Esta mañana, entre cintas transportadoras, sensores ópticos y el ruido constante de la maquinaria, Bizkaia ha puesto en marcha una infraestructura llamada a marcar un antes y un después en la gestión de sus residuos. La Bizkaiko Zabor Berziklategia (BZB) ha inaugurado en Amorebieta-Etxano su planta renovada de clasificación de envases ligeros, culminando un proceso de modernización que sitúa al territorio en la vanguardia estatal del reciclaje.

El acto ha contado con la presencia de la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, la alcaldesa de Amorebieta-Etxano, Ainhoa Salterain, así como de representantes de las entidades que impulsan el proyecto, como Ecoembes y Trienekens País Vasco.

La actuación no es menor. Con una inversión de 17 millones de euros, la planta incrementa de forma notable su capacidad de tratamiento, pasando de las 23.000 toneladas anuales a poder gestionar hasta 40.000. Una ampliación que, según ha explicado Etxanobe, responde a una decisión anticipatoria: “Año tras año nos hemos ido acercando al límite de la instalación y en 2025 alcanzamos ya las 22.700 toneladas. No hemos esperado a llegar al tope, hemos anticipado la solución para muchos años más”. La ampliación permitirá trabajar con margen suficiente para absorber el incremento progresivo de residuos que se recogen en los contenedores amarillos.

La diputada general Elixabete Etxanobe presenta la nueva planta de clasificacion de envases ligeros. Miguel Acera

En su intervención, la diputada general ha subrayado además que el reciclaje empieza mucho antes de llegar a la planta. “Empieza en casa, con gestos cotidianos”, ha señalado, recordando que separar correctamente un envase tras su uso es una práctica cada vez más habitual y que solo cobra pleno sentido cuando existe una infraestructura capaz de tratar esos residuos con garantías. En ese contexto, ha defendido que la nueva planta es hoy “una referencia a nivel estatal”, fruto de una colaboración público-privada en la que cada parte aporta su valor.

La colaboración como eje

Ese modelo de colaboración ha sido también destacado por el resto de participantes en el acto. La CEO de Ecoembes, Rosa Trigo, ha señalado que la planta de Amorebieta-Etxano es el resultado de casi tres décadas de trabajo conjunto y una apuesta clara por “hacer las cosas de otra manera”. “Aquí hemos dado un salto cualitativo, separando diez fracciones frente a las siete habituales, para reciclar con más calidad y mirar a Europa con una visión de circularidad muy distinta”, ha afirmado, subrayando además que se trata de la primera instalación de este tipo dentro de la red estatal.

Por su parte, Joachim Domröms, representante de Trienekens País Vasco, ha incidido en que la puesta en marcha de esta infraestructura va más allá de una inversión industrial. “No estamos solo inaugurando una nueva planta, estamos enviando una señal clara a favor de una economía circular que garantice recursos, responsabilidad ecológica y materiales secundarios de alta calidad”, ha señalado, destacando que la colaboración con la Diputación permite que el reciclaje “deje de ser una obligación para convertirse en una oportunidad de crear valor y cuidar el entorno”.

Rosa Trigo, CEO de Ecoembes Miguel Acera

Más allá del discurso institucional, la renovación se aprecia a pie de planta. Las nuevas instalaciones ocupan 4.500 metros cuadrados, 1.500 más que las anteriores, y cuentan con procesos altamente automatizados que optimizan todo el recorrido de los envases recogidos selectivamente en Bizkaia. La incorporación de sistemas de selección óptica de última generación, apoyados en inteligencia artificial, permite identificar y separar los residuos con mayor rapidez y exactitud.

Gracias a esta tecnología, BZB puede clasificar diez fracciones de envases, desde botellas y bandejas de PET hasta plásticos como el polipropileno o el poliestireno, distintos tipos de film, envases de polietileno de alta densidad, briks, materiales férricos y aluminio. Esta mayor capacidad de separación se traduce en materiales de mayor calidad y con más opciones de reincorporarse a los ciclos productivos.

Un reto de sensibilización 

Desde Garbiker señalan que el principal desafío a partir de ahora no es la capacidad de la planta, sino el cambio de hábitos. Con la infraestructura ya preparada para asumir un mayor volumen de envases, el foco se sitúa en reforzar las campañas de sensibilización dirigidas tanto a la ciudadanía como a los grandes generadores de residuos. En este ámbito, se prevé intensificar el trabajo con sectores como la hostelería, las residencias, los polígonos industriales y los edificios públicos, en colaboración con Ecoembes. La experiencia de iniciativas previas, como las desarrolladas en Bilbao, ha demostrado que estas acciones pueden traducirse en incrementos de recogida cercanos al 3%. “La planta y la flota no van a ser el problema; el verdadero reto es seguir concienciando para que cada vez más envases acaben en el contenedor amarillo”, apuntan las mismas fuentes.

Los sistemas ópticos avanzados permiten una separación más eficaz de los residuos. Miguel Acera

La inauguración de la planta de Amorebieta-Etxano funciona así como un resumen práctico de la estrategia seguida en Bizkaia: anticipación, colaboración y tecnología al servicio del reciclaje. Un modelo que refuerza el sistema del territorio y lo sitúa en una posición más sólida para afrontar los retos ambientales de los próximos años.