Los supermercados se convierten cada verano en una de las principales puertas de entrada al mercado laboral para cientos de jóvenes en Bizkaia. El aumento de la actividad durante los meses estivales y la necesidad de reforzar las plantillas impulsan nuevas contrataciones temporales, una oportunidad que muchos estudiantes aprovechan para costear sus estudios, ahorrar o afrontar gastos personales.
Trabajar para seguir estudiando
Para Saioa Candelas, de 23 años, trabajar este verano no era una opción, sino una necesidad. Llevaba meses buscando empleo, aunque reconoce que habría preferido disfrutar de julio y agosto lejos del trabajo. La oportunidad llegó hace apenas una semana con un contrato en el supermercado Action, y no dudó en aceptarla. El sueldo le permitirá seguir pagando la universidad, terminar de sacarse el carné de conducir antes de que le caduque el examen teórico y mantener la independencia económica que lleva años intentando construir.
No es su primera experiencia laboral durante los meses de verano. Ya había trabajado anteriormente en una cadena de supermercados y también en Orbea, donde únicamente disfrutó de un mes de vacaciones antes de reincorporarse al trabajo en agosto. Ahora afronta una nueva etapa en el comercio, un empleo que consiguió a través de InfoJobs apenas un día después de enviar su currículum.
El precio de renunciar al verano
Aunque considera que el trabajo en Action es relativamente sencillo y está bien remunerado, admite que el mayor sacrificio está fuera de la tienda. Mientras sus amigas organizan viajes o disfrutan de la playa, ella enlaza turnos de mañana, mediodía y tarde intentando aprovechar al máximo los ratos libres que le quedan. “Me da mucha pena pensar que mi cuadrilla se va de vacaciones y yo no puedo ir. También solía viajar todos los veranos a Jerez para ver a mi familia y este año voy a tener que renunciar a ello.”
Las jornadas que empiezan a las siete de la mañana son, para ella, el mayor reto. Reconoce que nunca ha llevado bien madrugar y que todavía está adaptándose al ritmo de trabajo. Cuando termina el turno, el cansancio suele imponerse y muchas tardes acaban con una siesta antes de poder hacer cualquier otro plan.
Aprender detrás de la caja
El trato con los clientes también forma parte del aprendizaje. Aunque asegura que la mayoría son amables y educados, de vez en cuando aparecen personas que pierden las formas. “Hay clientes que te hablan muy mal y tú no puedes contestarles. Muchas veces te entran ganas de pedir simplemente un poco de educación.”
Pese a todo, Saioa anima a otros estudiantes a aprovechar el verano para incorporarse al mercado laboral. Considera que es la época del año en la que las empresas ofrecen más oportunidades a los jóvenes que estudian durante el resto del curso y una buena ocasión para comenzar a ganar independencia económica.
El valor de cada nómina
En su caso, prácticamente todo el dinero que obtenga este verano ya tiene un destino en pagar la universidad, terminar el carné de conducir y seguir costeándose las sesiones con su psicólogo. Ese esfuerzo, asegura, también le ha enseñado a valorar mucho más el dinero. “Cuando empiezas a pagar las cosas con tu sueldo te das cuenta de lo cara que es la vida y del esfuerzo que supone llenar una nevera.”
Saioa también cree que cada vez son más los jóvenes que sacrifican parte de sus vacaciones para trabajar. Cree que existe una batalla constante entre disfrutar del verano y ganar el dinero suficiente para afrontar el resto del año. Ella lo tiene claro. Aunque preferiría estar viajando con su familia o pasando más tiempo con sus amigas, sabe que estos meses de trabajo le permitirán afrontar el próximo curso con mayor tranquilidad y seguir construyendo su independencia. “Cuando ves que llega la nómina y el dinero es tuyo, hace ilusión. Al final, todo ese esfuerzo merece la pena.”