En plena efervescencia de afluencia en el aeropuerto de Bilbao, la Asociación de Taxis del aeródromo ha rechazado que exista una guerra interna en el sector que presta servicio en la terminal y ha asegurado que la polémica surgida en los últimos días responde únicamente a una advertencia dirigida a aquellos conductores que acceden a la parada sin que les corresponda hacerlo. Su presidente, Álvaro Mingallón, ha insistido esta mañana en que no existe ningún enfrentamiento entre profesionales y que el objetivo del aviso es garantizar el cumplimiento de las normas que regulan el funcionamiento del servicio en Loiu. "La guerra entre taxistas es un bulo. No hay nada. Lo que hay es una advertencia para que la gente se controle", ha afirmado.

Hasta 111 taxis

El aeropuerto cuenta actualmente con un sistema de rotación en el que participan 111 taxis procedentes de distintos municipios de Bizkaia. De ellos, 61 pertenecen a Sondika y prestan servicio de manera continuada durante los 365 días del año, mientras que el resto se incorpora según los calendarios establecidos para cada localidad. Municipios como Erandio, por ejemplo, acceden al servicio en semanas alternas, dentro de una organización que, según la asociación, permite distribuir el trabajo y atender la demanda de viajeros.

La advertencia difundida entre los profesionales ha surgido, según Mingallón, porque algunos taxistas acceden a recoger pasajeros cuando no tienen autorización para hacerlo. "Siempre hay alguno que entra cuando no le toca", ha señalado. Por ello, la asociación ha recordado que quienes incumplan las normas podrán ser fotografiados y denunciados ante el órgano competente.

"La gente que viene a ayudarnos no nos da ningún problema"

No obstante, desde el colectivo han subrayado que el mensaje no va dirigido contra los taxis que acuden a reforzar el servicio cuando es necesario ni contra los profesionales de otros municipios que participan en el sistema. "La gente que viene a ayudarnos no nos da ningún problema. No es un problema siempre que mantengan la fila, el orden y las normas", ha sostenido el presidente.

Álvaro Mingallón es presidente de la Asociación de Taxis del aeródromo bilbaino Gaizka Portillo

Según ha explicado, una de las razones que ha motivado este recordatorio tiene que ver con los cambios introducidos este año en el sistema de acreditación de algunos taxistas. Hasta ahora, las autorizaciones se identificaban mediante tarjetas físicas visibles, pero en determinados casos estas han sido sustituidas por sistemas telemáticos integrados en el taxímetro.

"Ahora alguno puede quitar el número y ya no le controlas"

A juicio de la asociación, esta modificación dificulta la identificación de los vehículos autorizados y favorece que algunos conductores puedan incorporarse a la fila sin que resulte sencillo detectar si les corresponde operar en ese momento. "Antes veías la tarjeta y sabías quién podía estar. Ahora alguno puede quitar el número y ya no le controlas. Después vas a Bilbao y están las paradas vacías", ha relatado Mingallón.

Más allá de esta cuestión organizativa, la asociación defiende que el servicio funciona con normalidad durante la mayor parte del año y rechaza que exista un problema estructural de falta de taxis en el aeropuerto. Según sus datos, la demanda se absorbe correctamente salvo en determinadas franjas horarias en las que coinciden numerosas llegadas. El momento más complicado suele producirse entre las 22.00 y las 23.30 horas, cuando suelen aterrizar de forma casi simultánea entre 14 y 15 vuelos. "Ahí sí que no damos abasto", ha reconocido el presidente.

Refuerzo necesario

Precisamente por ello, el colectivo confía en que la Diputación Foral de Bizkaia encuentre una fórmula para reforzar el servicio durante los meses de verano, cuando el volumen de pasajeros aumenta considerablemente. El pasado año ya se autorizó una ampliación temporal de vehículos y los taxistas esperan que pueda adoptarse una medida similar en 2026.

Según los cálculos de la asociación, el sistema actual podría asumir hasta 24 taxis más, elevando la capacidad total hasta los 135 vehículos. "Estamos deseando el refuerzo", ha asegurado Mingallón, quien ha insistido en que cualquier ampliación debe realizarse de forma ordenada y respetando los permisos vigentes. "Todos tenemos los mismos derechos, también los que vienen a ayudarnos", ha añadido.

A la espera de aplicar el convenio firmado

Junto a los refuerzos estivales, la asociación reclama abordar algunas cuestiones pendientes relacionadas con la organización del servicio. Entre ellas figura la puesta en marcha de una línea conjunta entre los municipios de Loiu y Sondika, contemplada en un convenio firmado hace seis años que continúa sin desarrollarse.

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Mingallón ha considerado que esta medida permitiría reorganizar las licencias disponibles y facilitar la incorporación de nuevos vehículos adaptados para personas con movilidad reducida. "No puede ser un aeropuerto internacional sin taxis adaptados para personas con movilidad reducida", ha reconocido.

A su juicio, el problema principal no es la falta de trabajo ni la presencia de taxistas de otros municipios, sino la necesidad de mejorar la estructura del servicio para responder a una demanda cada vez mayor. "Trabajo tenemos más del que quisiéramos", ha concluido.