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Cinco pilares del nuevo paradigma residencial

Bizkaia se sitúa en la vanguardia de la edificación descarbonizada con promociones que funcionan como centrales de autoproducción renovable.

Cinco pilares del nuevo paradigma residencialAlain Salterain

EL sector residencial ya no es un espectador pasivo en la lucha contra el cambio climático; lleva años adaptándose para ser el protagonista. En un contexto donde el consumo doméstico es clave para la transición energética, Euskadi ha decidido tomar la delantera. El objetivo es ambicioso, pero claro: transformar el parque de vivienda pública en un ecosistema descarbonizado, eficiente y, sobre todo, “todo eléctrico”.

La clave de los nuevos edificios que se levantan en Bizkaia no es solo lo que se ve, sino lo que no se ve. Bajo el modelo de consumo casi nulo, las promociones, incluidas las de Visesa – Sociedad pública del Gobierno vasco- funcionan como un termo de alta precisión. Gracias a un aislamiento extremo, sistemas de ventilación con recuperación de calor y una estanqueidad total, las casas apenas necesitan energía para mantenerse calientes en invierno o frescas en verano.

Pero la verdadera revolución llega con la electrificación total. “Se trata de simplificar la vida al usuario”, explican los expertos en nuevas viviendas. Al eliminar las calderas de gas y apostar por la aerotermia, la geotermia y los paneles fotovoltaicos en los tejados, el edificio se convierte en su propia central eléctrica de la urbanización.

Justicia social y energética

Este nuevo modelo, recogido en el Pacto Social por la Vivienda 2022-2036, tiene una vertiente profundamente humana. No se trata solo de tecnología, sino de empoderamiento. Al reducir la dependencia de combustibles fósiles extranjeros y de la volatilidad de sus precios, las familias más vulnerables ganan en resiliencia.

La apuesta por sistemas “robustos y de bajo mantenimiento” garantiza que el alquiler social sea sostenible a largo plazo, tanto para quien vive en la casa como para quien gestiona el edificio.

Así los nuevos pilares de la casa del futuro en Bizkaia son los siguientes: 

• Cero emisiones: Edificios que no expulsan CO2 a la atmósfera. 

• Autoproducción: Paneles solares que generan energía allí mismo donde se consume. 

• Adiós al mantenimiento complejo: Sistemas eléctricos más sencillos que evitan costosas averías de tuberías y circuitos. 

Independencia energética: Menos dependencia de los mercados internacionales de gas y ciclo de vida: Se piensa en el impacto del edificio desde que se pone el primer ladrillo hasta que se recicla décadas después.

Este cambio de paradigma sitúa a la construcción vasca en la vanguardia europea. Ya no se trata solo de construir techos, sino de diseñar infraestructuras que cuiden del planeta mientras protegen el bolsillo de sus ciudadanos. 

La construcción en el territorio de Bizkaia se mide ahora en clave de sostenibilidad. Alineadas con los objetivos de la Unión Europea, las promotoras locales han adoptado indicadores de alto rendimiento para certificar sus proyectos. Este seguimiento exhaustivo —desde el diseño inicial hasta el uso diario de la vivienda— busca reducir al mínimo el impacto ecológico, situando a la promoción inmobiliaria vizcaína en la vanguardia de la transición energética europea.