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Las familias celebran a mesa puesta el Día de la Madre

Los restaurantes de la villa tienen las reservas llenas desde hace semanas para esta fecha

Las familias celebran a mesa puesta el Día de la MadreOskar González

El primer domingo de mayo está marcado por muchas celebraciones. El inicio de la temporada de comuniones queda solapado por el Día de la Madre. Esta jornada supone pequeños homenajes a las amatxus y siempre se realizan alrededor de una mesa, bien sea en casa o en un restaurante. Esta segunda opción cada vez tiene más adeptos y en Bilbao encontrar una mesa para hoy está muy complicado ya que los establecimientos tienen colgado el cartel de completo desde hace semanas.

Este día está unido a manjares gastronómicos aunque no tienen diseñado un menú específico. “Antes sí que teníamos para ciertas fechas pero trabajamos con dos menús durante todo el año que funcionan muy bien”, explica Rebeca Sainz, copropietaria del restaurante Víctor. Similar situación se da en el Víctor Montes, donde su encargado Tomás Liendo subraya que “nosotros trabajamos con nuestros cuatro menús de siempre y la carta”.

Tomás Liendo afirma que para el restaurante Víctor Montes el Día de la Madre es uno de los más importantes del año.

Opción cerrada de platos también manejan en la Peña Athletic, aunque como comenta su cocinera Edith Alaca los menús “cambian cada fin de semana”. En el Berton Sasibil, según su camarero Enrique Gabarre, tampoco optan por crear menús específicos para esta fecha porque “con la completa carta que tenemos no es necesario”. Eso sí, los cuatro coinciden en señalar que en sus restaurantes no tienen hueco para más comensales que los que ya tienen la reserva hecha. Y todas son para el comedor interior porque si la climatología es adversa y “están comiendo en la terraza no les podemos meter dentro”.

Enrique Gabarre, de Berton Sasibil, asegura con la "completa carta" que tienen no necesitan otro tipo de menú especiales.

El nivel de reservas es tan alto y con tanta antelación que en días como los de ayer o como el que se prevé para hoy, con lluvias abundantes, la posibilidad de sentarse a comer al aire libre es nula. Y como cuenta Liendo, al no estar disponibles las mesas del interior por estar ocupadas para los menús, “hay que saber atender a los clientes que vienen a tomarse un pintxo y quieren sentarse. Sin embargo, les dirigimos hacia la barra o la terraza porque no tenemos hueco”. Así, encontrar un espacio frente a los pequeños bocados o bajo un parasol es la única opción que tienen.

¿Menú o carta?

La disyuntiva entre menú cerrado o elegir platos de la carta varía según el número de personas que se sienten a la mesa. “Si son grupos grandes suelen ir a menú cerrado y por debajo de seis personas la mayoría se decanta por la carta”, apuntan desde los cuatro restaurantes. Cada uno tiene su especialidad y en el Víctor destacan por “los pescados” que acercan a su clientela aunque con precios que se puedan pagar. “Si el besugo está a 80 euros el kilo, sino es bajo encargo, no lo traigo”, cuenta su dueña. En la misma plaza Nueva, el Víctor Montes destaca por el “cochinillo” mientras que en el Berton Sasibil la mayoría de la gente eligen “sus carnes” y en la Peña Athletic “los platos de cuchara como las alubias o la sopa de pescado” tienen grandes consumidores.

Rebeca Sainz, del restaurante Víctor, tiene la agenda para hoy llena.

La evolución de los núcleos familiares ha sido una constante con los años. Por ejemplo, en el restaurante Víctor sí que han notado que cada vez los grupos son más reducidos. “Ahora son familias más pequeñas para mesas más pequeñas”, precisa Rebeca Sainz mientras garantiza que organizar las mesas, al ser un número más reducido de comensales, le permite jugar más con la distribución. “Tenemos un comedor estrecho y según van apuntándose las reservas ya voy pensando cómo ponerlo”, subraya.

Servicio de garantías

Trabajar el Día de la Madre es “duro” para las personas que se encargan de que la reserva se disfrute con todas las garantías. Además, esta jornada “no es para turistas”. Los clientes son bilbainos y vizcainos, según desliza Liendo. Y, precisamente, estos consumidores son muy exigentes con sus peticiones. “No hay margen de error, los platos tienen que salir perfectos”. De hecho, para el encargado del Víctor Montes esta fecha “marca el año” por ello la implicación de todos es máxima. “Hay mucha presión desde que comienza el turno de comidas hasta las seis de la tarde”, insiste.

Jesús Romero disfruta atendiendo a los clientes en esta fecha aunque no puede estar con su madre.

Atender a los clientes que comparten esta celebración es familia supone que los trabajadores de los establecimientos hosteleros no puedan estar con la suya. Y así lo indica Jesús Romero, camarero de la Peña Athletic, que reconoce que “es duro porque no estoy con mi madre pero si me toca trabajar ese día, lo hago”. La contrapartida a esa sensación es que agradece ver “cómo otras familias pasen un bonito día aquí”. La cara y la cruz de acompañar en este día a otras personas que no son cercanas.