Tres semanas han bastado para que Tabira Kirolgunea, en Durango, empiece a mostrar una imagen distinta. La piscina cubierta y los vestuarios de la multicancha ya forman parte del pasado y buena parte del antiguo polideportivo ha sido demolida. Las máquinas entraron el 14 de enero y, desde entonces, el avance es visible a simple vista.

La actuación forma parte de la Fase 1 de la renovación integral de Tabira, incluida en el Plan de Legislatura 2023-2027. La demolición cuenta con un presupuesto de 237.700 euros (IVA incluido) y un plazo estimado de ejecución de dos meses. Según explica el concejal de Deportes, Iker Txertudi “tres semanas después del inicio de los trabajos, los avances ya son apreciables”. El objetivo es sustituir unas instalaciones envejecidas por espacios más modernos, funcionales y accesibles, acordes a las necesidades actuales de la ciudadanía.

Al mismo tiempo que se retiran las viejas estructuras, se avanza en trabajos menos visibles pero igualmente determinantes. Esta semana ha comenzado el traslado del centro de transformación, una infraestructura esencial para garantizar el suministro eléctrico del futuro complejo. La intervención, que supone una inversión de 320.000 euros, permitirá adaptar la red a las nuevas demandas energéticas que generarán las instalaciones renovadas.

Más allá de la demolición

Además, el Ayuntamiento tiene ya encarrilado otro de los elementos clave del proyecto: la nueva sala de filtración de las piscinas. La licitación se encuentra en su fase final, con la propuesta de adjudicación ya realizada. Esta actuación, presupuestada en 915.000 euros, será imprescindible para asegurar el correcto funcionamiento de las futuras piscinas y su puesta en marcha está prevista para las próximas semanas.

En fases posteriores se construirán nuevos vestuarios, una nueva multicancha, se ampliarán las zonas verdes del área de piscinas y se habilitará una cafetería para completar el conjunto deportivo. El proyecto global ronda los cinco millones de euros y la puesta en marcha de las nuevas instalaciones se prevé de forma progresiva entre finales de 2026 y principios de 2027. “Queremos que las nuevas instalaciones respondan a lo que necesitan hoy las y los durangarras y también a lo que harán falta en el futuro”, subraya Txertudi.