Sopelana
SOPELANA recibe al carnaval en septiembre. Pero el cambio de fecha no es la única particularidad en esta celebración sopelarra, ya que en la localidad costera esta fiesta tiene lugar en el aire. Los disfraces caen del cielo. En eso consiste el carnaval aéreo que el próximo sábado aterriza en Sopelana: hay que volar en parapente disfrazado. Y hay premio para el mejor: 300 euros.
El carnaval aéreo es una fiesta de las especiales, de las peculiares. Lleva trece años asentada en Sopelana y cada año recibe a más participantes y a más espectadores curiosos. Airetik Parapente Taldea es el encargado de organizar esta jornada en la que el evento principal es el concurso de disfraces en el aire, pero que tiene otros ingredientes en tierra, ya que hay merendola, barbacoa, queimada, música? y también un certamen de fotografía para encontrar a los que capten las imágenes más brillantes del carnaval aéreo. En definitiva, desde el mediodía hasta que anochece, la playa de La Salvaje asiste a uno de los momentos más atípicos y risueños del año.
Durante las pasadas ediciones se han visto en el cielo sopelarra todo tipo de disfraces: desde pájaros, peces, abejas, moscas, payasos, caracoles y monstruos a perros de verdad o personajes como Mortadelo, el asesino de la película Scream, Amy Winehouse o incluso el mismísimo Papa en su papa-móvil. Este último, Su Santidad -que se quedó con el mote de Susan- fue el ganador de 2011. El campeón llegó desde Francia para tomar parte en el concurso vizcaino. Y es que el carnaval aéreo de Sopelana recibe a gente de distintos puntos del país galo y de España. Cada año, entre 20 y 30 osados se atreven a volar con el disfraz más inverosímil que se puede imaginar divisando la costa vizcaina a metros de altura. Para esta ocasión, se prevé más o menos el mismo número de participantes, aunque es el mismo día del concurso cuando se realizan las inscripciones -que son gratuitas-. También hay quienes acuden disfrazados a la cita y no montan en parapente, sino que disfrutan de la fiesta con los pies en el suelo y ataviados de manera especial para la ocasión.
el disfraz, el protagonista "Lo que se valora principalmente es el disfraz, más allá de cómo vuelen después. Hay algunos que se lo curran y encima montan un pequeño show antes de volar, que también suele gustar a los jueces y se tiene en cuenta", señala Alfonso Angulo, miembro de Airetik Parapente Taldea. En este sentido, desde la organización recuerdan que "muchas veces la aparatosidad de los disfraces puede limitar en alguna medida la capacidad de control del parapente por parte piloto o disminuir su campo de visión (o ambas). A nosotros nos gustaría que todos los participantes puedan disfrutar de un espacio de vuelo totalmente seguro por lo que es posible que en algún momento del día se pida a los que no están concursando que permanezcan en tierra".
La originalidad del atuendo y el trabajo de los concursantes se valoran con premios en metálico. El ganador se llevará 300 euros; el segundo clasificado, 200, y el tercero, 100. El certamen de fotografía también reparte dinero: 100 euros para el más destacado y 50, para el segundo.
La hora prevista para el inicio del concurso aéreo es sobre las 12.00 o 13.00 horas. Sin embargo, el comienzo depende del viento. Y es que Eolo es el principal invitado a la fiesta y su ausencia o presencia condiciona el desarrollo de la misma, ya que según las condiciones del viento se podrá arrancar con la competición a la hora señalada o habrá que esperar. De hecho, el viento es la causa de que este carnaval se celebre en septiembre. Este concurso aéreo de disfraces nació en las fechas habituales de carnaval, pero a principios de año, el viento impedía que la prueba se desarrollara, así que la organización decidió trasladarlo en el calendario y dar así más originalidad a esta propuesta, que también existe en lugares como los Pirineos o Francia, pero que hace de Sopelana un lugar excepcional.