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La música enmudece con la partida de Joxean Llorente

Ha fallecido este viernes a los 63 años de edad

La música enmudece con la partida de Joxean LlorenteGetxo Kultura

Hay un silencio atronador porque Joxean Llorente Etxeberria ya no está. La música se ha quedado muda con su partida después de toda la alegría, el mimo y la creatividad que le dedicó en vida. Ahora, en estos compases de carencia, no hay sonidos, aunque Jatorki Abesbatza, el coro del que era director, atina al escoger para despedirse de él, con el corazón roto, la canción Love Theme, de Cinema Paradiso, a cargo del maestro Ennio Morricone. El cielo se lleva a uno de los buenos. Demasiado pronto. Ha fallecido hoy a los 63 años.

Joxean fue, desde 1993 hasta 2022, ni más ni menos, director-gerente de la escuela de música Andrés Isasi, de Getxo. Su enfermedad no le permitió continuar. Mucho antes, en 1986, ya había ejercido como profesor del centro, cuando todavía era conservatorio. Estas son solo unas breves líneas de resumen efímero para una figura que perdurará, sobre todo, por su faceta como persona: la amabilidad y la bondad decidieron que iban a ocupar todo su cuerpo y, por eso, Joxean era tan cercano, tan cordial, tan entrañable... Atesoraba un buen humor transmitido a través de esa sonrisa, con aires burlones, que nunca se apagó. Ni en las malas.

Son preciosas a más no poder las palabras de Jatorki Abesbatza para entonar el difícil adiós. Aquí van reproducidas: El silencio de un gigante. Hoy el mundo se siente un poco más vacío, y, sin embargo, lleno de un eco que es imposible apagar. Se ha ido un hombre que ha sido, por encima de todo, grande en su sencillez. Como músico, cada melodía y cada acorde eran una extensión de su sensibilidad, de su gran corazón, y su gran obsesión era la búsqueda de la emoción de quien la fuera a escuchar; su música no solo se escuchaba, sino que se sentía como refugio. Si como músico era inmenso, su faceta humana era, si cabe, más profunda. En un tiempo de egos inflados y ruidos constantes, él eligió la humildad, la calidez del trato cercano, el respeto y la mano tendida. Dicen que la verdadera valía de una persona se mide por el vacío que deja al marcharse. Si esto es así, hoy estamos ante una ausencia infinita, pero nos queda el consuelo de su legado, que seguirá siendo escuela para los que vamos detrás; su amor y bondad infinitos nos han enseñado que se puede tocar el cielo sin despegar los pies de la tierra y que para ser eterno basta con ser auténticamente humano. Ha sido un verdadero honor tenerle como director en Jatorki Abesbatza y Jatorki Abots Zuriak. Siempre estará vivo en nuestros corazones. Con todo nuestro amor”. Impresionante.

Desde Getxo Kultura, su casa de música durante tantísimos años, también expresan su pesar. “Ha dejado una profunda huella en nuestro municipio”, lamentan. “En Getxo, le echaremos de menos, no solo por la gran labor que llevaba a cabo, sino también, y muy especialmente, por su cara humana. Su sencillez, su cercanía, su calidez y su humildad siempre nos acompañarán y le recordaremos siempre. Mila esker, Joxean!”, señalan desde el área cultural del Ayuntamiento, que traslada el “pésame a familiares y allegados”. Allí, en la escuela de música Andrés Isasi de Las Arenas recibió a este periódico unas cuantas veces. Abrió sus puertas y sus brazos. Hablaba con pasión pura de la enseñanza, de la música, de sus alumnos... Son innumerables las lágrimas que caen con su marcha. Llegan condolencias desde Eskuz Esku Abesbatza, la coral Ondarreta, el grupo Aula Boreal...

¡Cuánto sabía de música Joxean! Desde temprana edad se inició en la Escolanía de la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, para pasar después a formarse en el Conservatorio Superior Juan Crisóstomo de Arriaga, de Bilbao, donde estudió piano, txistu, solfeo, teoría musical, composición y pedagogía. Siendo él director de Andrés Isasi, la escuela comenzó a albergar conciertos didácticos y benéficos; algunos, con la colaboración de personalidades como Joaquín Achúcarro o Ainhoa Arteta; también, introdujo disciplinas como la musicoterapia. En el ámbito de la musicología, escribió diferentes artículos y textos para varias publicaciones. En 2022, con motivo de la 15ª edición de Musikaldi, Joxean recibió la Batuta de Honor por su dedicación a la música, de manos de la Asociación de Escuelas de Música y Danza de Euskal Herria, entidad de la que fue presidente durante un mandato. También fue integrante del consejo asesor de Musikene. Hasta siempre, Joxean.