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Termibus se despide de su última navidad con gran trasiego de viajeros

Diferentes agentes y colectivos que trabajan bajo su cubierta muestran recelo respecto a los próximos meses

Termibus se despide de su última navidad con gran trasiego de viajerosFoto: Oskar González

Bilbao - El traqueteo de las maletas sobre las baldosas de Bilbao que colonizan la actual estación de Termibus estuvo marcado ayer por un tempo allegro. Fue día de regreso para miles de personas que finalizaron sus vacaciones navideñas. El trasiego de gente fue continuo durante toda la jornada en una intermodal que, habiendo nacido con vocación temporal y tras condicionar durante veinte años los desplazamientos de los bilbainos y de los visitantes de la villa, pasará a la historia en los próximos meses. Los diferentes agentes y colectivos que trabajan a diario bajo su cubierta exteriorizan un halo de incertidumbre respecto a cómo será el trasvase a la estación provisional, ubicada en el colindante solar de Garellano. Será la primera fase antes de que se realice la mudanza definitiva a la nueva Termibus que prevé su inauguración en otoño de 2018.

Ajenos a las etapas que marcarán este proyecto estrella, los viajeros esperaban ayer a sus respectivos autobuses con una calma digna de domingo, a pesar del trajín propio de un día de operación retorno. “Durante la mañana ha habido muchos desplazamientos a Gasteiz por el partido del Athletic-Alavés”, comentaban desde el punto de información ubicado frente a la cafetería. Ya por la tarde, el meneo fue más notable. Principalmente por los cinco autobuses completos que partieron hacia Madrid, cuando lo habitual es que no sean más de dos. “Por la mañana también han salido algunos autobuses a Extremadura, y los que van a Barcelona, que son varios, también van llenos”, puntualizaban desde la oficina de atención al cliente.

Lo que no pudieron especificar es cuándo se realizará el traslado a la estación provisional, una decisión que debe ser consensuada por los diferentes operadores que gestionan la actual Termibus y el Ayuntamiento de Bilbao una vez finiquiten las obras. “Unos dicen que hasta marzo, otros dicen que hasta abril... Las máquinas continúan trabajando pero parece que se han retrasado”, comentaba Patricia Rivera, dependienta de Bus Shop, la única tienda de la estación. La idea es que ese comercio también se desplace al nuevo emplazamiento para ocupar uno de los bajos de las viviendas de Garellano, que a su vez son propiedad de la adjudicataria del contrato, la unión temporal de empresas formada por Construcciones Amenabar y Excavaciones Viuda de Sainz.

“Hemos conseguido mantener nuestros puestos con la crisis, pero el futuro es incierto”, afirmaba esta dependienta que lleva 10 años despachando revistas y snacks. Y es que la estación definitiva prevé un cambio importante en lo que respecta a las concesiones de sus locales. “Hasta ahora quien alquilaba los espacios en la actual estación eran los propios operadores. A partir de ahora será el promotor el que alquilará los espacios”, concreta Ricardo Barkala, concejal Obras, Servicios, Rehabilitación Urbana y Espacio Público, quien afirma que la promotora tiene plazo hasta marzo para presentar el proyecto de la estación definitiva.

En ese plan, precisamente, se concretará lo que estará bajo rasante del edificio, que prevé cuatro plantas bajo tierra, y en superficie en una extensión de 25.000 m2, donde ya se han anunciado un espacio comercial, un gimnasio, una residencia de estudiantes y un hotel. “Construcciones Amenabar está negociando y escriturando con los interesados las diferentes concesiones”, anuncia el edil bilbaino, quien explica que el anteproyecto también consta de una cafetería. Federico Peláez, el encargado del único local hostelero de la estación actual, mostraba sus dudas sobre si continuarán en la nueva intermodal. “Sabemos que alguna cafetería habrá, pero no sabemos si se mantendrá la concesionaria y nuestros puestos”, relataba este hostelero que lleva 16 años siendo testigo del vaivén de Termibus.

Autobuses y taxis A la espera de iniciar sus trayectos, dos choferes de Bizkaibus charlaban sobre el frío predominante estos primeros días de enero. “¿Cuándo nos moveremos a la estación provisional? No tenemos ni idea”, afirmaban, mientras revelaban cierto escepticismo en cuanto a la organización prevista. “Actualmente tenemos 29 dársenas y en la estación temporal solo habrá 20 dársenas”, comentaban. En ese sentido, revelaban su creencia, aún sin confirmar, de que los autobuses de Bizkaibus se ubicarán en la calle Luis Briñas. “El espacio de la estación provisional no será suficiente para albergar a todos los autobuses que actualmente operan en Termibus”, añadían.

Más vehemente se mostraba el colectivo de taxistas con parada en la actual estación. “Si ahora hay espacio para unos 20 taxis en la provisional solo se ha previsto espacio para seis vehículos”, se quejaban dos taxistas que consideran que el Ayuntamiento de Bilbao “nunca” les tiene en cuenta. Según expusieron, si hasta ahora han tenido problemas para recoger y dejar a los viajeros, los cambios que están por llegar aumentarán los inconvenientes. “Esta estación no es digna de Bilbao”, zanjaban ambos señalando los lavabos.

Se trata de una opinión que parece estar compartida por los viajeros y usuarios del recinto. Con una puntuación de 4,9 sobre 10 en la red social Foursquare -basada en un servicio de geolocalización-, Termibus se describe como “lo único feo de Bilbao”, “cutre y fría en invierno” o “incómoda y sucia”, entre otros calificativos. Por suerte, esta ha sido la última Navidad en la que la estación será la carta de presentación para millones de turistas que cada año recalan en la capital. Próximamente, con su mudanza a la estación provisional -está vez sí- Termibus dará el primer paso para equipararse a las vecinas Donostia y Gasteiz, que en los últimos años han inaugurado sus nuevas terminales.