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Campaña de verdel: crónica de un desastre anunciado

Las capturas se sitúan en mínimos históricos y el recurso presenta signos de agotamiento

Campaña de verdel: crónica de un desastre anunciadoRamon Basaldua

El verdel, una especie otrora muy abundante en las aguas del Golfo de Bizkaia y Atlántico nordeste, ha tocado fondo. Esta especie migra al Cantábrico en primavera desde el Norte de Europa para desovar y es objeto de explotación por parte de la flota vasca, entre otras. Este año, las capturas están marcando mínimos históricos. El pasado lunes, una veintena de embarcaciones con base en el puerto de Bermeo se hicieron a la mar para faenar a la pesca de verdel mediante el empleo de líneas de anzuelos. Entre todos los barcos apenas lograron reunir 2.000 kilos.

La situación se repitió durante el resto de jornadas de la semana. Atrás quedan los años de abundancia cuando una sóla embarcación regresaba a puerto con 5.000 o 6.000 kilos de esta especie tras unas pocas horas de faena. La situación no es nueva. La escasez de verdel se remonta a tres o cuatro años atrás.

"Salimos todos los días a la mar con la ilusión de que van a cambiar las cosas y aparecerá verdel. Pero la realidad es otra y volvemos desilusionados a puerto”

Jon Uribarri . Patrón del pesquero 'Kalaberri' de Armintza

Apenas 100 kilos

En 2025, la flota artesanal de anzuelo sólo pudo capturar apenas un 14% de su cuota. No obstante, la flota de cerco -la que también faena a la pesca de anchoa- pudo completar sus posibilidades de pesca. En total, los puertos vascos recibieron 10.790 toneladas con un valor en primera venta de 22,4 millones de euros y un precio medio de 2,08 euros/kilo. Este año, sin embargo, los cerqueros apenas han capturado unos cientos de kilos.

En definitiva, la situación es más que alarmante. “La mar es dura pero lo peor de trabajar en la mar es no pescar, porque si no pescamos no ganamos” aseguraba un arrantzale bermeano, entre resignado y contrariado por la escasez de capturas de verdel. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la pesquería de verdel ocupa a 230 buques cerqueros, 57 arrastreros y a más de 4.000 embarcaciones que utilizan mayoritariamente líneas de anzuelos.

Sobrepesca en el norte de Europa

En la última evaluación del stock de verdel-caballa (Scomber scombrus) realizada por ICES (Consejo Internacional para la Exoloración del Mar) para determinar el estado de la población de esta especie, los biólogos advirtieron de que se hallaba por debajo del punto de referencia biológico y presentaba un alto riesgo de colapso o fallo en el reclutamiento. Desde el año 2015 los diferentes estudios realizados constatan una disminución progresiva de la biomasa reproductora del stock a causa de la enorme presión pesquera a la que ha sido sometida.

Descarga de verdel en el año 2023.

En su consejo de gestión, ICES subraya que la suma de las cuotas establecidas unilateralmente por estados como Noruega, Islandia, Reino Unido o la flota de Islas Faroe, ha provocado que las capturas hayan superado el tope establecido por los científicos en un 39% de media desde 2010. Ante la gravedad de la situación, ICES recomendó para 2026 una cuota mínima histórica de apenas 175.000 toneladas, con una reducción del 77% respecto al año pasado.

“Flotas como la noruega, islandesa, faroesa y otras, han realizado y continúan realizando una gran sobrepesca sobre la especie"

Jon Uribarri . Patrón del pesquero 'Kalaberri' de Armintza

Enorme presión pesquera

El año 2014 ICES contabilizó un total de 1.401.766 toneladas de verdel -máximo histórico- capturado por las flotas europeas, muy por encima del TAC (Total Admisible de Capturas) de 927.000 tn propuesto para ese año por los científicos. La flota noruega capturó 277.731 tn, la inglesa 287.866 tn, Islandia contabilizó 172.960 tn, la de Islas Faroe 150.236 tn y los buques rusos desembarcaron 116.433. En total, más de un millón de toneladas.

Ese mismo año, las distintas flotas del Cantábrico, desde Gipuzkoa a Galicia, -líneas de anzuelos, cerco y arrastre- capturaron 37.806 toneladas. La enorme presión pesquera ejercida por Noruega, Islandia, Reino Unido e Islas Feroe se ha mantenido invariable durante los últimos años, llevando al stock de verdel a una situación de colapso que amenaza la supervivencia de la especie.

Incremento en el precio

El espectacular incremento registrado este año en la cotización del verdel constituye el mejor exponente de la escasez de capturas. En 2015, hace once años, las cofradías de Bizkaia y Gipuzkoa recibieron más de 11.100 toneladas de verdel cuya cotización en primera venta no alcanzó los 60 céntimos el kilo. En 2023, el precio medio del verdel se situó en 1,05 euros hasta llegar casi a duplicarse el año pasado. Este año, el poco verdel que capturan los arrantzales se está vendiendo por encima de los 5 euros el kilo. “Salimos todos los días a la mar con la ilusión de que van a cambiar las cosas y aparecerá verdel. Pero la realidad es otra y volvemos desilusionados a puerto” afirma Jon Uribarri, patrón del pesquero 'Kalaberri' de Armintza.

Los arrantzales han recorrido cientos de millas frente a las costas de Bizkaia y Gipuzkoa con el propósito de localizar cardúmenes de verdel pero no han tenido éxito. “Hemos ido hacia el este, hacia el oeste y no encontramos verdel. Además, con el precio que tiene el combustible todos terminamos en una pequeña zona cercana al peñón de Ogoño donde apenas reunimos unas cajas” destaca Uribarri. Los arrantzales señalan a las flotas del norte de Europa como máximo responsables de la alarmante situación del verdel. “Flotas como la noruega, islandesa, faroesa y otras, han realizado y continúan realizando una gran sobrepesca sobre la especie, sin respetar las recomendaciones de los científicos. Como consecuencia, cada año llega menos verdel a nuestras costas”.

Los depredadores del verdel

El patrón del 'Kalaberri', señala otro factor a tener en cuenta. “La población de atún rojo-cimarrón [depredador del verdel] en nuestras aguas ha crecido de manera exponencial y afecta a la pesquería”. En este sentido, los biólogos de AZTI han constatado un aumento en la abundancia de depredadores como el atún rojo, delfines, marsopas, calderones, orcas y marrajos. La presencia de esta amenaza “podría estar influyendo en el comportamiento del recurso y favorecer, al menos en determinadas situaciones, una mayor proximidad de los cardúmenes de verdel al fondo marino como posible estrategia para reducir el riesgo de depredación”.

Los analisis de AZTI sobre los cambios temporales en variables medioambientales relevantes -temperatura, oleaje, viento, olas de calor- y los datos acusticos recopilados sobre la abundancia y distribución vertical del verdel, revelan alteraciones en el ecosistema. “Se ha detectado una variación en la distribución vertical de los cardúmenes de verdel desde el 2014 al 2023 y cambios en la isoterma. El modelo que relaciona abundancia de verdel en la columna de agua con la temperatura media entre 10 y 100 metros indica un progresivo hundimiento de los cardúmenes a media que aumenta la temperatura media”.

Precedentes de anchoa y atún rojo

Ante la situación que presenta el stock de verdel, más de uno recuerda lo acontecido con la anchoa en el Golfo de Bizkaia, especie cuya pesquería quedó suspendida durante cinco años, entre 2005 y 2010, a causa de la precaria situación del recurso. Tres cuartos de lo mismo sucedió con el atún rojo. Esta especie pasó de estar en riesgo de colapso en la década de los 90 y principios del siglo XXI a recuperarse de manera espectacular tras la puesta en marcha de un plan de recuperación auspiciado por ICCAT en 2007. Afortunadamente, ambas especies gozan de buena salud en la actualidad.

El problema que presenta la gestión del verdel es la nula voluntad de compromiso y colaboración mostrada hasta la fecha por Noruega, Reino Unido, Islas Feroe e Islandia, cuyas flotas someten a una enorme presión pesquera al recurso.