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Cáritas Bizkaia: “No fallan las personas, falla el sistema”

La entidad diocesana redobla su petición a las administraciones para trabajar en favor de las familias, la infancia, el empleo y la vivienda

Cáritas Bizkaia: “No fallan las personas, falla el sistema”Miguel Acera

Las palabras dignidad, cuidados, comunidad y justicia social estructuran el día a día en la labor de Cáritas Bizkaia. Más allá de sus 248  programas diseñados como escudos protectores frente a los vaivenes económicos y sociales que azotan a la sociedad, la entidad diocesana también cumple con una función más pública, más orientada a la incidencia política a través de sus aportaciones a normativas y planes estratégicos. Entienden que es necesario que instituciones, organismos y la propia ciudadanía -cada cual desde su cuota de responsabilidad- asuman algunos principios básicos de convivencia y cohesión social y los apliquen allí donde lleguen sus competencias.

En base a su experiencia hace ya tiempo que llegaron a la conclusión de que la principal característica de la exclusión social actual es su complejidad y heterogeneidad. Una circunstancia que exige respuestas más integrales y coordinadas por parte de las administraciones públicas, las organizaciones sociales y el conjunto de la sociedad. “No fallan las personas, falla el sistema. Necesitamos pasar de una sociedad organizada en torno al crecimiento económico y a la producción y consumo, a una que ponga el cuidado, la comunidad y la justicia social en el centro”, ha manifestado Elena Unzueta, directora de Cáritas Bizkaia.

Políticas públicas menos rígidas y fragmentadas

Y para ello se requieren políticas públicas menos rígidas y menos fragmentadas que reconozcan los derechos humanos por encima de esa capacidad productiva y consumista que deja fuera del sistema innumerables situaciones vitales de vulnerabilidad. En esa labor de incidencia política se enmarcan acciones tan diversas como el grupo de trabajo que propone darle una vuelta de tuerca al Decreto de ayudas a familias para que haya una “verdadera garantía de los derechos de la infancia” independientemente de la situación legal o el tipo de hogar de sus progenitores. Y es que las condiciones de acceso a estas prestaciones, la brecha digital, la incompatibilidad de estas ayudas con la RGI y la falta de presupuesto dejan fuera de este derecho a una parte importante de la infancia más necesitada, han expresado.

También se han realizado aportaciones a diferentes marcos normativos, planes y estrategias vinculadas al empleo, la inclusión y la mejora de las condiciones de acceso al mercado laboral, poniendo especial atención a los colectivos vulnerables, la perspectiva de género, las empresas de inserción -“herramienta clave para la inclusión”, ha resumido Ana Sofi Telletxea, responsable del Departamento de Análisis y Desarrollo de Cáritas Bizkaia- o la corresponsabilidad en los cuidados “evitando que esta carga limite las oportunidades de acceso y promoción en el empleo para las mujeres”.

"Barreras administrativas injustas"

El derecho a un trabajo digno no ha sido la única propuesta lanzada al Gobierno Vasco. De hecho, las políticas de vivienda son otro de los grandes  caballos de batalla de Cáritas Bizkaia en su lucha por la dignidad de las personas, la justicia social y el trabajo en favor de la comunidad y cohesión social. Así, ante Lakua han denunciado que “la normativa impone barreras administrativas injustas que dificultan el acceso a la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) para los colectivos más desprotegidos”. En particular, censuraron que se exijan títulos de propiedad o alquiler formales “ignorando la realidad de quienes viven en situaciones precarias o de acogida informal”.

España también se ha llevado su particular rapapolvos durante el ejercicio pasado. Desde la entidad diocesana se ha reclamado la urgencia de poner el foco en la población que vive en régimen de alquiler, priorizar las situaciones de exclusión residencial más grave -especialmente en los casos de hogares con menores a su cargo-, responder a “las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres” y  que la vivienda sea concebida como un derecho humano “interdependiente con otros derechos fundamentales, como el empleo, la salud, la educación y la protección social”.

Flexibilizar requisitos

En materia de extranjería  se han reclamado políticas orientadas a flexibilizar los requisitos de acceso a las autorizaciones de residencia y trabajo por circunstancias excepcionales para las personas extranjeras que ya estaban viviendo aquí, entre otras cuestiones. El marco normativo que regula la atención a las personas sin hogar ha sido otro de los ámbitos sobre los que Cáritas Bizkaia ha dejado huella con sus contribuciones al Ayuntamiento de Bilbao, así como las políticas municipales para combatir la soledad no deseada y el aislamiento social, para las que se solicita incorporar la experiencia acumulada del Tercer Sector.