La imagen del pequeño Aylan tomada hace diez años dio la vuelta al mundo y agitó conciencias, aletargadas y silenciadas, a las que Ongi Etorri Errefuxiatuak ha dado voz y vida durante este tiempo. A lo largo de estos años ha desplegado una intensa actividad en barrios y localidades en torno a cuestiones vinculadas con la acogida digna y la reivindicación del derecho a padrón y a techo. Y no descansan en su labor. El próximo 10 de mayo tendrán otra acción de calle: quieren unir con una cadena humana las sedes de PNV, EH Bildu y PSE para reclamar que los ayuntamientos donde gobiernan apliquen el empadronamiento social, tal y como aprobaron el año pasado en EUDEL.

¿Qué recuerdo guardan de aquel 2016 cuando todo empezó?

Las imágenes impactantes en la televisión de miles de personas con sus hatillos al hombro, imágenes que solo habíamos visto en las películas. Y recuerdo las primeras asambleas de OEE con las salas llenas de gente con muchas ganas de aportar su tiempo y sus conocimientos para crear un movimiento de apoyo a aquellas personas.

¿Qué está ocurriendo para que diez años después los discursos contra las personas migrantes y refugiadas se estén imponiendo?

En lo que se ha dado en llamar la batalla cultural quienes tienen posiciones antiinmigrantes tienen unos medios desproporcionadamente mayores para crear opinión que quienes defendemos que todas las personas deberíamos tener las mismas oportunidades independientemente del lugar de nacimiento.

Un momento de la inauguración del local de Ongi Etorri Errefuxiatuak en la plaza Corazón de María, en Bilbao. Miguel Toña

Si echan la vista hacia atrás ¿cuál creen que ha sido el mayor logro conseguido por OEE?

Logros, entendidos como avances en el reconocimiento de derechos de las personas migrantes pocos, la verdad. El éxito de la ILP por la Regularización puede ser el mayor éxito del movimiento en su conjunto al que hemos contribuido como unos más. Pero si no hemos logrado avances estamos convencidas de que hemos contribuido a frenar el retroceso. Nuestro trabajo crea conciencia y apoyo en la sociedad, y eso frena en parte el afán de las instituciones por recortar derechos recortando presupuestos.

“Nuestro trabajo crea conciencia y eso frena en parte el afán de las instituciones por recortar derechos”

En aquel entonces se hablaba en los medios de comunicación de ‘crisis de refugiados’ ¿qué ha cambiado desde entonces?

El tránsito ahora es más peligroso aún. Se les devuelve, se les llega a tirotear en la ruta griega. Cada vez rutas más largas y peligrosas. Cada vez mayor colaboración de Europa con los países de tránsito para que sean frenados allí, en centros de condiciones inhumanas, sin derechos de ninguna clase.

¿Y cómo ha cambiado la situación de las personas migrantes y refugiadas que llegan a Bilbao, Bizkaia y Euskal Herria?

Las personas llegan en condiciones muy diferentes según el país de origen, su situación personal dependiendo de si tienen alguna red de apoyo familiar o amigos. Las condiciones de quienes llegan sin red de apoyo de los países de África, incluyendo el norte de África, son las más duras. Hay muchísimas personas, en su mayoría chicos jóvenes, que tienen por delante un período, en ocasiones de años, de vivir en la calle, comiendo una comida al día en comedores sociales, y acudiendo a los cursos que pueden encontrar para ellos en esa situación. Una etapa muy dura que dificulta tremendamente su inclusión, sin papeles…, Ni el padrón se les hace a pesar de que es obligado en su caso.

¿Han notado diferencias a la hora de ofrecer recursos a las personas refugiadas según su lugar de procedencia?

En el caso de las personas que llegaron como consecuencia de la guerra de Ucrania claramente hubo y hay una acogida mucho más digna que la que se hace con personas en busca de asilo y refugio de otros lugares, en cuanto a empadronamiento, alojamientos, regularización administrativa. Se hizo lo que había que hacer, la Ley de Extranjería no se les aplicó como al resto. Y además la acogida a nivel de servicios de urgencias sociales, en los municipios no han incrementado sus presupuestos ni su atención de acuerdo con la realidad. No dan vales de comedor, no alojamientos en albergues, padrón social insuficiente cuando se sabe que abre puertas a algunos derechos, citas de 3 meses….. Tantas personas en la calle, viviendo en absoluta precariedad .

¿Se mantiene aquel nivel de concienciación y compromiso o creen que se ha diluido?

Hay que distinguir distintos niveles. En la población no hemos detectado cambios sustanciales. Ha habido algunos conatos de movilizar contra los migrantes en algún barrio pero no han logrado estabilizar un movimiento xenófobo. Sí han aparecido los primeros síntomas de unas posiciones que podría compartir parte del discurso del nacionalismo xenófobo catalán pero no ha llegado a la calle todavía. Y en el otro nivel, el institucional, curiosamente hay que distinguir dos espacios. En el discursivo no ha cambiado, salvo en los responsables de seguridad o policiales, sigue haciéndose un discurso inclusivo, de sociedad abierta que reconoce la aportación a la sociedad de la población de origen extranjero. Pero ese discurso acaba ahí. Es positivo porque contiene la influencia del discurso racista y xenófobo que emiten otros agentes. En el nivel de lo que deberían traducir esos discursos en la aplicación de derechos y prácticas que faciliten la inclusión nos encontramos con negativas y pasos atrás.

¿Es necesario reforzar las redes de solidaridad ciudadanas?

Como movimiento social que lucha por el derecho a migrar, por el derecho a no tener que migrar de manera forzosa y por los derechos de quienes ya han migrado la pregunta se contesta sola. Sí, hace muchísima falta. En OEE tenemos las puertas abiertas de par en par a todas las personas que quieran sumarse a esta forma de entender las relaciones entre las personas independientemente de su lugar de nacimiento.

¿Qué ha sido más efectivo: viajar a Bruselas y comparecer ante instituciones o las acciones y movilizaciones de calle?

Las instituciones nunca van a atender las demandas y reivindicaciones de los movimientos sociales si no están apoyadas en una sólida base de apoyo social. Solo nos van a escuchar y atender si estamos en la calle reclamando aquello que consideramos que es de justicia.

Si la UE reconociera a Euskal Herria como ‘frontera norte’ habría más dinero y recursos para poder gestionar la atención a las personas migrantes, en tránsito hacia el continente. ¿Cómo lo ven?

Las personas en tránsito hacia otros países de Europa no necesitan demasiado dinero. Un alojamiento donde descansar física y mentalmente, una ducha, comida y asesoramiento sobre cómo moverse. Poco más. Esto es muy barato comparado con los gastos que supone perseguir un objetivo imposible como es el cierre de las fronteras.