Puede que sea porque, en algunas empresas, el teletrabajo ha llegado para quedarse, al menos algunas jornadas y para determinados puestos. O porque los descuentos en el precio de los billetes en el transporte público han animado a muchos vizcainos a dejar su coche en casa y optar por el metro o el autobús para acercarse hasta su lugar de trabajo o estudios, si les cuadran los horarios y los trayectos. Pero lo cierto es que el tráfico en las carreteras de Bizkaia sigue todavía muy lejos de las cifras que se registraban allá por 2019, antes de que el covid irrumpiera en el día a día y alterara las costumbres de todo el mundo. De hecho, la intensidad media diaria en los viales sigue siendo un 3% inferior a la que se registraba aquel año, e incluso descendió otro 0,2% en 2023 respecto al ejercicio previo.
Cada año, el departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial de la Diputación elabora un informe sobre la evolución del tráfico en las carreteras, en el que analiza la movilidad en la red viaria de Bizkaia, que no solo sirve como herramienta para la planificación y gestión de los viales, sino que también se pone a disposición de los diferentes agentes sociales para que pueda utilizar esos datos en sus diferentes ámbitos. Aunque todavía no se ha publicado el informe correspondiente a 2023 -en el que se analizan en profundidad aspectos como la evolución del tráfico en cada una de las comarcas, la velocidad media en las principales vías o la evolución en los diferentes corredores-, sí que se ha dado a conocer un pequeño avance con los datos más relevantes del tráfico en el territorio, con los mapas y tablas de intensidades medias del tráfico correspondientes a 2023.
La primera conclusión es clara: con excepciones y en líneas generales, hay menos coches en la carretera que hace cuatro años. Por cada kilómetro de vial pasaron el año pasado 4.523,1 millones de vehículos, un 0,2% menos que en 2022 y un 4,9% menos respecto a 2019. Aquel año previo a la pandemia la cifra alcanzó los 4.757 millones de vehículos, se desplomó hasta los 3.753 en 2022 debido a las restricciones a la movilidad que obligó a establecer el coronavirus y, aunque año tras año se había ido recuperando -4.333,9 millones en 2021, 4.533,9 en 2022-, el ejercicio pasado volvió a descender. No mucho, apenas un 0,2%, pero es de destacar en una sociedad en la que el tráfico viario, y su incremento, es casi siempre sinónimo de desarrollo económico y crecimiento.
Lo hacen además, también los vehículos pesados: hay un 3,3% menos de camiones que en 2022 en las carreteras como media cada día de la semana. Aquí sí, con un matiz: las vías convencionales han perdido un 1,8% de este tráfico, mientras que las de alta capacidad han visto aumentada su intensidad media un 0,4%.
Llama la atención, entre los registros de las 520 estaciones de aforo con las que cuenta la Diputación para conocer estos datos, el descenso en el número de vehículos que entran a Bilbao: cada día acceden a la capital vizcaina 22.958 menos que hace cinco años, un 7,3%. Solo en el último año, la entrada de vehículos a Bilbao se ha reducido en casi 8.500 diarios, un 2,8% menos.