Viviendas municipales cumple un siglo de vida y se abre a nuevas necesidades
Su función como su arquitectura ha variado con los años para atender nuevos problemas sociales en edificios sostenibles
BILBAO - El 2,57% de los bilbainos vive en una vivienda municipal, es decir, 8.810 personas. Entre los municipios de gran población, Bilbao es la ciudad que tiene un mayor número de viviendas municipales protegidas, una por cada 82 habitantes. Su función, al igual que su estructura, ha ido cambiando en los cien años de existencia. De las viviendas construidas con criterios funcionalistas en Torre Urizar a las últimas, líderes en funcionalidad, han pasado cien años en los que los problemas también son diferentes. Así, ante situaciones de violencia de género, persecución o bulling existe una remesa de pisos donde atender estas situaciones sobrevenidas. El concejal de Vivienda, Jon Bilbao, se enorgullece de que “a nivel europeo Barcelona y Bilbao son las ciudades con un mayor parque inmobiliario municipal”. Añade que entre los proyectos futuros más destacados se encuentran las promociones de Otxarkoaga y Ametzola. “Intentamos atender los nuevos problemas que pueden surgir en la sociedad al tiempo que evoluciona las viviendas se hacen sostenibles”.
Las primeras viviendas construidas en Bilbao con un fin social trataban de dar respuesta a las necesidades sociales desde unos criterios funcionales. Eran espacios modernos para la época. Un ejemplo de ello fue Torre Urizar, construida en 1921 por el arquitecto Ricardo Bastida.
Con el tiempo, la evolución de la vivienda pública y social tiene un segundo hito en Torre Madariaga, del arquitecto Emiliano Aman, o el de Tabacalera en Párroco Unzeta, construidos en los años 50 y 60, marcan un nivel de servicio social que tiene su reflejo en su diseño y acabados. En 1965, un nuevo hito de referencia marca la evolución arquitectónica de la vivienda social. Se trata del edificio situado en Pedro Astigarraga que, por primera vez, ha abierto sus puertas al público en la pasada edición del Open House. Este edificio refleja la evolución del Movimiento Moderno basado en el proyecto de Unidad de Habitación de Le Corbusier.
A partir de ese momento, la evolución más destacada desde el punto de vista arquitectónico en la vivienda social se sitúa a partir del año 2000, con edificios de promoción propia construidos bajo criterios de sostenibilidad y eficiencia energética. Ejemplo de esta línea arquitectónica son los edificios sociales de Rekalde, Zorrotza y, más recientemente, las torres de Bolueta.
Así, el parque inmobiliario municipal se ha extendido a siete de los ocho distritos y en 24 barrios de la ciudad. Durante el pasado año, se realizaron 477 contratos de arrendamiento. De todos ellos, 267 fueron viviendas adjudicadas por petición de titularidad, 71 por el sistema de ajuste por idoneidad a colectivos de atención preferente. Además, hubo 51 contratos individuales ligados al programa de pisos solidarios, y otros 51 encuadrados en el programa de arraigo en modalidad de emancipación. Por carencia sobrevenida, se adjudicaron 14 viviendas, 12 por cambio de residencia; nueve pisos fueron destinados a asociaciones y dos correspondieron a realojos.
Perfil El perfil de las personas adjudicatarias de vivienda corresponde a personas solas o en pareja, en el 83% de los casos. Más de la mitad son menores de 35 años y una tercera parte tienen entre los 35 y los 55 años. Las personas inquilinas de viviendas municipales son personas arraigadas en la villa con, al menos, cinco años de empadronamiento en el 90% de los casos y con más de 10 años en el 68% de los casos. Respecto a los ingresos de las personas solicitantes de una vivienda pública en alquiler en Bilbao, la mayoría, el 54,24%, percibe entre 9.000 y 15.000 euros anualmente y el 24,63 %, entre 3.000 y 9.000 euros.
En 2018 fueron 9.386 las personas que demandaron una vivienda municipal en alquiler. El 27,16% de ellas eran menores de 35 años de edad. El 77,89% de las personas solicitantes, corresponden a unidades convivenciales de uno o dos miembros. El 59% fueron solicitadas para una sola persona, de las cuales, el 49% eran mujeres y el 51% hombres.
La media de la renta se fija en 250 euros mensuales para las viviendas y 230 euros para los locales. Jon Bilbao concejal de esta Área, explica que en condiciones normales la espera para acceder a una vivienda social es de entre dos o tres años. Así, 9.000 bilbainos optan a un piso de estas características con una rotación de media que puede llegar a los cinco años. En la hoja de ruta de viviendas municipales está la incorporación de nuevas promociones en 2020.
4.169
Deusto: 487
Uribarri: 86
Otxarkoaga-Txurdinaga: 1.608
Begoña: 369
Ibaiondo: 976
Rekalde: 409
Basurto-Zorrotza: 234