La dirección de la Residencia Tabira Berri, de Durango, ha denunciado la situación de "extrema tensión" que se ha vivido en el centro en los meses posteriores al accidente sufrido por una de sus residentes en mayo de 2024, que, según recogió este periódico, le provocó un "traumatismo craneoencefálico y roturas en la mandíbula y el hueso occipital", tal y como señaló su hija en las Juntas Generales de Bizkaia, que describió como "pesadilla" la situación vivida.
Ante estas acusaciones, la dirección de la residencia, además de lamentar "profundamente el accidente sufrido" y recordar que "Tabira Berri cumple estrictamente con todos los ratios de atención exigidos por la Diputación Foral de Bizkaia", señala que "la residente recibió una atención inmediata y continuó su estancia en el centro hasta diciembre de 2025, periodo en el que mostró una recuperación rápida y satisfactoria de las heridas causadas tras recibir el alta".
Respecto a la denuncia de sarna realizada en las Juntas Generales de Bizkaia, desde el centro manifiestan haber pasado "con éxito" todas las pruebas requeridas "contra infecciones como la sarna, si bien es cierto que se dio un caso se ejecutó el protocolo para aislarlo, desinfectar la residencia y continuar con el funcionamiento normal una vez dejado atrás el incidente".
Desde la residencia denuncian el "hostigamiento y acoso" a los trabajadores por parte de "la conducta de la hija de la residente afectada". En este sentido, exponen "conductas hostiles", registrándose visitas "constantes" fuera del horario, según el centro, "vejaciones" a los empleados, "gritos, golpes al mobiliario" y un seguimiento "constante" a la plantilla; "vulneración de la intimidad", por la realización de "grabaciones y fotografías sin permiso" tanto de los trabajadores como de "otros residentes"; y un "perjuicio psicológico". Según la residencia se ha "cruzado" el ámbito profesional para "afectar a la vida personal de los empleados".
"Como consecuencia de este acoso continuado, varios trabajadores han iniciado acciones contra la familiar por el grave perjuicio psicológico causado y la campaña de desprestigio personal a la que han sido sometidos", apostillan desde la residencia Tabira Berri.
Situación jurídica
Desde la residencia consideran "imperativo" recordar que "la usuaria ingresó en el centro con un Grado 3 de Gran Dependencia, presentando una ausencia total de movilidad y capacidad de habla, lo que requiere una atención constante y exhaustiva".
En este contexto, señalan que el incidente ha seguido el curso legal ordinario "iniciado hace ya más de un año, no habiendo ningún tipo de responsabilidad penal". Respecto a las inspecciones, "el centro supera ampliamente el ratio de atención y aprueba regularmente las inspecciones que Sanidad y la Diputación Foral hacen sin previo aviso. Así se cumplen todos los protocolos, motivo por el cual la residencia opera hoy con total normalidad y plenas garantías".