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"Para acoger grandes eventos en Bilbao, la Ertzaintza necesita una superioridad que no tiene"

El responsable de organización del sindicato ErNE, Aitor Otxoa, denuncia la ausencia de armas efectivas disponibles en la Ertzaintza

"Para acoger grandes eventos en Bilbao, la Ertzaintza necesita una superioridad que no tiene"ErNE

La seguridad es uno de los temas que más preocupa a la ciudadanía. En este contexto, hace unos años llegó a Euskadi otro tipo de delincuencia, que lo hizo más tarde que en otros puntos del Estado –como Madrid o Barcelona–, que empezó a ser "mucho más patente" en el momento en el que la Ertzaintza y las policías locales menos músculo tienen. Para poner en contexto, en los últimos años la violencia era diferente y ahora tanto la Ertzaintza como las policías locales tienen que adaptarse a otro tipo de delincuencia. ¿Cómo? Aumentando los efectivos. "Cuando hay una pelea, si en vez de dos patrullas llegan cuatro, igual ese problema no se desmadra porque la superioridad numérica puede hacer que el tema baje intensidad", manifiesta el responsable de organización del sindicato ErNE, Aitor Otxoa, poniendo por delante el trato de exquisitez que se exige a los agentes, incluso con aquellos que durante horas han generado conflictos en diferentes sitios. "Todo el mundo está grabando, si se le mete un tortazo a un delincuente, eso va a salir en todas las redes y el malo va a ser el policía. Sin tener un contexto", ejemplifica. Por ello, entre otros motivos, la inclusión de las bodycams en los agentes.

En algunas ocasiones, las y los agentes llegan a recibir llamadas a lo largo del día en relación a la misma persona. "El policía, que ya está harto de esa situación, se equivoca, comete un error y está acabado porque todo va a ir contra él judicialmente", relata el responsable de organización del sindicato ErNE, mientras que a la otra persona prácticamente no le va a pasar nada. En esta materia incide en la importancia de ampliar ese abanico con la inclusión de más medios para realizar una mejor actuación, ya que, por ejemplo, el uso de un arma de fuego es "mucho más lesivo" y "escandaloso" para la sociedad. "Las policías locales de Euskadi lo tienen, y la Policía Nacional de Euskadi, que somos nosotros, no lo tiene. No tiene ningún sentido", ilustra Aitor Otxoa ejemplificando que la unidad Bizkor sí lo tiene, pero no la unidad de seguridad ciudadana de Bilbao. Según denuncia Aitor Otxoa, los agentes se encuentran con situaciones en las que hay personas que buscan el enfrentamiento directo con la Ertzaintza, incluso lo graban como si fuese una hazaña. En este sentido, en caso de no poder controlar la situación "el de enfrente tiene que saber que si se pasa se le puede meter un calambrazo". Para hacer frente a esta problemática, ErNE centra sus esfuerzos en cuatro pilares: mayor plantilla, mayor presencia, mayor formación y mejores medios.

Las agresiones a agentes de la Ertzaintza son situaciones que parecen haberse normalizado y que preocupan a los policías que cada día luchan por mantener el orden en las calles. Destacan las agresiones verbales y las amenazas que pueden acabar en agresión física cuando la respuesta policial no es la adecuada. Entre los principales motivos, según expone Aitor Otxoa, responsable de organización del sindicato ErNE, se encuentran la falta de agentes en plantilla y la ausencia de armas efectivas intermedias entre la porra y el arma de fuego. "Ahora mismo no tenemos otras variedades", apunta refiriéndose a las pistolas táser o gases similares al gas pimienta, algo que funciona en toda Europa.

"Ves a la policía francesa y tira de los gases como si estuviese regando con una manguera y no pasa nada", continúa Otxoa, quien matiza que aquí, en Euskadi, existe cierto "miedo" por ampliar los recursos en esta dirección. Por ello, aclara: "No se trata de militarizar el trabajo policial ni de introducir elementos agresivos, sino precisamente lo contrario: ofrecer alternativas para evitar el uso de fuerza mayor". Unos recursos que hace tres décadas se podría no tener la certeza de su eficacia, pero "ahora está todo muy probado". Por ello lamenta que se lleguen a conseguir estas medidas, como se hizo con el buzo ignífugo o el chaleco antibalas, a costa de "la sangre de algún compañero".

No todo se queda aquí. La implicación institucional y judicial es fundamental para esta lucha, algo que en según qué contexto echan en falta. Sobre todo el sentimiento de impunidad que tiene el delincuente. "Eso tiene que acabarse", zanja el responsable de organización del sindicato ErNE. "Ahora mismo la gente está preocupada por la seguridad ciudadana porque es lo que ve debajo de su casa", recuerda Otxoa. En este contexto, manifiesta que para que una policía dé seguridad tiene que estar preparada y poder trasladar "cierto control que ahora mismo no se está transmitiendo".

Déficit de agentes

Aunque el Gobierno Vasco está trabajando en llegar a los 8.000 agentes, la falta de músculo es uno de los mayores problemas a día de hoy. No solo por las jubilaciones, sino porque se ha ido mucha gente y "ahora pisas el acelerador, pero igual no todo el mundo tiene la capacidad de ser policía". En este contexto, y aunque la necesidad sea una realidad, Aitor Otxoa señala que "no se trata de regalar nada a nadie" en las OPEs. "Es un trabajo complicado que requiere responsabilidad y unos mínimos", sostiene.

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A esto se suma la ausencia del respeto a la autoridad por parte de la sociedad –acentuada tras la pandemia– y, algo que demandan, el respaldo judicial. Esto significa que, según relata Aitor Otxoa, responsable de organización del sindicato ErNE, "en cualquier confrontación sube mucho el nivel de agresividad porque el contrario no percibe que va a ser castigado por ello". En estos casos es habitual la presencia de armas blancas, algo que tan solo se puede combatir con una superioridad numérica "que ahora mismo no tenemos". Una situación que se traslada a muchos ámbitos de la sociedad, no solo en el día a día sino también en grandes eventos que acoge, por ejemplo, Bilbao. Todo ello teniendo en cuenta que ahora mismo la Ertzaintza tiene un déficit de más de 800 agentes, que está tratando de solventarse con las últimas OPEs, con las que se tiene el objetivo de aumentar la plantilla haciendo frente a las 400/500 jubilaciones que están teniendo lugar estos años.

Una ausencia de agentes, traducida en más de 800, que notan en los grandes eventos. "Si vas a tener que aguantar destrozos entonces tienes que estar preparado. Si esto va a ser así de oficio a la gente que va a contener este tipo de cosas la tienes que tener motivada, preparada, bien dotada y ahora mismo no estamos", razona. Según señala Otxoa, en Bilbao se necesitan 100 policías más. "Hay una sobrecarga de trabajo que recae sobre los mismos", concluye.