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Desconexión digital real: reto y beneficiosPaloma RodríguezPsicóloga

“Avisa a quienes realmente te importan que estarás menos conectado y que, si es importante, te llamen”

En vacaciones, el entorno puede convertirse en un aliado ya que abre la puerta a que la desconexión no sea un esfuerzo solitario, sino una experiencia compartida que mejora la calidad del tiempo y del contacto con los demás.

“Avisa a quienes realmente te importan que estarás menos conectado y que, si es importante, te llamen”Pankra Nieto

“Muchas veces no somos realmente conscientes del espacio que ocupa lo digital en nuestro día a día. Por eso, más que prohibirlo, la clave está en poner consciencia: reducir, elegir y equilibrar. Desde ahí, abogar por puntos medios suele ser mucho más efectivo que pasar de todo a nada”, ilustra Paloma Rodríguez, profesional del Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia (COPBi).

¿Por qué nos cuesta tanto separarnos del móvil incluso cuando estamos de vacaciones?

Porque el móvil ya no es solo una herramienta… es casi una compañía constante. Nos entretiene, nos orienta, nos conecta y nos da esa sensación de estar disponibles y al día todo el tiempo. Ahí se mezclan muchas cosas: el hábito automático de cogerlo sin pensar, el miedo a perdernos algo, la necesidad de estar conectados… y también una dinámica cercana a la adicción, porque activa constantemente nuestro sistema de recompensa. Pero hay algo más profundo: el móvil también se ha convertido en una forma de regulación emocional. Lo usamos para no aburrirnos, para no quedarnos en silencio, para no sentir ciertas cosas. Y claro, cuando lo soltamos, no solo dejamos el dispositivo… dejamos de tapar todo eso. Porque en el fondo, no necesitamos más conexión. Necesitamos más contacto. 

¿Cómo influye la desconexión digital en la calidad de nuestras relaciones personales en vacaciones?

Influye directamente en algo muy básico: en cómo estamos de presentes con el otro. Durante el año vivimos muy hacia fuera, con la atención fragmentada, saltando de estímulo en estímulo. Y eso también se cuela en las relaciones: estamos, pero no del todo. Escuchamos, pero a medias. Compartimos tiempo, pero no siempre hay contacto. En vacaciones, cuando bajamos el ritmo y reducimos la distracción digital, cambia la calidad de la presencia. Por eso la desconexión digital no “mejora” automáticamente las relaciones, pero sí es una oportunidad para transformar su calidad. Y al final, no tiene tanto que ver con pasar más tiempo juntos… sino con cómo de presentes estamos cuando estamos.  

¿Es necesario desconectar por completo o mejor un uso más equilibrado?

En un mundo ideal podríamos desconectar por completo de lo digital. Pero en la realidad en la que vivimos donde el móvil forma parte de cómo trabajamos, nos relacionamos y nos organizamos irnos a un extremo radical no siempre es sostenible… ni necesariamente lo más útil. Ahora bien, hacer un “detox” puntual aunque sea de 24 horas puede ser muy revelador. También, siendo honestos, puede aparecer cierta incomodidad: ese impulso automático de mirar el móvil, el miedo a perderte algo, incluso una pequeña sensación de “abstinencia”. Y ahí es donde está la información valiosa. Porque no se trata solo de cuánto usamos el móvil, sino de para qué lo usamos… y qué pasa en nosotros cuando no lo tenemos.

La psicóloga Paloma Rodríguez posando para la entrevista.

¿Hasta qué punto la cultura laboral actual fomenta esa idea de disponibilidad permanente?

Mucho más de lo que solemos darnos cuenta. La cultura laboral valora la rapidez, la respuesta inmediata y la conexión constante, como si estar siempre disponible fuera sinónimo de ser responsable o competente. Eso refuerza la voz interna exigente que ya llevamos dentro, y hace que sea más difícil desconectar, incluso en vacaciones. Es un patrón social que se entrelaza con nuestras experiencias relacionales: el miedo a fallar, a perder oportunidades o a ser juzgados se activa con facilidad. Reconocer cómo esta cultura nos influye es el primer paso para poner límites conscientes y cuidar nuestro derecho al descanso y bienestar.

¿Qué errores solemos cometer cuando intentamos hacer una desconexión digital?

El primero, abordarlo como una norma rígida, del todo o nada. Esa obligación genera más malestar que beneficio y nos aleja de quienes tenemos delante. Otro: intentar desconectarnos mientras todos a nuestro alrededor siguen hiperconectados. Nos sentimos fuera de sincronía y volvemos a lo digital. Y lo más importante: ignorar lo que surge cuando dejamos lo digital: aburrimiento, silencio, incomodidad… Ahí aparece lo que necesitamos para conectar de verdad con quienes tenemos cerca… y con nosotros mismos. 

¿Qué estrategias prácticas recomendaría para reducir el uso del móvil durante las vacaciones?

Dejar el móvil en casa cuando salgáis de excursión o de paseo o que solo lo lleve un adulto si es necesario. Apagarlo durante comidas, momentos de compartir o dentro de casa. Establecer reglas de uso: por ejemplo, modo avión hasta las once de la mañana, sin uso después de las siete de la tarde. Desconectar los datos móviles para no recibir notificaciones constantes. Evitar mirarlo nada más despertarse; esperar a media mañana. Con estas estrategias sencillas, se nota mucho la diferencia.

¿Cómo podemos mantener parte de esos hábitos saludables al volver a la rutina?

Primero, pregúntate: ¿estás dispuesto a hacerlo? Mantén lo que te haya funcionado aunque sea pequeñito. Pequeños pasos sostenidos son los que hacen la diferencia en el día a día. 

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La psicóloga Paloma Rodríguez opina que "muchas personas acaban necesitando ayuda porque, al no haber podido desconectar, deben aprender a rebajar los niveles de estrés internos y externos y a recuperar espacios de descanso y presencia real, consigo mismas y con los demás".

¿Cómo podemos gestionar la presión social?

Muchas veces, la presión no viene de fuera, sino de dentro. La peor presión es la que ya sentimos en nuestra cabeza. Una pregunta que ayuda: si no contesto ahora, ¿qué creo que puede pasar? ¿Miedo a que se enfaden, a que piensen algo de mí, a que no puedan hacerlo sin mí, a que mi imagen cambie ante los demás…? Un consejo práctico: avisa a quienes realmente te importan que estarás menos conectado y que, si es importante, te llamen. Así se libera presión y se mantiene la relación con lo que importa, sin sentirte atrapado en la inmediatez.

¿Cómo aprender a poner límites digitales sin miedo a parecer poco comprometidas con su trabajo?

Honestamente, lo más importante es la comunicación. Definir claramente tus límites y estructurar cuándo y cómo estarás disponible da seguridad a los demás y demuestra compromiso. Comunícalo a quienes realmente importan: tu jefe, tu equipo o clientes clave. Explica cómo actuarías ante una urgencia y cuándo pueden esperarte. Esto genera confianza, reduce malentendidos y te permite cuidar tu presencia y bienestar sin sentir culpa.

¿Qué pequeñas acciones pueden ayudarnos a proteger nuestro tiempo personal durante las vacaciones?

La verdad, esta pregunta es muy personal, porque cada uno conecta consigo a su manera. Lo más importante es darte cuenta de que estás en tus vacaciones, en tu tiempo para descansar, disfrutar y conectar… contigo y con quienes eliges compartirlo. Que se que a veces estar en familia también es cuidar y estar para los demás. Pero en medida de lo que puedas….. Recordarte “estoy de vacaciones”, para no entrar en prisas o modo automático.  Creo que a veces, añadir “acciones” solo suma presión. Se trata de quitarnos instrucciones y relajarnos. Recordar eso es suficiente. Y de vez en cuando… si te das cuenta, respira, siente, déjate estar.