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El durangarra Juanjo Gil, en busca del sueño de ser músico

A sus 47 años, peleará por vivir de la música | Tiene plaza para el Conservatorio Superior de Navarra | Cursará la especialidad de bajo eléctrico de jazz en septiembre

El durangarra Juanjo Gil, en busca del sueño de ser músico

No hay edad para pelear por los sueños de uno. Que se lo pregunten al durangarra Juanjo Gil Barrera. A sus 47 años y residente desde 2010 en el municipio cántabro de Meruelo, comenzará este próximo mes de septiembre los estudios de música en el Conservatorio Superior de Música de Navarra (CSMN) en la especialidad de interpretación bajo eléctrico de jazz. “Mi sueño es seguir tocando, disfrutar de la música y poder vivir de ello. No hay que renunciar a lo que uno quiere por la edad. Lo voy a dar todo y me lo voy a tomar muy en serio. Tengo muy claro que en la vida no hay que echarse para atrás porque sea mayor que el resto. Voy a vivir allí en un piso compartido de lunes a viernes; hay que pelear por alcanzar los sueños y es lo que toca”, aseguró ilusionado con su propósito.

Animado por su mujer Estela, Juanjo decidió apuntarse a la Escuela para Adultos de Santoña con la intención de sacarse el acceso a la universidad para mayores de 25 años; requisito necesario para poder realizar la prueba de acceso a Conservatorio Superior de Navarra. Tras lograrlo, el pasado mes de junio pudo presentarse al examen teórico y práctico consiguiendo terminar en primera posición con los mejores resultados de los aspirantes y el pasaporte para su formación de cuatro años en el prestigioso centro. “Los resultados han sido muy buenos y el poder estudiar en Navarra es un sueño que no voy a desaprovechar. La que más me ha animado a luchar por poder vivir de la música ha sido Estela; le estoy muy agradecido y voy a por ello”, reconoce ilusionado con la oportunidad que se le presenta.

Consciente de que seguro será el veterano de la clase, Juanjo se considera una persona de espíritu joven a la que no le preocupa el hecho de que sus compañeros rondarán una edad media de entre 25 y 30 años. Amante del rock, está convencido de que la relación con los jóvenes será muy enriquecedora. “Tengo que decir que me considero una persona bastante juvenil. La verdad que lo más complicado hasta la fecha ha sido buscar un piso para compartir. Entiendo que si tienes veinte años lo que más te apetece es convivir con alguien de tu edad, pero bueno ya hemos conseguido solucionar eso también. A mi edad todavía me veo echando algún kinito con los chavales; no tendré ningún problema para hacerlo si toca”, aseguró entre risas.

La pasión por la música le viene de familia. Y es que su padre, Sebastián, más conocido como Chan, es músico y desde niño le trasladó un sentimiento especial por este mundo. “El centro de nuestra vida ha sido la música. En otras casas seguro que el fútbol por ejemplo ha podido estar muy presente, pero en la nuestra siempre ha sido protagonista la música”, recordaba con cariño su infancia en la que completó todos sus estudios en la Escuela de Música Bartolomé Ertzilla.

El punto de inflexión llegó cerca de los 30 años cuando decidió dejar su trabajo en una marmolería durangarra para irse a vivir a Cantabria. Allí fue uno de los integrantes de la Orquesta Anaconda, en la que se encargó de la dirección musical del grupo. Los problemas llegaron con la pandemia. Reducción masiva de actuaciones y por consiguiente bajada de sueldos. La situación en el sector musical empeoró notoriamente por lo que Juanjo comenzó a compaginar su gran pasión con otros trabajos. Precisamente ejerciendo uno de ellos, tuvo un accidente laboral que le tuvo dos años de baja. “Me han ofrecido trabajos en orquestas-show, pero tienes que dedicarte en cuerpo y alma y está mal pagado. No suele ser compatible un trabajo de media jornada con el trabajo de una orquesta de estas dimensiones por lo que era inviable seguir así. Tuve tiempo para pensar y decidir lo que quería en la vida. Quiero formarme para poder ser profesor y es por lo que voy a pelear ”, reconoce ambicioso.

De momento, Juanjo continuará trabajando como técnico de sonido en una empresa cántabra y lo hará hasta el próximo mes de septiembre, momento en el que comenzarán las esperadas clases en Conservatorio Superior de Música de Navarra (CSMN). Allí coincidirá con la joven durangarra Eukene Cayado, que ha logrado una de las tres plazas que se ofertaban en la especialidad de Interpretación piano-jazz.

Gusanillo del directo

Ilusionado y con ganas de alcanzar su sueño, Juanjo aprovechará el verano para disfrutar en familia y pasar el mayor tiempo posible junto a ellos. También buscará ratos en los que matar el gusanillo del directo actuando con varios grupos con los que colabora. Un ritual siempre especial el subirse al escenario: “Los cinco minutos previos antes de empezar parece que se te sale la patata de su sitio. Una vez arranca la actuación, es disfrutar y dar siempre lo mejor de uno mismo”.