Un vuelo cada seis minutos. El aeropuerto de Bilbao tuvo ayer una jornada frenética. Idas y llegadas pasándose el relevo de las vacaciones. De hecho, solamente este lunes operaron 151 vuelos, teniendo en cuenta que en un periodo de once días este aeropuerto acogió en torno a 1.486 vuelos, prácticamente un 10% más que en estas mismas fechas el pasado 2022. De Bilbao a Luxor y de Croacia a la capital. La vuelta al mundo empieza en el aeropuerto de Bilbao.
Los vuelos vacacionales no paran. Y es que muchos aprovecharon los días de Semana Santa para tomarse los días de descanso que no disfrutaban desde diciembre y algunos apenas sacan las maletas esta semana para utilizar los días libres que se dan en los colegios y universidades. El lunes de pascua suele ser uno de los de mayor afluencia del año, en esta ocasión, con una media de seis minutos entre los despegues y aterrizajes.
El conteo de los vuelos se ha iniciado a las 6.45 y acaba a las 23.30 horas. Las cifras han sido bastante positivas, el domingo Santo contó con 141 operaciones, el lunes 3 de abril con 148 y el viernes Santo con 139. Estas cifras se acercan a la época prepandémica y parece que el turismo está recuperando su curso. La Paloma es el punto de encuentro para miles de pasajeros que, por suerte, ya no necesitan portar fielmente una mascarilla en sus bolsos.
Madrugadores
A tempranas horas se veía la flota de buses llegar uno detrás de otros, completamente llenos. Así lo confirman Julen y Ana, pasajeros que se preparaban para una semana de vacaciones en tierras gallegas. “La mayoría está volviendo, pero nosotros nos vamos”, dijo Ana entre risas. Ambos se encontraban esperando su vuelo fuera, a unos cuantos metros de distancia de las largas filas para realizar el check in de las aerolíneas. Sin embargo, en el caso de Izaro y Xabier, este proceso de confirmación fue rápido. “Nosotros hemos hecho el check in bastante rápido, pero muchas filas eran bastante largas”, comentó Izaro. “Vamos a Copenhague unos días, hemos estado por el pueblo durante Semana Santa y ahora viajaremos aprovechando las fiestas”, explicó Xabier.
Muchas historias coinciden en el constante vaivén de un aeropuerto. Muchos viajan a vacacionar en una ciudad distinta y conocer nuevas culturas, pero otros lo hacen para visitar a sus seres queridos e incluso, para apoyarlos en competiciones. Amaia y Ander estaban ahí para eso. “Vamos a Croacia toda la semana porque veremos el campeonato de la selección de Euskadi de waterpolo” —explicó Amaia— “Los chavales de categoría infantil jugarán ahí un torneo y empezarán mañana”. Los días de Semana Santa ambos estuvieron en Madrid para ver a la joven liga compitiendo, por lo que ha sido “una semana a tope de waterpolo”, que por lo visto, continúa.
El Aeropuerto de Bilbao también ha sido el punto de partida para Maider, Maialen y María. Este trío de madre e hijas estaban esperando su vuelo a Lúxor, Egipto, destino que recorren durante esta última semana de vacaciones. “Nos cogimos estos días porque ellas tienen festivos en el colegio y la universidad”, dijo Marina. Sin embargo, también señaló el buen clima del que gozó la villa estos últimos días y lo bueno que esto fue para el turismo en Euskadi. “Solo hace unos minutos hemos visto tres vuelos que salen a Egipto, el aeropuerto está a tope”, concordaron.
Numerosas familias y grupos de amigos corrían nerviosos hacia la entrada del aeropuerto, mientras otros esperaban con desespero el momento de hacer el check in. Algunos pasajeros decidieron realizar este proceso de manera online para optimizar el tiempo, pero eso no quita la constante realidad de los aeropuertos. Siempre tremendamente agitada, emocional y con prisa. Repleta de precavidos con horas de antelación y despistados que casi no la cuentan hasta la puerta de embarque, pero no se puede esperar menos con un vuelo saliendo cada seis minutos en lo que, hasta el momento, es el día de mayor afluencia del 2023.