Bizkaia no termina de recuperar la sonrisa tras el adiós a la mascarilla

Muchos ciudadanos se resisten a quitarse la mascarilla en interiores en el primer día sin que sea obligatoria

20.04.2022 | 10:19
Bizkaia no termina de recuperar la sonrisa tras el adiós a la mascarilla
Joy Iyahen esperaba su turno para comprar pescado en el Mercado de La Ribera. Con la mascarilla todavía puesta, se enteraba en ese momento de que ya no era necesaria en los interiores. "No sabía nada. He entrado y como la gente la llevaba puesta, me la he colocado. Gracias a Dios, ¡qué felicidad! Adiós, mascarilla", se retiraba el tapabocas, la imagen viva de la alegría.

Primer día sin mascarillas en el mercado de La Ribera. Fotos: Borja Guerrero


En el primer día sin que las mascarillas sean obligatorias en espacios cerrados, los ciudadanos comenzaron ayer miércoles a descubrirse la cara, pero todavía tímidamente. Aunque algunos celebraban con alegría olvidarse de ellas salvo en el transporte público y centros sanitarios, todavía son muchos los que mantienen una medida de protección que les ha acompañado los últimos 700 días. Incluso entre los más valientes, la cautela y la prudencia, sobre todo en los lugares más concurridos, siguen siendo la tónica generalizada. Los comercios y la hostelería empiezan a recuperar la sonrisa, tanto entre los trabajadores como entre los clientes, pero todavía se siguen viendo muchas mascarillas.

 
En la tradicional plaza bilbaina, por ejemplo, aún eran muchas las personas que seguían protegiéndose el rostro, tanto entre clientes  como entre comerciantes. En la pescadería Lomar, Jon Ander Alonso atendía bajo el cubrebocas. "De momento voy a seguir llevándola al menos los primeros días, sobre todo por respeto a los clientes más mayores, que son reacios todavía a quitársela", explicaba.
 
Pero también hay quien ha recibido como agua de mayo el fin de la obligatoriedad. Es el caso de Miren Ansoleaga, que despachaba ya sus frutas y verduras a cara descubierta. "Tenía unas ganas terribles. Ha sido un poco agobiante pero ya se ha pasado", se felicitaba. Al otro lado del mostrador, Jaione Iturriaga admitía que "voy loca por quitarme la mascarilla. Es una elección personal y la mía, desde luego, es normalizar un poco la situación, que ya es hora", admitía. "Ahora hay que volver a comprar pintalabios, que los tenemos todos caducados", se atrevía a bromear. Eso sí, sin olvidar la precaución. "No siempre vas a poder, es cuestión de sentido común; si fuera sábado por la mañana y esto estuviera a tope no me la quitaría".
 
Todavía son muchos los que se muestran cautelosos y han optado, al menos de momento, por mantenerla. Tanto a un lado como al otro del mostrador, aunque muchos supermercados mantienen la obligatoriedad para sus trabajadores; en Eroski no se las quitarán al menos hasta el 2 de mayo. En la zapatería Stilo, Estibaliz López de Letona no tiene prisa por desprenderse de ella. "Esta tienda está especializada en calzado cómodo y viene mucha gente de una cierta edad. Creo que es muy arriesgado no ponértela. De momento, voy a estar una temporada con mascarilla, hasta que esto quede un poco en el olvido y todavía falta para eso", razonaba.

Dos comercios del Casco Viejo valoran el primer día sin mascarilla en interiores. Vídeo: Borja Guerrero

Ángel Alcalde, de la librería Láser, por su parte, atiende ya sin ella. " Quizá me la ponga en algún momento pero tengo la puerta abierta siempre y la ventilación es buena", explicaba. Han sido varios los clientes que le habían preguntado, antes de entrar, si tenían que ponerse la mascarilla, algo que ha dejado en sus manos. "El que se la quiera colocar, bien, y si no, también". En su día a día, eso sí, continuará teniéndola siempre a mano. "Si voy a ir a un sitio donde vaya a haber mucha aglomeración de gente prefiero llevarla. Al aire libre hay que empezar a cambiar un poco. A ver cómo repercute en los contagios la Semana Santa; ojalá no se note, será bueno para todos", confiaba. En centros comerciales como El Corte Inglés, las caras descubiertas no llegaban ni al 85%, y eso que sus trabajadores no están obligados a llevar mascarillas, salvo cinco contadas excepciones, como cuando un cliente la lleve puesta o en actividades con poca distancia, léase una prueba de maquillaje.

 

"Da gusto"


En bares y cafeterías, no es escuchaba hablar de otra cosa. "¡Quítate la mascarilla, hombre!", le espetaba con una sonrisa José Ángel a un cliente en su local del Casco Viejo. "Hoy ya no hay que llevar puesta la mascarilla dentro de los sitios, ¿no?', preguntaba la mujer que apuraba un café desde la barra. "No. Pero yo la voy a seguir llevando, así disimulo si voy enfadado", le contestaba un repartidor que lucía sonrisa de oreja a oreja.
 
En la cervecería Casco Viejo, Álex Ferreira también se la había quitado. "No me la he puesto ni un segundo. Había muchas ganas, sobre todo por parte del cliente, de poder verte la cara, sonreír y gesticular. Te lo dicen ellos mismos. Y para mí también, porque ocho horas con ella puesta se hace pesado", explicaba en un bar en el que no han faltado clientes despistados que entraban tapados. " Ya era hora. Da gusto sentir que todo empieza a ser como hace tres años", se alegraba.

El albergue 'Quartiers Bilbao' y la cervecería 'Casco Viejo' en el primer día sin mascarillas. Vídeo: Borja Guerrero

Jazmín Castro y Marcos Novo retiraron en el albergue Quartier Bilbao la mampara que durante los últimos años ha presidido la recepción. "Se va hoy mismo al contenedor", anunciaban con alegría y ya sin la mascarilla cubriendo su rostro. "Yo creo que ya va tocando". A su alrededor, los clientes también disfrutaban del desayuno o hacían planes para el día a cara descubierta. "Estamos encantados, no solo nosotros como trabajadores sino sobre todo los clientes. Vienen de países donde ya no era obligatoria y les extrañaba mucho. Muchos entraban sin mascarilla y les tenías que decir que se la pusieran al menos en las zonas comunes", señalaba ella. Para Jazmín, este era el momento de terminar con una obligatoriedad que se ha prolongado casi durante dos años. "La incidencia es mínima y creo que es una buena opción para todos. Estábamos ya aburridos".

 
En el metro, los letreros luminosos recordaban que en el transporte público continúa siendo obligatorio cubrirse la boca. Y, aunque los andenes y accesos están exentos de esta excepción, la inmensa mayoría de viajeros seguían portando la mascarilla también dentro de la estación. Solo Iker Montañez entraba desde Unamuno con la cara despejada. "Vengo sin ella por la calle y apuro hasta el final. Es un descanso", agradecía. Eso sí, no tenía ninguna duda de que dentro del vagón la lógica, además de la ley, no permite aún excepciones. "En algunos momentos vamos muy apretados", razonaba. 
Al detalle
 
UPV/EHU
 
Recomienda su uso. La Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha decidido que, aun no siendo obligatorio con carácter general, es recomendable hacer un uso responsable de las mascarillas en espacios interiores de la universidad cuando no se puedan garantizar las distancias y la ventilación adecuada, al menos, hasta la finalización del actual curso académico. 
 
Osalan
 
Nueve parámetro. El Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales, Osalan, recomienda a las empresas que evalúen nueve parámetros relacionados con los riesgos de contagio de la covid antes de decidir si retiran la obligatoriedad del uso de la mascarilla en sus dependencias, entre ellas la ventilación adecuada, su nivel de ocupación, el mantenimiento de la distancia de 1,5 metros, el tiempo de permanencia en el puesto de trabajo... 
 
Confebask
 
Adaptación paulatina. Las primeras horas transcurrieron con tranquilidad en las empresas vascas, cuyos servicios de prevención trabajan en la adopción de las medidas oportunas a adoptar en cada centro de trabajo. "El martes la gente estaba más nerviosa a la espera de la norma, pero las cosas de momento están más tranquilas", señaló la responsable de seguridad y salud laboral de Confebask, Amaia López Iriondo. 

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