Derio
Aescasas horas de Nochevieja, el deriotarra Unai Castresana recuerda cómo estrenó el año 2009. "Estábamos colgados a unos 300 metros del suelo, en la ascensión invernal que realizamos al Naranjo de Bulnes, en Picos de Europa. Cenamos y comimos doce uvas de lata, sobre las 21.00 horas. Después, a dormir". Este año, asegura que vivirá una Nochevieja más corriente, "aunque estaré preparando una nueva aventura".
Unai, junto con el oscense Óscar Palacios y el madrileño Álvaro Novellón, se aventuró a finales del 2008 en una complicada ascensión. "En verano parece un hervidero, pero en invierno estás completamente solo, con la compañía de la nieve, la pared y algún que otro animal", afirma. Su pasión por la montaña, el alpinismo y la escalada surgió siendo sólo un niño. "Desde siempre, me ha gustado la montaña y llevo unos cinco años practicando el alpinismo".
Su aventura en el Naranjo de Bulnes se inició en un blog. "Óscar, Álvaro, Mikel Vallés, que no pudo subir por problemas físicos, y yo, nos conocemos del mundo del alpinismo. Tenemos un blog, Antesenderistasqueblogueros, donde coincidimos alpinistas de diferentes puntos del Estado y se nos ocurrió que queríamos intentar escalar el Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu en invierno y organizamos la salida".
La montaña tiene una altitud de 2.519 metros y es una de las cumbres emblemáticas del alpinismo ibérico, especialmente por los 550 metros de pared vertical de su cara oeste. Castresana, Palacios y Novellón escalaron la parte del Pilar del Cantábrico, con "unas vistas espectaculares, donde siempre ves el mar". La ascensión duró seis días, cinco de subida y uno de bajada. "Aquellos días hubo mínimas de hasta 25 grados bajo cero, aunque, en la pared lo máximo que soportamos fueron unos 15 grados bajo cero, ya cerca de la cumbre".
"El día que comenzamos a escalar dejó de nevar y nada más poner los pies en el suelo vino una borrasca brutal. De hecho, estuvimos cinco o seis días aislados en un refugio. No podíamos bajar, ya que el riesgo de avalancha era muy alto. Sergio y Rosan, los guardas, nos acogieron y nos cuidaron. Al final tuvimos que bajar en helicóptero", recuerda.
La nueva aventura de Unai y Óscar comenzará en enero. "Nos vamos dos meses a la Patagonia. Iremos a Torres del Paine, en Chile, y ascenderemos la ruta de Riders on the Storm. Si lo hacemos rápido, estaremos unos quince días colgados de la pared. Si nos da tiempo y tenemos fuerza, intentaremos también seguir otra vía en el Fitz Roy, en Argentina".
Todo ello sin apenas patrocinadores. "Es un deporte caro, por el material y los desplazamientos. Esta vez colaboran con nosotros Vertic y Mendikoetxea, dos tiendas especializadas", agradece.