Hubo aficionados que durmieron y comieron aquí; empresas a las que hubo que contratar para prestar servicios... La final de la Europa League que se celebró el pasado mes de mayo en Bilbao generó 52 millones de euros en la economía vasca. Dicho de otra forma: cada euro que invirtieron las administraciones locales -Ayuntamiento de Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia y Gobierno vasco- se multiplicó por 13 inyectados en diferentes sectores.

Las tres instituciones han hecho público este martes el informe de impacto -que mide no solo el alcance del evento desde un punto de vista económico sino también social, medioambiental y mediático- de la cita deportiva que enfrentó al Manchester United y al Tottenham en San Mamés, y que atrajo a más de 85.000 personas al territorio. Todas han coincidido en que esta final ha supuesto un espaldarazo para afianzar la capacidad de Bilbao y Bizkaia para acoger eventos internacionales de este tipo.

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En imágenes: la celebración del Tottenham en San Mamés Agencias

"Bizkaia se posiciona como un destino atractivo para el talento, las inversiones y las grandes citas globales gracias a su capacidad organizativa, su hospitalidad y la calidad de sus infraestructuras", ha valorado la diputada de Promoción Económica, Ainara Basurko. Para la concejala de Desarrollo Económico, Comercio, Empleo y Turismo del Ayuntamiento, Kontxi Claver, lo mejor es el buen sabor de boca con el que se marcharon los aficionados, "que refleja la excelencia organizativa y la capacidad de movilizar a 86.000 personas en nuestra ciudad. Organizar bien significa proyectar nuestra ciudad al mundo, generar impacto económico, impulsar el turismo y fortalecer nuestra identidad". Finalmente, el director de Actividad Física y Deporte del Gobierno vasco, Gorka Iturriaga, ha querido ir más allá de las cifras. "Este tipo de citas dejan un legado que impulsa el empleo, dinamiza la economía local y, sobre todo, refuerza los valores del deporte en nuestra sociedad: la colaboración, el esfuerzo compartido y el orgullo de país", ha subrayado.

Kontxi Claver, concejala de Desarrollo Económico, Comercio, Empleo y Turismo, valora el impacto económico de la UEFA

Kontxi Claver, concejala de Desarrollo Económico, Comercio, Empleo y Turismo, valora el impacto económico de la UEFA Ayuntamiento de Bilbao

Dos de cada tres, británicos

El evento movilizó a 85.930 personas; curiosamente, únicamente dos de cada tres eran británicas. Los aficionados locales, entendidos como de toda Euskadi, representaron el 18% de asistentes a la celebración, aunque también llegaron de lugares limítrofes como Iparralde, Cantabria o Nafarroa. El 65% de los que vivieron aquella fiesta del deporte en Bilbao eran menores de 45 años, con edades principalmente comprendidas entre los 25 y los 44. Fueron, sobre todo, grupos de amigos, de un tamaño medio de cuatro personas, seguidos de las familias (22,4%) y las parejas (10,1%).

De esas más de 85.000 asistentes, accedieron al estadio de San Mamés a ver el encuentro casi 50.000 (49.862) y el resto, pese a no contar con entrada, participaron en las actividades y el gran ambiente que se vivió en la calle y las fan zone de Amezola, el Parque de Etxebarria y El Arenal.

A la hora de analizar el impacto económico de este evento hay que tener en cuenta varios aspectos. Por una parte, la inversión directa de la organización: se gastaron 11,52 millones de euros en contratar empresas y personal local. Las tres instituciones vascas aportaron 2,12 millones; la UEFA, la RFEF y los dos equipos finalistas desembolsaron 6,74, y otros colectivos ligados al evento, 2,66 millones más.

Gasto de los asistentes

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Por otra parte está el dinero que gastaron las personas que acudieron a Bilbao esos días, es decir, lo que dejaron en el territorio los aficionados ingleses y los ciudadanos vizcainos que también disfrutaron del mismo. Sumó 23,83 millones de euros, algo más de la mitad en gastos de alojamiento. Fueron, precisamente, las personas que pernoctaron en Bilbao o en otros municipios de Bizkaia, las que más gastaron: en concreto, 241 euros por persona, frente a los 61 de los que no necesitaban un lugar donde dormir. En concreto, gastaron 13,6 millones de euros en pernoctaciones, 5,6 en hostelería, 1,2 en alimentación e higiene, 1,1 en transporte, 238.540 euros en souvenirs, 206.33 en ropa y 232.15 en actividades de ocio.

Y finalmente está el impacto económico inducido, que tiene en cuenta las producciones intermedias a lo largo de la cadena de valor empresarial vasca, y que en esta ocasión se cifró en casi 16,9 millones de euros. Además, la celebración de la final ha supuesto una adición al PIB de Euskadi de casi 30 millones de euros, la contratación de 112 empresas vascas, así como 844 personas vascas empleadas.