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Bizkaia refuerza los incentivos fiscales para impulsar la descarbonización

La Diputación presenta el nuevo Certificado de Idoneidad Ambiental, que permitirá a las empresas aplicar deducciones por inversiones en eficiencia energética, renovables o economía circular

En imágenes: Presentación de los nuevos incentivos fiscales para la descarbonización de la industria de BizkaiaGaizka Portillo

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Bizkaia quiere acelerar la transformación energética de la industria del territorio apoyándose en una de sus principales herramientas: la fiscalidad. Este miércoles, la Diputación ha presentado en el Waste Labdel Parque Tecnológico de Zamudio un nuevo marco de incentivos fiscales destinado a acompañar a las empresas en sus procesos de descarbonización, una estrategia que busca potenciar la competitividad industrial y la acción climática.

El encuentro ha servido para explicar el funcionamiento del nuevo Certificado de Idoneidad Ambiental, regulado mediante la nueva Orden Foral que permitirá a las compañías aplicar deducciones en el Impuesto sobre Sociedades por inversiones vinculadas a la transición y eficiencia energética o la economía circular. Se trata de un instrumento clave en la reformulación de los incentivos fiscales medioambientales aprobada en la revisión fiscal de abril de 2025.

“La transición energética ya no es una opción"

La diputada general, Elixabete Etxanobe, situó el debate en un contexto más amplio, el de la transformación que afronta la industria europea en los próximos años. “La transición energética ya no es una opción, es el marco en el que va a competir la industria europea en las próximas décadas”, señaló, recordando que los objetivos europeos de neutralidad climática obligarán a buena parte del tejido productivo a revisar procesos, tecnologías y fuentes de energía.

En un territorio donde la industria representa cerca de una cuarta parte de la economía, el reto adquiere también una dimensión estratégica. “Cuando hablamos de transición energética no hablamos solo de política climática, también hablamos de competitividad industrial”, subrayó Etxanobe. De ahí que la Diputación quiera reforzar el papel de la fiscalidad como palanca para acompañar ese cambio y facilitar inversiones que permitan a las empresas modernizar sus procesos o incorporar nuevas tecnologías.

Ahorro fiscal de entre 150.000 y 350.000 euros

El nuevo certificado será el documento que acredite que una inversión cumple los requisitos ambientales para acogerse a estas deducciones fiscales. Las ventajas dependerán del volumen de la inversión y del tipo de actuación, aunque la Diputación calcula que una inversión de un millón de euros podría traducirse en un ahorro fiscal de entre 150.000 y 350.000 euros.

Las actuaciones incentivadas abarcan desde proyectos de generación o consumo de energías renovables -incluido el hidrógeno verde o los combustibles renovables- hasta iniciativas de mejora de la eficiencia energética, captura de emisiones o reducción y valorización de residuos dentro de los propios procesos productivos.

Mejoras ambientales “reales y verificables”

Por su parte, la diputada foral de Medio Natural y Agricultura, Arantza Atutxa, explicó que la nueva regulación nace de la colaboración entre su departamento y el de Hacienda y Finanzas con la intención de trasladar al sistema fiscal las transformaciones que ya se están produciendo en el tejido empresarial. Según señaló, muchas de las inversiones actuales se concentran en tres ámbitos claros: el ahorro energético, la economía circular y el desarrollo de energías renovables. El objetivo era, dijo, reconocer esas inversiones y al mismo tiempo garantizar que las deducciones se vinculen a mejoras ambientales “reales y verificables”.

También la diputada foral de Hacienda y Finanzas, Itxaso Berrojalbiz, defendió la necesidad de ofrecer a las empresas un marco claro y estable para invertir, especialmente en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. “Debemos incentivar la inversión con claridad y simplicidad, con orden y seguridad jurídica”, señaló, destacando el Certificado de Idoneidad Ambiental busca precisamente aportar esa garantía al sistema.

Alusión a la guerra de Irán

Durante su intervención, la Diputada General no eludió ese contexto global. Recordó que Europa sigue dependiendo en gran medida de la energía que importa y que cada crisis internacional termina reflejándose en los costes de producción de la industria. En ese sentido, aludió a la actual tensión geopolítica derivada de la guerra de Irán y a su posible impacto en los mercados energéticos. Ante un escenario de mayor presión sobre los costes, avanzó que la Diputación tiene preparado un paquete de medidas tributarias orientadas a facilitar la liquidez de las empresas, con mecanismos para flexibilizar pagos o acelerar devoluciones si la situación internacional termina afectando con "mayor intensidad a la economía".

Mesa redonda

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La jornada sirvió también para explicar a las empresas cómo podrán aplicar estos incentivos en la próxima campaña de Hacienda y para compartir experiencias de compañías del entorno que ya están desarrollando proyectos de descarbonización. Iniciativas que, además de reducir emisiones, están abriendo nuevas oportunidades tecnológicas e industriales.

El encuentro concluyó con una mesa redonda sobre transición energética en la que participaron representantes de algunas de las principales compañías industriales y energéticas del territorio histórico, entre ellas Sidenor, Petronor, Iberdrola y Gestamp. Un debate que, en palabras de Etxanobe, refleja bien el enfoque de la estrategia foral: que la transición energética no sea solo una obligación regulatoria, sino también una oportunidad para el desarrollo industrial de Bizkaia. “La transición energética no se hace solo con normas. Se hace con empresas que invierten, innovan y lideran el cambio”, finalizó.