Sestao. Vitoria Riesgo, una vecina anciana de Sestao, se tuvo que aferrar ayer con fuerza al brazo de su marido para poder subir la dura pendiente de la calle Antonio Trueba. Salía del ambulatorio, donde había acudido para realizar un chequeo, y a pesar de que hay unas rampas mecánicas a escasos metros de la puerta del centro de salud, no le quedó más remedio que subir a golpe de riñón por la acera. "Están un día en marcha y cuatro paradas", lamentaba con amargura. Y no fue la única. Un grupo de vecinos del barrio de Markonzaga se quejó ayer por el funcionamiento de estas instalaciones, ya que aseguran que a menudo se encuentran fuera de servicio.

"Todavía no he visto que funcionen todas al mismo tiempo. Siempre hay alguna que está parada por alguna razón", comentó Marcelina Díez, otra residente en la zona. Sin accesos mecánicos que les ayuden a desplazarse, los vecinos se ven obligados a subir por la acera superando pendientes que en algunos tramos superan el 10%, una situación que resulta dura sobre todo para las personas mayores y las familias que van con carritos de bebé. Es el caso de Sonia Pinto, que lleva ya varios días empujando la silla de su hijo por Antonio Trueba. "Han puesto unas rampas para facilitarnos la vida, pero siempre están detenidas", denunció.

Rosa Cantalapiedra, que lleva varias semanas acudiendo a rehabilitación al centro de salud y tiene dificultades para andar, advertía ayer de que los botones de parada "están al alcance de los chavales", de modo que no descarta que todo pueda deberse a la actitud incívica de otros ciudadanos. "Dicen que la gente toca y las detiene, pero es mentira", respondió de forma tajante Antonio, otro vecino que aseguró que la rampa situada justo enfrente del ambulatorio "lleva parada desde el viernes por lo menos". José Luis García remarcó que el comentario habitual que circula por el barrio es que "permanecen más tiempo inactivas que funcionando"

La calle Antonio Trueba cuenta con seis tramos de rampas mecánicas, de los cuales cinco han ido entrando en servicio de forma paulatina desde el pasado mes de febrero a medida que se iba rematando la obra de reurbanización de la calle, que ha tenido un coste de 3,8 millones de euros. El último de ellos, más próximo a la plaza San Pedro, se ha visto afectado por la obra de un bloque de pisos y, por seguridad para los peatones, ha permanecido fuera de servicio.

El concejal de Obras y Servicios, Félix Gonzalo, explicó que dos rampas se encuentran paradas y otra averiada, aunque estaba previsto que esta última fuera reparada ayer mismo por la tarde. El Ayuntamiento de Sestao indicó que la decisión de poner los pulsadores de detención a la vista es debida a que "la propia normativa establece que deben estar a mano", lo que, a su juicio, facilita que las personas incívicas las paren.