MI marido tuvo un accidente laboral cuando tenía 25 años en el que se rompió la columna vertebral lo que le dejó paralizado el cuerpo de cuello para abajo”, recuerda Adeli Pérez. Hoy, 35 años después esta menuda mujer sigue cuidando a su compañero, Alfredo Gómez, del que dice que “el me apoya más a mí que yo a él”. Adeli es una de las mujeres que ejercen de cuidadoras de sus familiares dependientes prestando ayuda en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria para adaptarse a las limitaciones que su dependencia funcional, psicológica y social les impone y, apoyo emocional y psicológico de forma continua. “Bueno, Alfredo no tiene problemas de relación. Siempre ha tenido una gran fortaleza moral. Él va en su silla de ruedas a todos los sitios y especialmente con la cuadrilla, que son una gente fenomenal”, apunta esta madre de un hijo de 40 años “que se desvive por nosotros”.
No en vano, como señalan desde el Área municipal de Acción Social de Muskiz “la familia, en la mayoría de las ocasiones un único familiar es, por lo general, la que asume la mayor parte del cuidado de las personas dependientes, en la mayoría de las ocasiones una mujer”.
Sin horarios Una dedicación sin horarios que conocen bien otras personas cuidadoras como Consolación, Félix o Maitane, y así hasta 32 muskiztarras a los que el Ayuntamiento homenajeó ayer por su dedicación y “para visibilizar la enorme labor que desarrollan sin que hayan contado con una preparación previa para ello”, tal como destacó el edil del área, Gonzalo Riantxo.
El sencillo acto, celebrado en el Meatzari Aretoa, contó con la presencia del alcalde, Borja Liaño y la edil jeltzale, Maitane Gallarreta, que también es cuidadora. “Hace once años, mi ama llegó normalmente de un viaje, se acostó y esa noche le dio un ictus. Hasta hace 6 años, mi aita y yo nos hacíamos cargo de su atención pero al fallecer él, yo me encargo de atenderla desde el minuto uno”, señala la edil, quien apunta que “a pesar de que no tengo hijos, me siento hija y madre, ya que estoy pendiente en todo momento de ella, hasta de ver si respira”.
Maitane es parte de ese ingente número de cuidadores, porcentualmente copado por mujeres -madres, esposas, hijas- que agradecen este tipo de reconocimiento social para una encomienda que “es muy dura. No es nada fácil”, reseñan, pero agradecerían un mayor apoyo institucional. “Sí es cierto que se ha mejorado mucho en algunos aspectos, pero para un pensionista las cantidades que se conceden por la Ley de dependencia son muy cortas para los gastos que exige su atención aunque sea en el domicilio”, destacan varios cuidadores. Así por ejemplo, Consolación Rojo, de 74 años, cuenta con una ayuda de Gobierno vasco que “apenas me llega para pagar a la persona que viene a asearle porque yo no puedo moverle y si pido ayuda al Ayuntamiento me dicen que si me la conceden pierdo la del Gobierno”.
A pesar de que mayoritariamente son mujeres las que se ocupan de estos cuidados, hay casos como el de Félix de Pablos -que no pudo asistir al acto por estar ingresado en una residencia- quien se hizo cargo de su mujer hasta el fallecimiento de ella, el pasado mes de noviembre.