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El PNV rechaza la nueva ordenanza de Portuzarra por su impacto negativo en los vecinos de Bermeo

El Pleno ha aprobado con los votos del equipo de gobierno, de manera inicial, la nueva ordenanza de zonas peatonales del Casco Histórico y el entorno Portuzarra

El PNV rechaza la nueva ordenanza de Portuzarra por su impacto negativo en los vecinos de BermeoE. Salterain

El grupo municipal del PNV de Bermeo ha manifestado su oposición a la ordenanza reguladora de zonas peatonales del Casco Histórico y el entorno de Portuzarra, aprobada inicialmente en el Pleno municipal, al considerar que su contenido y su tramitación no garantizan un uso coherente del espacio ni responden adecuadamente a la realidad de vecinos y vecinas. A pesar de que la formación jeltzale votó en contra en la sesión plenaria, la modificación de la ordenanzasalió adelante con el respaldo de los grupos del equipo de gobierno, EH Bildu y Guzan. 

La formación de la oposición ha querido dejar claro que comparte plenamente el objetivo de fondo del documento, señalando que “no cuestionamos la necesidad de limitar el tráfico en Portuzarra. Es un espacio singular que debe ser protegido, garantizando la seguridad de los peatones y el equilibrio entre su uso y la calidad de vida”. Sin embargo, EAJ-PNV ha subrayado que esta ordenanza “no es solo una cuestión de tráfico, sino de cómo se organiza el acceso, el uso y la convivencia en uno de los espacios más sensibles del municipio”, motivo por el cual han censurado la aplicación final del texto aprobado. 

Falta de coherencia e incertidumbre vecinal

Para el grupo jeltzale, la normativa aprobada genera una profunda incertidumbre y desigualdades en su aplicación, afectando directamente a los residentes de la zona. Entre las principales críticas formuladas, han destacado las contradicciones existentes en el tratamiento de situaciones similares en función del sector, haciendo especial hincapié en las segundas residencias. Al respecto, la formación ha denunciado que “no tiene sentido que en algunos casos se prevean permisos permanentes y en otros se limiten a autorizaciones puntuales. Esta ordenanza necesita coherencia”. Asimismo, EAJ-PNV ha lamentado que las restricciones horarias nacidas originalmente como una fase de prueba se hayan consolidado sin una reflexión suficiente ni un análisis fundamentado en datos.

La oposición advierte de que “existen franjas, como las tardes, en las que también hay una alta afluencia, y la ordenanza no lo tiene en cuenta”. A esto se suma, según explican, la ausencia de un proceso real de participación ciudadana y trabajo compartido, argumentando que se han encontrado con “un documento cerrado, sin posibilidad de una elaboración conjunta y sin tener en cuenta las diferentes realidades del municipio”. 

Por otro lado, el procedimiento administrativo seguido por el ejecutivo local ha sido otro de los focos de crítica de EAJ-PNV, que afirma que en varios momentos “se ha hecho el camino al revés: primero tomar decisiones y después intentar encajarlas en una ordenanza”. El grupo jeltzale ha alertado de que el Consistorio ha comenzado a emitir autorizaciones sin contar todavía con un marco jurídico definitivo y publicado. Ante esta situación, el grupo ha recordado que “una administración seria debe primero establecer las normas con claridad, garantizar la seguridad jurídica y después aplicarlas”

Así las cosas, EAJ-PNV ha reiterado que su rechazo responde al impacto vecinal, a las incoherencias del texto y a una metodología de trabajo deficiente, concluyendo que “Bermeo necesita normas bien trabajadas, con planificación, participación real y que garanticen un uso equilibrado del espacio para todos y todas”.

Una normativa adaptada a las nuevas realidades

Por su parte, el equipo de gobierno ha defendido la necesidad de actualizar la normativa, vigente desde 2016, para adaptarla a las nuevas realidades y regular casuísticas específicas como el acceso de los propietarios a los 259 locales del Casco Histórico y el control de las viviendas turísticas. Durante la sesión plenaria, la alcaldesa Nadia Nemeh Shomaly subrayó que “no se trata de una medida improvisada, sino de la actualización de una ordenanza que lleva años en vigor y que necesitaba adaptarse a nuevas necesidades y realidades”, con el fin de aportar mayor seguridad jurídica y criterios claros.

En lo relativo a Portuzarra, donde las restricciones funcionan desde Semana Santa y ya acumulan cerca de 400 solicitudes de autorización estivales, la alcaldesa defendió que “el puerto de Bermeo no puede entenderse únicamente como una vía de paso para vehículos”, sino como “un espacio de encuentro, identidad y actividad económica ligado a la vida diaria del municipio”.

El ejecutivo local concluyó que la medida busca crear un espacio más seguro y habitable para las familias, e insistió en que el plan “no responde a una lógica de prohibiciones”, sino a la voluntad de mejorar la convivencia y el comercio local.

Tras este paso plenario, el acuerdo se someterá a una exposición pública de 30 días en el Boletín Oficial de Bizkaia para la presentación de alegaciones.