Trapagaran. Varios miles de personas -cerca de 20.000 según la organización- se dieron cita ayer en el poblado minero de La Arboleda (Trapagaran) para disfrutar de la amplia oferta ganadera y artesana reunida en la XII edición de esta feria surgida para dar a conocer la producción del sector ganadero de la comarca de Meatzaldea y Ezkerraldea y mostrar a los visitantes un entorno natural singular, ya que buena parte de él ha sido moldeado por siglos de actividad minera.
"La feria ha sido extraordinaria", se felicitaba José Antonio Quintana, portavoz de la asociación cultural La Ronda, entidad organizadora de la cita en la que colaboran activamente el Ayuntamiento de Trapagaran y la Diputación Foral, cuya responsable de Agricultura, Irene Pardo, se acercó a la zona alta de esta localidad y aguantó con entereza los chaparrones que durante la mañana descargaron sobre este núcleo con apenas 600 vecinos.
"Da gusto ver a tanta gente disfrutando en familia de nuestro pueblo", resumía el alcalde del municipio, el jeltzale Xabier Cuéllar, quien, al igual que la portavoz municipal, Ainhoa Santisteban, fue felicitado por la eficacia mostrada por la policía local a la hora de controlar el numeroso tráfico rodado que se concentró en La Arboleda.
Un dato esclarecedor de la afluencia de vehículos es el hecho de que solo en la nueva carretera de acceso al núcleo desde Abanto-Zierbena los coches estacionaron en ambos márgenes de la vía en una distancia cercana al kilómetro sobrepasando los restos del poblado de Burzako-Matamoros hasta cerca del acceso al barrio de Triano.
Ganado Sin duda uno de los mayores reclamos de esta feria es observar el ganado que habitualmente se cría en el entorno de los montes de Triano de la mano de una treintena de ganaderos que acercaron a La Arboleda lo mejor de cada cuadra, de cada aprisco. Vacas monchinas, rubias y terreñas, caballos de gran porte y robustez y pottokas, cabras azpigorriak y ovejas latxas, burros encartados, perros villanos de Encartaciones, alanos y pastores vascos, ocas y así hasta 200 cabezas de ganado que ocuparon el parking situado a la entrada del municipio para deleite de mayores y, sobre todo, de los más pequeños, que se entusiasmaban con cada detalle.
"Es sin duda uno de los retos que año tras año ha superado la feria, ofrecer una muestra de calidad del ganado que se cría en este entorno", reseñaba Quintana, quien lamentó que de unos años a esta parte "la lluvia se haya empeñado en poner puesto en la feria lo que merma la asistencia de público".
Sin embargo, la lluvia no pudo con el interés de muchos vecinos de Ezkerraldea, Meatzaldea y de otros lugares tan lejanos como Barcelona, Madrid o Inglaterra por disfrutar de la oferta que presentaron los 74 puestos agrícolas, pero sobre todo artesanos, que se dieron cita en La Arboleda.
Quesos, pan de horno de leña y pastel vasco, miel, nueces y avellanas, y hasta un puesto ambulante de garrapiñadas, se distribuyeron por el recinto ferial que contó también con puestos de cestería y guarnicionería -que acudían por primera vez- junto con puestos de quincallería que parecían pequeños supermercados donde poder comprar desde una cartera a una bisutería fina. Una oferta que se completaba con una demostración de deporte rural vasco, la animación de la trikitrixa Erdizka Lauetan de Trapagaran y con las tres txosnas donde numerosos asistentes pudieron combatir el frío y la lluvia de la mañana con el apreciado talo regado con caldos de la tierra acogidos al label de Bizkaiko txakolina.