Campo Volantín es que no podrá ampliar las instalaciones. Su ubicación colindante al cauce de la ría, en unos terrenos de aluvión con riesgo de inundabilidad, ha supuesto que la Agencia Vasca del Agua (URA) haya concretado en un informe que no se podrán construir ni plantas soterradas por debajo del palacete, por ejemplo, para habilitar unos garajes, ni una nueva planta por encima del edificio anexo como algún pretendiente planteó hace ya unos años.

A pesar de todo, Ricardo Barkala es optimista con la futura venta del complejo. "Hay muchas novias y ahora se podría vender ya incluso con todas las trabas urbanísticas que tiene", indicó a DEIA. Pero la entidad portuaria quiere espera. "Queremos ir de la mano del Ayuntamiento ya que la zona y el edificio se merece una actividad importante. La ciudad también lo requiere", aseguró el presidente de la APB.

De hecho, además de cumplir el trámite administrativo municipal, los servicios del Puerto también han arrancado en paralelo el necesario procedimiento ante la entidad de quien depende, Puertos del Estado, para la desafectación del complejo y su incorporación al patrimonio de la Autoridad Portuaria de Bilbao.

El responsable de la entidad plantea además que no tiene prisa "porque se revaloriza más la finca", asegura. "El objetivo, una vez se ultimen estos expedientes, es la posterior enajenación del solar y sus inmuebles. Somos una administración pública y tendremos que sacar a concurso su venta con un pliego de condiciones adecuado", concluye Barkala.

Dos edificios Cerca de 10.000 metros cuadrados

Los tres mil metros cuadrados de superficie del palacete más los 6.500 creados en los años 50 suman una oferta tentadora.

Imposibilidades Los bloques como están

Por estar en cerca de la ría no se puede ni construir sótanos debajo de el solar ni plantas superiores encima del anexo moderno

Desafección Con una tramitación paralela

Además de cerrar la tramitación municipal, también se ha iniciado con Puertos del Estado el proceso de enajenación del solar para su posterior venta tras licitación.

La cifra

Hace ya una década que el puerto se trasladó a su sede nueva en Santurtzi y desde entonces las dependencias de Bilbao apenas han sido utilizadas más que para eventos y reuniones puntuales.

Un complejo perfecto para un hotel o una empresa

Un palacete señorial y su anexo

Dos bloques. El complejo a vender consta de dos partes. El palacete fue levantado por la familia Olabarri entre 1894 y 1897, un hotel como se les llamaba entonces a estas villas muy del gusto francés y que fue por entonces una de las primeras en construirse en aquella zona deshabitada que se llamó Campo de Volantín. El viejo edificio se ha mantenido casi intacto, a pesar de haber tenido tres dueños en más de un siglo de uso. El anexo que mira a la calle Huertas de la Villa y a la plaza de La Salve fue construido tras adquirir el palacio en 1953. El crecimiento de la actividad porturaria requirió más espacio para oficinas y la ampliación dotó de 6.000 metros cuadrados más a la sede del Puerto de Bilbao.