Un goteo constante de vecinos y vecinas camina por el bidegorri que conecta el centro de Zalla con el núcleo de Aranguren, paralelo al curso del Cadagua. “Antes el río ocupaba la parte que va desde ese montículo hacia atrás. ¿Ves? Toda esta parte por la que ahora corre el agua corresponde a las obras. Si no llega a ser por ellas, estos días se habría desbordado”, asume un vecino que señala con su paraguas el área objeto de una de las ampliaciones del cauce.
“Estamos más tranquilos con el río” ante episodios de precipitaciones como la alerta vivida este pasado fin de semana con las obras acometidas por la Agencia Vasca del Agua. El director de URA, Asier López y el alcalde de Zalla, Unai Diago, presentaron el pasado mes a la ciudadanía el balance de las actuaciones, con un plazo de ejecución de 18 meses y una inversión de 13,5 millones de euros –respaldada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea–, pero nada como comprobar sus efectos de manera práctica.
Las intervenciones, a lo largo de 2,4 kilómetros entre el barrio de El Baular y la estación de Aranguren, contemplaban mejorar la capacidad hidráulica del río Cadagua en la margen derecha, a la altura de la estación de ferrocarril y el entorno de la depuradora, “para derivar los caudales de las avenidas”. Además, en el barrio de Ojivar se ha ejecutado un doble cauce y se ha ampliado la sección hacia la derecha, en Oreña “se ha ejecutado un doble cauce en la margen izquierda” y en El Baular “se ha abierto el cauce hacia ambas márgenes. Actuaciones complementadas “con defensas longitudinales”.
El municipio de Güeñes sí sufrió más a última hora del sábado. Allí está previsto, en el núcleo de Sodupe, sustituir el puente de Gallarraga y abrir hasta los 23 metros el azud de La Conchita.