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Los colegios reinventan el viaje de estudios en Bizkaia ante la falta de profesores

Cada vez más centros vizcainos apuestan por modelos más pedagógicos y compartidos ante la dificultad de encontrar docentes dispuestos a viajar

Los colegios reinventan el viaje de estudios en Bizkaia ante la falta de profesoresCedida

Si algo está claro es que el conocimiento de la etapa escolar no se ciñe proporcionalmente al grosor de los libros ni al temario establecido en el programa. Muchas veces, los mayores aprendizajes se generan más allá de las aulas. Charlas en el pasillo, anécdotas con los compañeros y distintas experiencias cotidianas terminan influyendo en el desarrollo y bagaje formativo del alumno.

Entre todos esos recuerdos, uno de los más emotivos suele ser el viaje de estudios. Una manera especial de cerrar una etapa y afrontar la incertidumbre de la siguiente. Sin embargo, esa actividad tan tradicional en numerosos centros educativos de Bizkaia cada vez resulta más difícil de organizar. El problema no está en los alumnos, sino en encontrar profesores dispuestos a acompañarles.

Viajes más pedagógicos

Las hormonas adolescentes, la responsabilidad que supone tutelar a decenas de jóvenes fuera del aula y la sensación de jugarse demasiado durante varios días hacen que muchos docentes consideren este tipo de viajes “imposibles” de asumir. Especialmente aquellos más centrados únicamente en el ocio.

Ante esa problemática, numerosos centros están comenzando a apostar por otros formatos más pedagógicos, en los que la carga de supervisar a los alumnos se comparte con padres, madres o familias de acogida. Una manera de mantener vivo el viaje de estudios, pero desde otro enfoque.

Desde Nuestra Señora del Pilar, en Indautxu, llevaban años buscando una fórmula que encajase con el programa de internacionalización del centro y que, al mismo tiempo, hiciese viable el viaje de estudios. Finalmente, dieron con Irlanda.

“El concepto es un viaje de inmersión"

“El concepto es un viaje de inmersión, pero que también pueda cumplir con la función de viaje de estudios”, explica Sabela Gómez, responsable de Internacionalización del colegio. La localidad elegida es Greystones, una pequeña ciudad situada al sur de Dublín. Allí, los alumnos pasan una semana alojados por parejas con familias locales mientras el conjunto del grupo se reencuentra durante el día.

“Queremos que los alumnos conozcan otras realidades”, matiza Gómez. Entre las visitas destacan lugares como el Castillo de Malahide, los acantilados de Bray, Trinity College Dublin o Croke Park, uno de los estadios más grandes de Europa.

Para muchos estudiantes, además, el viaje supone una experiencia completamente nueva. “Hay alumnos para los que es la primera vez que montan en avión”, comenta Gómez. Alojarse con familias locales permite aliviar parte de la carga que asumen los profesores. “Más allá de la riqueza cultural, para los docentes también supone un respiro. Los tres profesores que acudimos nos alojamos igualmente con familias. En cuanto a los alumnos, les impacta mucho conocer el estilo de vida irlandés y ver cómo allí, para las siete de la tarde, ya están pensando en terminar el día”, destaca.

“El adolescente suele comportarse mejor cuando sale de su territorio”

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Otro de los aspectos importantes es la financiación. Para abaratar costes, los alumnos colaboran durante todo el curso con ventas de meriendas, rifas, tortillas o bocadillos. “Si se muestran proactivos pueden llegar a descontarse entre 200 y 300 euros del viaje”, explica la responsable.

Aunque la mayoría de estudiantes termina participando, el centro mantiene ciertos criterios de comportamiento. “No podemos salir fuera con un alumno del que en el propio centro no obtenemos una respuesta adecuada”, reconocen desde el colegio. Aun así, los docentes destacan una realidad que suele repetirse en este tipo de viajes: “Curiosamente, el adolescente suele comportarse mejor cuando sale de su territorio”.