Este próximo mes de junio podría representar un antes y un después para el callejero de la villa. No porque vaya a haber más cambios de nombres ni peatonalizaciones. No al menos a corto plazo. Si el calendario previsto por el Ayuntamiento de Bilbao se cumple razonablemente, justo antes del verano será aprobada la nueva ordenanza de terrazas que tratará de ‘rescatar’ espacio público para las personas viandantes y tiempo de descanso para los residentes en zonas de bares sin que la actividad hostelera se vea seriamente perjudicada.
El primer paso de este arriesgado ejercicio de equilibrismo político se ha dado hoy jueves con la publicación en el Boletín Oficial de Bizkaia (BOB) de los detalles del reglamento que pretende contribuir a que el botxo sea una urbe más amigable e inclusiva con propios y extraños, con una normativa clara, actualizada y adaptada a la realidad de la ciudad y donde la convivencia de intereses y el respeto sean visibles a pie de calle. El cambio no será inminente. De hecho, la administración municipal tiene previsto conceder un plazo de hasta tres años para que bares, cafeterías y restaurantes se adapten a los nuevos tiempos que se avecinan.
Tampoco es una decisión cerrada ya que la propuesta aprobada por el equipo de gobierno podrá ser actualizada con las recomendaciones, sugerencias e incluso críticas que durante este próximo mes pueden realizar tanto la ciudadanía como las asociaciones. Porque se espera que haya de todo. Así ocurrió también durante el debate político y, finalmente, más de una veintena de propuestas fueron incorporadas al documento que ahora sale a debate público.
Desde diciembre de 2024
Y eso sin contar con el año largo de trabajo compartido -fuera de los focos mediáticos- entre representantes políticos, asociaciones de hostelería, plataformas vecinales y técnicos municipales. En realidad, el proceso se inició en diciembre de 2024, con la presentación de un borrador inicial del texto que sirvió como base de trabajo con los diferentes agentes. Desde entonces, el documento “ha ido evolucionando y enriqueciéndose gracias a las aportaciones recibidas”, hasta llegar a este punto.
Ahora se abre una nueva oportunidad para mejorarlo con el objetivo de que calles y aceras de Bilbao evolucionen hacia un escenario más ‘amigable’ y que al mismo tiempo pueda contribuir, poco a poco, a alejar el fantasma del efecto túnel en algunas calles, de la gentrificación en zonas del botxo y de la contaminación acústica, principales protestas vecinales siempre que se ha abordado el tema de la regulación de las terrazas. Y todo sin que la otra parte implicada, la empresarial, lo acabe notando en exceso en sus ingresos, muy focalizados en estos espacios desde la pandemia.
De momento, los horarios de actividad se mantendrían los fines de semana (hasta la una de la madrugada de junio a septiembre y hasta la medianoche de octubre a mayo) y los días festivos, cuando se concentra la actividad hostelera. Sin embargo, entre semana deberán estar cerradas a las 22.30 horas, media hora antes que en la actualidad.
Aforos, estufas...
Eso sí, la estética de terrazas y veladores está abocada a una metamorfósis. En algunos casos, además, lógica. Por ejemplo, que no haya más gente fuera que dentro; es decir, que no tengan más aforo que el autorizado para el propio local. De este modo se daría respuesta a una de las reclamaciones de las plataformas vecinales más activas en este asunto: Uribitarte Anaitasuna, Ledesma, Muelle de Martzana y Bihotzean, del Casco Viejo. En su día, hace ya más de medio año, trasladaron a las autoridades su visión: la actividad principal debe ser la del bar y no la de la terraza, y no se dé el caso de locales con menos de 2 metros de fachada y aforo para 15 personas con terrazas autorizadas para 40…
Otra de las novedades que se contemplan en el documento publicado en el Boletín Oficial de Bizkaia tiene que ver con el uso de estufas que funcionan con bombonas de gas. Serán prohibidas. O, por ejemplo, que las mamparas de metacrilato sean rápida y fácilmente detectadas por las personas que transitan por esa calle andando, en silla de ruedas o paseando un cochecito de bebé. Como consecuencia, todas las superficies transparentes que se instalen en las terrazas deberán llevar dos bandas horizontales “opacas de color vivo y contrastado con el fondo”.
Además, tampoco se podrá arrastrar el mobiliario ni usar cadenas para facilitar el descanso de las personas que viven en el entorno. Y otro aspecto novedoso: se podrá ‘marcar’ el espacio exacto autorizado para esa terraza y de este modo, evitar picarescas o la invasión involuntaria de más espacio público del permitido. De hecho, el Ayuntamiento tendrá la potestad para revocar, modificar o suspender las autorizaciones cuando lo crea conveniente para garantizar el cumplimiento del contenido que finalmente sea aprobado, en principio durante el pleno del próximo mes de junio.
La 'nueva normalidad'
Aunque la duración de esta tramitación dependerá del número de alegaciones que presenten las asociaciones hosteleras y vecinales. Y es que el conflicto de intereses entre ambas partes es innegable; desde hace años además. Antes de la implantación de restricciones de movilidad, horario y distancia social derivadas de la pandemia, el propio Ayuntamiento de Bilbao ya planteó la necesidad de intervenir en el tema terrazas debido a la saturación en zonas del Casco Viejo y Abando. La nueva normalidad en el ocio que dejó la pandemia trastocó aquellos planes. Y el turisteo. Y los calores más propios del sur…
En definitiva, un suma y sigue que ha ido creciendo y al que ahora el Ayuntamiento de Bilbao quiere dotar de una nuevo marco. Por ejemplo, aquellos hosteleros que tengan sus establecimientos en aceras con una anchura inferior a los cuatro metros deberán optar entre tener barra exterior o terraza para cumplir con las leyes de accesibilidad que exigen que haya dos metros de tránsito entre la fachada y cualquier otro elemento.
Los hosteleros tendrán dos años de gracia, en términos generales, para adaptarse a algunas cuestiones referentes al cambio de mobiliario que se les pudiera exigir en referencia a elementos móviles como mesas, sillas o sombrillas, mientras que en lo que respecta a los elementos fijos como las mamparas contra el viento pondrán contar hasta con tres años de plazo.