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'Aitatxo’, el duelo tras perder a un hijo

El berriztarra Anakotz Lasarte firma el guion y es el impulsor de este proyecto que aborda el dolor paterno desde una mirada íntima y necesaria

'Aitatxo’, el duelo tras perder a un hijoArteman

Perder a un hijo es, probablemente, una de las experiencias más devastadoras a las que puede enfrentarse una persona. Un vacío difícil de nombrar, un duelo que en muchas ocasiones queda atrapado en el silencio social y en unos roles de género que no siempre permiten expresar el dolor en igualdad de condiciones. Sobre esa herida, sobre ese tabú y sobre la necesidad de poner palabras donde a veces solo hay ausencia, nace el documental Aitatxo isiltasuneko ahotsak , que el pasado viernes estuvo en el San Agustín Kultur Gunea de Durango con entrada gratuita y una gran respuesta por parte del público, y que ya ha recorrido alrededor de una quincena de localidades llevando su mensaje de escucha, memoria y acompañamiento a diferentes municipios.

El trabajo, dirigido por Beñat Abasolo y Mikel Serrato, tiene un origen profundamente personal. Su guionista y creador, el vecino de Berriz de 52 años Anakotz Lasarte, no parte de la distancia ni de la observación externa, sino de una vivencia propia marcada por la pérdida de dos hijos, Gari y Ekai, en circunstancias distintas: uno en la semana 29 de gestación y otro apenas cinco días después de nacer, tras una operación de urgencia por una cardiopatía. Dos golpes que, según relata, transformaron por completo su manera de entender el duelo y el papel que la sociedad asigna a los padres. “Tras ir a terapia me di cuenta de que había un vacío en el duelo del padre, en una creencia machista de que el padre debe ser el fuerte mientras la madre es la blanda en estos casos, y en mi caso fue al revés”, ha explicado Lasarte. Una reflexión que se convirtió en el motor del proyecto para dar voz a un dolor habitualmente silenciado y abrir un espacio para quienes, en muchas ocasiones, quedan en segundo plano en las narrativas del duelo familiar.

Derecho al duelo

Aitatxo propone precisamente ese cambio de mirada. El documental, en euskera y subtitulado en castellano, aborda el duelo por la pérdida de un hijo desde la perspectiva de los padres, una visión poco habitual en la representación social del dolor. A través del testimonio de cuatro padres que han atravesado situaciones de pérdida, la obra muestra diferentes formas de afrontar lo irreparable, reivindicando el derecho al duelo también para los hombres. “Rompe la mirada de género de la sociedad. Sin menospreciar el dolor de la madre, da voz a los padres ante dramas como este y lanza un mensaje de esperanza”, resume la propia definición del proyecto. En esa misma línea, su impulsor insiste en que el objetivo no es contraponer dolores, sino visibilizar que el sufrimiento masculino en estos contextos ha sido tradicionalmente invisibilizado.

El documental está teniendo gran respuesta por parte del público

El origen del documental también está ligado a una experiencia concreta que marcó el punto de inflexión. Tras la muerte de su segundo hijo, Anakotz comenzó a participar en espacios de acompañamiento al duelo perinatal como los impulsados por la asociación Esku Hutsik, donde observó una realidad que le resultó reveladora: la presencia mayoritaria de mujeres en estos espacios y el papel secundario de muchos padres. “Me di cuenta de que era una asociación prácticamente de madres. Y en un evento vi a seis mujeres en una mesa redonda y a los padres detrás, en silencio. Ahí lo vi claro”, recuerda.

Esa imagen se convirtió en el germen de Aitatxo. Un proyecto que, tras un largo proceso de desarrollo, guionización y búsqueda de apoyos, acabó materializándose en 2025 gracias a la productora Arteman, con la dirección de Abasolo y Serrato. Anakotz Lasarte llegó a tomar una excedencia en su trabajo en Orbea para centrarse plenamente en el proyecto, que finalmente reunió a cuatro familias protagonistas.

'Casos potentísimos'

El documental construye su relato a través de cuatro historias reales que amplían el foco del duelo más allá de un único tipo de pérdida. Una de ellas es la propia experiencia de su creador; otra, la de una familia también de Mallabia que perdió a su hija de 28 años de forma repentina por un problema cardíaco; también la de un niño de seis años de Berriatua fallecido a causa de una leucemia tras un largo proceso de tratamiento; y la de una familia de Errenteria que vivió la muerte de un bebé poco después del nacimiento, en un contexto especialmente delicado en el que la madre estaba sedada mientras el padre afrontaba en soledad la noticia.

Cada uno de estos testimonios aporta una mirada distinta, pero todos convergen en la necesidad de dar espacio al duelo, de reconocerlo socialmente y de acompañarlo sin juicios. El documental no esquiva la dureza de las historias, pero tampoco renuncia a la posibilidad de construir un relato de acompañamiento y esperanza. “Son casos potentísimos”, reflexiona Lasarte sobre los relatos incluidos en la obra, subrayando la importancia de comprender que no existe un único camino para atravesar la pérdida, sino procesos personales profundamente complejos.

El propio impulsor del proyecto insiste en que Aitatxo también busca abrir un debate sobre los roles de género en el duelo. Una construcción social que, según denuncia, ha situado históricamente a la madre en el centro del dolor visible, mientras el padre asume un papel de fortaleza silenciosa. “Son creencias machistas que nos impone la sociedad sin mala intención, pero que al final nos condicionan”, apunta con criterio.

La obra, que ya ha sido proyectada en alrededor de una quincena de municipios, continúa su recorrido con el objetivo de llegar a nuevos espacios y públicos. La semana que viene llegará a Aramaio, Zarautz y Pasaia y seguirá en numerosos municipios. En cada presentación, el documental se acompaña de coloquios que buscan precisamente generar conversación, romper silencios y compartir experiencias.Aitatxose presenta así como un ejercicio de memoria, de catarsis y de acompañamiento. Un relato construido desde la experiencia personal que se abre a lo colectivo para dar voz a quienes, en demasiadas ocasiones, no la han tenido. Un documental que no solo habla de la pérdida, sino también de cómo se aprende a seguir viviendo cuando la vida se quiebra sin aviso.