Síguenos en redes sociales:

Especial Medio Ambiente

Una reflexión por parte de los implicados en la transformación ambiental

¿Qué opinan los principales agentes implicados?

Una reflexión por parte de los implicados en la transformación ambientalUnsplash

Los saludos institucionales reunidos en esta publicación reflejan el compromiso compartido de las principales instituciones y agentes ambientales de Euskadi con la construcción de un modelo de desarrollo más sostenible, competitivo y resiliente. Desde distintas perspectivas —la gestión pública, la protección ambiental, el desarrollo territorial, la actividad agraria y la transformación industrial—, sus representantes coinciden en señalar que la transición ecológica constituye uno de los grandes retos y, al mismo tiempo, una de las mayores oportunidades para el futuro del país.

La lucha contra el cambio climático, la economía circular, la innovación, la preservación de los recursos naturales y el impulso de una economía baja en carbono aparecen como ejes fundamentales para garantizar el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

Alimentar el futuro cuidando nuestro entorno con parámetros de sostenibilidad

AMAIA BARREDO: Consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco

La protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible son hoy objetivos inseparables del futuro de nuestra alimentación, de nuestro medio rural y de nuestros mares. Hablar de sostenibilidad es hablar de cómo producimos los alimentos que consumimos, de cómo cuidamos nuestros recursos naturales y de cómo garantizamos oportunidades para las generaciones que vivirán y trabajarán en Euskadi en las próximas décadas.

Nuestro país cuenta con una estrecha relación con la naturaleza. La actividad agraria, ganadera, forestal y pesquera ha contribuido históricamente a modelar los paisajes que hoy forman parte de nuestra identidad. Los hombres y mujeres del sector primario desempeñan una función esencial no solo desde el punto de vista económico, sino también como custodios de un patrimonio natural y cultural que debemos preservar y fortalecer.

Los retos son importantes. El cambio climático está transformando las condiciones en las que desarrollan su actividad nuestros agricultores, ganaderos y pescadores. La disponibilidad de agua, la conservación de los suelos, la protección de la biodiversidad o la adaptación de nuestros ecosistemas marinos y terrestres exigen respuestas coordinadas y una visión a largo plazo. Al mismo tiempo, debemos avanzar hacia modelos de producción cada vez más eficientes, innovadores y respetuosos con el entorno.

Euskadi dispone de importantes fortalezas para afrontar este desafío. Contamos con un sector comprometido, con centros de investigación y conocimiento de referencia, con una industria alimentaria innovadora y con una creciente conciencia social sobre la importancia de consumir de forma responsable y sostenible. La apuesta por la calidad, la proximidad y el valor de nuestros productos constituye también una herramienta para impulsar una economía más resiliente y respetuosa con el medio ambiente.

Desde el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco trabajamos para acompañar esta transición, impulsando políticas que favorezcan la sostenibilidad, la competitividad y el relevo generacional. Porque proteger el medio ambiente no significa renunciar al desarrollo; significa construir un modelo de prosperidad capaz de generar oportunidades económicas, cohesión territorial y bienestar social sin comprometer los recursos de los que dependerán las generaciones futuras.

El futuro de Euskadi pasa por mantener vivo su medio rural, por cuidar sus mares y costas, por garantizar una alimentación sostenible y por reconocer el papel estratégico de quienes trabajan cada día en el sector primario. Su compromiso es también una garantía para la conservación de nuestro entorno y para el desarrollo equilibrado de nuestro país.

La transición ecológica: un reto de país y una oportunidad estratégica para Euskadi

ALEX BOTO: Director General Ihobe, Sociedad Pública de Gestión Ambiental Gobierno Vasco

Vivimos un momento decisivo. La transición energética y climática representa uno de los grandes retos de nuestro tiempo y una oportunidad para transformar nuestro modelo de desarrollo, reforzar la competitividad de nuestras empresas y mejorar la calidad de vida de las personas. En Euskadi contamos con una larga trayectoria para afrontar este desafío y desde Ihobe, sociedad de gestión ambiental adscrita al Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, seguimos trabajando para acelerar esa transformación desde la colaboración, el conocimiento y la innovación.

El compromiso de Ihobe con esta transformación se refleja en su actividad diaria. Así, durante el último año hemos movilizado a 2.267 empresas, desarrollado 639 acciones en municipios y entidades públicas, formado a 2.670 profesionales y acompañado a 638 empresas en la medición de su huella climática. También hemos seguido acercando la sostenibilidad a la industria. Cerca de 4.000 personas participaron en la Semana del Clima y la Energía de Euskadi, mientras que el Basque Circular Summit reunió a más de un millar de asistentes, consolidándose como el mayor encuentro empresarial sobre economía circular del sur de Europa; y la Red de Centros Ambientales de Euskadi (Ekoetxea) recibió 132.611 visitantes, reforzando su papel como espacio de educación ambiental y transformación ecosocial.

Nuestra misión es clara: proteger y mejorar el medio ambiente, impulsando una transición que contribuya al mismo tiempo a fortalecer la competitividad de Euskadi. Para lograrlo, trabajamos en ámbitos estratégicos como acción climática, economía circular, ecoinnovación, acción ciudadana, suelos contaminados, residuos y sostenibilidad local. Nuestro propósito es inspirar y movilizar a la sociedad y sus agentes hacia una transición ecológico-climática justa.

Administraciones públicas, empresas, centros de conocimiento, asociaciones y ciudadanía tenemos la responsabilidad de avanzar de manera coordinada hacia un modelo más resiliente, descarbonizado y circular. Solo desde esa suma de esfuerzos podremos afrontar con éxito desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o el uso eficiente de los recursos.

Esta transición energética y climática también se construye a través de miles de decisiones cotidianas: en la forma en que producimos y consumimos, en cómo diseñamos nuestras ciudades, gestionamos los residuos o utilizamos la energía. Cada pequeño avance suma, cada acción importa, cada gesto cuenta...

El camino hacia una Euskadi climáticamente neutra, competitiva y sostenible requiere ambición, colaboración y confianza. En Ihobe seguiremos trabajando para acelerar esa transición junto a empresas, administraciones y ciudadanía. Sigamos construyendo, entre todas y todos, un futuro en el que el desarrollo económico y la protección del medio ambiente avancen de la mano.

Bizkaia avanza con paso firme hacia un futuro más sostenible y resiliente

ARANTZA ATUTXA: Diputada Foral de Medio Natural y Agricultura

EN Bizkaia hablamos cada vez más de transición energética, descarbonización, economía circular o adaptación al cambio climático. Son conceptos que forman parte de nuestro día a día porque responden a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: construir un territorio más sostenible, resiliente y preparado para el futuro.

Desde la Diputación Foral de Bizkaia entendemos que este reto exige actuar con determinación, pero también desde la colaboración. Las administraciones públicas, las empresas, los centros de conocimiento y la ciudadanía compartimos una misma responsabilidad: avanzar hacia un modelo de desarrollo que garantice el bienestar de las generaciones presentes sin comprometer el de las futuras.

En ese camino, Bizkaia está dando pasos firmes. La Diputación Foral de Bizkaia ha logrado reducir ya un 6% nuestro consumo energético respecto al periodo de referencia, lo que supone un ahorro de 6,2 millones de kWh, y hemos aprobado un nuevo Plan Foral de Actuación Energética que nos permitirá avanzar hacia una reducción del 35% en 2030. Un objetivo ambicioso que se traducirá en una administración más eficiente, un mejor aprovechamiento de los recursos y una menor huella ambiental.

Pero la transición ecológica va mucho más allá de los datos. Significa transformar nuestra forma de producir y consumir energía, impulsar las energías renovables, mejorar la eficiencia de nuestros edificios e infraestructuras, avanzar en la movilidad sostenible y reforzar la economía circular para aprovechar mejor los recursos disponibles.

También significa prepararnos para los efectos del cambio climático. Fenómenos como las olas de calor, los episodios de lluvias intensas o la presión sobre nuestros ecosistemas nos recuerdan que la adaptación es ya una necesidad. Por eso seguimos trabajando para proteger nuestro patrimonio natural, preservar la biodiversidad y reforzar la resiliencia de nuestro territorio.

Nada de esto sería posible sin el compromiso de un tejido empresarial e industrial que lleva años demostrando que sostenibilidad y competitividad pueden avanzar de la mano. En este sentido, entidades como Aclima desempeñan un papel fundamental impulsando la innovación, el conocimiento y la colaboración entre agentes. Una labor que contribuye a situar a Euskadi y a Bizkaia como referentes en el desarrollo de soluciones ambientales.

El futuro nos plantea importantes desafíos, pero también grandes oportunidades. Estoy convencida de que contamos con la capacidad, el talento y la voluntad necesaria para afrontarlos. Sigamos trabajando juntos y juntas para construir una Bizkaia más sostenible, más eficiente y mejor preparada para las próximas generaciones.

Economía circular: la gran oportunidad industrial que tiene por delante Euskadi

OLGA MARTÍN: Directora general de Aclima

EUSKADI ha sido durante los últimos 40 años ejemplo de una transformación que pone de manifiesto nuestro buen hacer en materia ambiental. Con un pasado industrial que nos ha definido; tanto económica como socialmente, fuimos pioneros en la construcción de un nuevo modelo productivo comprometido con la sostenibilidad, la innovación y la incorporación de variables ambientales que nos permitieron consolidar una industria que representa en la actualidad cerca del 25% del VAB de Euskadi. Una industria robusta es sinónimo de mayores índices de empleo de calidad, de mayor estabilidad en materia social y representa una importante fuente de ingresos para el sustento de los servicios públicos que disfrutamos todos.

El reto sigue siendo enorme y el tiempo apremia. Según cifras de la Comisión Europea para 2024, las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron su nivel más alto registrado, con un crecimiento del 1,3% respecto del año anterior. Las regiones más industrializadas seguimos concentrando más del 60% de las emisiones mundiales.

En este contexto, y con una industria que representa más del 20% de las emisiones en Europa, resulta imprescindible activar todos los instrumentos disponibles para avanzar en la consecución de los objetivos climáticos. En Europa, donde los compromisos legalmente vinculantes recogen la reducción del 90% de emisiones para 2040 y la neutralidad climática en 2050, la economía circular se consolida como una palanca clave, tanto por su capacidad para reducir emisiones, como para impulsar nuevos modelos de negocio, su aporte a la competitividad del tejido industrial y la generación de nuevos empleos. 

En Euskadi, tenemos trabajo hecho. La CAPV ha reducido sus emisiones un 38% respecto a 2005 y la Ley de Transición Energética y Cambio Climático recoge objetivos que nos convierten en un territorio referente y pionero en la adquisición de compromisos que exceden los adquiridos a nivel europeo; como, por ejemplo; el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2045. Este escenario se verá reforzado pronto con la publicación de la nueva Ley de Economía Circular impulsada desde Bruselas.

Convertida en una pieza clave del Pacto Industrial Limpio de la Unión Europea sentará unas bases sólidas que consigan duplicar la tasa de circularidad europea hasta el 24% en 2030. 

Todo lo anterior representa para Euskadi dos oportunidades estratégicas. Por un lado, a la industria manufacturera se le presenta la oportunidad de seguir aumentando su competitividad a través del acceso a materias primas recicladas, de proximidad y con un flujo de suministro estable y de calidad que contribuya de forma decisiva a su neutralidad climática. Y, al sector ambiental, la oportunidad de consolidarse como habilitador de ese cambio; impulsando un tejido industrial innovador y con propósito.