Los intentos de suicidio, las autolesiones y las crisis psiquiátricas en niños y adolescentes no han dejado de crecer en las urgencias pediátricas durante la última década. Así lo han advertido este jueves en Bilbao especialistas de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), que han alertado del aumento sostenido de los problemas de salud mental entre los más pequeños.
La villa acoge estos días la reunión anual de la institución científica, en la que participan cerca de 900 especialistas y donde se han presentado estudios sobre el impacto que este tipo de casos está teniendo en los servicios de urgencias pediátricas.
Se cuadriplican las autolesiones
Uno de los trabajos presentados en el congreso, realizado en el Hospital Universitario Cruces, analiza más de 258.000 episodios atendidos entre 2016 y 2024 e identifica 1.166 consultas relacionadas con problemas de salud mental en menores de entre 3 y 13 años. La ansiedad fue el motivo de consulta más frecuente, seguida de las alteraciones de conducta, los intentos de suicidio y los trastornos de la conducta alimentaria.
Los investigadores constataron además un crecimiento continuado de este tipo de casos durante la última década. Si en 2016 se registraba una consulta relacionada con salud mental aproximadamente cada cinco días, en 2024 la frecuencia era ya de un caso cada poco más de dos días. El incremento más acusado corresponde a los intentos autolíticos, que se han cuadruplicado en menos de una década.
Crisis de ansiedad, de agresividad e intentos de suicidio
Santiago Mintegi, jefe de sección de Urgencias de Pediatría de Cruces y presidente del comité científico del encuentro, ha subrayado esta mañana que la preocupación entre los profesionales es “enorme”. Según ha explicado, las consultas por problemas psiquiátricos en menores de 14 años llevan creciendo alrededor de un 10% anual en los últimos ocho o diez años, aunque con comportamientos diferentes según el tipo de cuadro clínico. “Las crisis de ansiedad han aumentado un 9% anual; las crisis de agresividad, un 13%; y los intentos de suicidio, un 22%”, ha detallado.
“Hay un segmento de la población que está pidiendo ayuda"
“Hay un segmento de la población que está pidiendo ayuda desde hace tiempo y no podemos normalizar que niños y adolescentes lleguen a urgencias de esta manera”, ha advertido Mintegi. El especialista ha evitado atribuir el fenómeno a una única causa y ha defendido la necesidad de una investigación “multidisciplinar” para entender qué factores están detrás de este deterioro. “No sabemos exactamente por qué ocurre, pero sí sabemos que está pasando aquí y en toda Europa”, ha afirmado.
Más de la mitad de los menores atendidos requirió valoración por Psiquiatría o Trabajo Social y las derivaciones urgentes a especialistas en salud mental se han disparado en los últimos años. También han aumentado de forma significativa los ingresos hospitalarios relacionados con problemas psiquiátricos.
1% de la actividad de las urgencias pediátricas
Aunque la salud mental representa aproximadamente el 1% de la actividad total de las urgencias pediátricas, los profesionales han recalcado que se trata de casos especialmente complejos. “No son pacientes difíciles desde el punto de vista diagnóstico”, ha explicado Mintegi. “Lo complicado es el manejo posterior, valorar el riesgo, organizar el seguimiento y disponer de recursos adecuados”.
Por ese motivo, los especialistas han reclamado adaptar las estructuras hospitalarias a esta nueva realidad. Entre las medidas planteadas figuran la creación de boxes y circuitos específicos para pacientes con crisis emocionales o conductuales, además de reforzar la formación en salud mental infantil y adolescente entre los profesionales de urgencias.
Voz de alarma
Por su parte, Javier Benito, jefe del servicio de Urgencias de Pediatría del Hospital Universitario Cruces y presidente de la reunión, ha defendido la necesidad de “dar la voz de alarma” ante una realidad que, a su juicio, refleja “una transformación profunda en los problemas que afectan a la infancia y la adolescencia”. “Estos pacientes requieren una aproximación distinta y espacios específicos que garanticen la seguridad y la calidad de la atención”, ha señalado.
Durante el encuentro, los profesionales también han alertado del aumento de situaciones de violencia contra menores detectadas en los hospitales. Otro estudio realizado en las urgencias pediátricas de Cruces registró 341 notificaciones por sospecha de violencia sexual a lo largo de veinte años, con una cifra de casos que prácticamente se duplicó entre el inicio y el final del periodo analizado.
“Solo vemos la punta del iceberg”
“Solo vemos la punta del iceberg”, ha afirmado Mintegi, que ha vinculado este incremento tanto a una mayor capacidad de detección como a cambios sociales y familiares cada vez más visibles en las urgencias pediátricas. Los especialistas han advertido además de que muchos problemas de salud mental permanecen ocultos tras síntomas aparentemente inespecíficos, como cefaleas o dolores abdominales recurrentes. “A veces detrás de un síntoma físico hay situaciones de bullying, violencia intrafamiliar o sufrimiento emocional que son difíciles de detectar en consultas muy breves”, han señalado.