Paralizan los trabajos de descontaminación del vertedero de Artxanda
Gobierno Vasco y Ayuntamiento señalan que no hay una empresa ambiental que supervise los trabajos
La descontaminación del vertedero de Artxanda, clausurado desde 1976, se ha topado con un nuevo obstáculo. Tras comenzar estas labores de limpieza de los terrenos el año pasado, el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Bilbao “han determinado la paralización temporal de los trabajos” de este espacio. La razón es “garantizar la seguridad en el proceso de remediación” de este espacio, lo que incluye que la empresa que ejecuta esos trabajos cuente con la “supervisión de una empresa ambiental acreditada”.
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Sin embargo, según pudo saber DEIA la empresa Berriz Recycling, encargada de realizar los procesos de descontaminación ha decidido rescindir el contrato con la empresa encargada del control ambiental. Ante esta situación, las dos instituciones han optado por parar todos los trabajos “hasta que no se contrate una nueva empresa ambiental” que garantice que se están cumpliendo con todos los requisitos para llevar a cabo los trabajos. Con el propósito de asegurar que se cumplen todas las indicaciones medioambientales de la actual legislación, el Gobierno Vasco y el Consistorio de Bilbao están a la espera de conocer qué empresa se hará cargo de esta vigilancia.
Además, según confirmaron fuentes municipales, “se les ha requerido la presentación de documentación adicional de las modificaciones realizadas en el desarrollo de la obra”; es decir la inclusión de los “ajustes técnicos propios del desarrollo” de esas ejecuciones. La decisión de parar temporalmente, hasta que se vuelva a contar con una empresa específica y acreditada en el control ambiental, está enfocada a que todo el proceso de limpieza del basurero “se siga haciendo de forma adecuada y garantizando, en todo momento, la seguridad” del mismo.
El vertedero de Artxanda es “estable” y el riesgo está “controlado”
Proyecto desde 2024
Los trabajos de limpieza de estos terrenos ya habían arrancado y la supervisión medioambiental ha estado desde el principio como uno de los estandartes de la ejecución de estas obras. Sin embargo, este proyecto ha estado en el foco desde su inicio. “Es un basurero de la época de la dictadura cuando los requisitos ambientales no tenían nada que ver con los requisitos que se exigirían hoy en un vertedero de esas características”, aseguró en octubre 2024 Asier Abaunza, concejal de Planificación Urbana, Proyectos Estratégicos y Espacio Público, cuando se presentó el proyecto para descontaminar este espacio que se llevaría a cabo con el respaldo de Sondika y Erandio, ayuntamientos implicados al tener parte de su espacio en Artxanda. Más concretamente, la villa responde sobre el 78,6% del terreno, Sondika por el 14,99% mientras que a Erandio le corresponde el 6,41% restante. En aquel momento, el edil del área subrayó que se perseguía “garantizar la seguridad de todo el entorno desde el punto de vista ambiental, analizando qué es lo que hay y clasificando los distintos componentes a medida que se vayan encontrando en ese entorno”.
La actuación era necesaria y más tras el riesgo de derrumbe que se había detectado en 2023 lo que obligó a diseñar un proyecto de actuación que trabajara en el sellado de la superficie que tendría continuidad con la responsabilidad de la vigilancia y mantenimiento de dicho espacio durante los siguientes 30 años.
Por ello, el año pasado se puso en marcha el plan tras la adjudicación a Berriz Recycling de la gestión del nuevo depósito y de la descontaminación de los terrenos del viejo basurero. Esa inestabilidad del terreno provocaba que los trabajos se tuvieran que realizar con especial cuidado porque si se metía “una máquina pesada encima, se incrementaba el peso”, lo que implicaba un riesgo de derrumbe. Por ello, se decidió hacer los trabajos de manera más lenta ya que “Berriz Recyclig ha planteado una modificación del proyecto al Gobierno Vasco para, en lugar de hacerlo desde arriba, hacerlo desde abajo porque es más seguro”, afirmó Abaunza al detallar cómo serían los trabajos que se iniciarían en los 257.603 metros cuadrados.
La estabilidad del terreno estaba siendo vigilada por los inclinómetros -los aparatos que se usan en topografía para medir la inclinación de las superficies- y en noviembre de 2025 se apostó por “quitar peso” de la parte de arriba del vertedero. En esa fecha se indicó que esa medida había servido para que la ladera no se moviera y permaneciera estable.
En el pleno
La situación del vertedero de Artxanda ha sido cuestionada por los grupos municipales. Mientras que el Partido Popular presentó dos preguntas al área que dirige Asier Abaunza (una en 2025 y otra en 2026), éstas se centrado en la propiedad de los terrenos. En cambio, Elkarrekin Bilbao sí que se cuestionó por la situación propia de los terrenos así como de su impacto medioambiental. En noviembre del año pasado, la portavoz de la formación morada Ana Viñals, preguntó por la estabilidad de la ladera y desde el Consistorio respondieron que con los datos que manejaban a finales del año pasado, “los técnicos responsables no informan de una amenaza inminente o riesgo manifiesto de deslizamiento, desplome o desplazamiento” de la misma.
En esa misma pregunta elevada a la corporación municipal, Elkarrekin Bilbao se interesó por las mediciones medioambientales y los posibles impactos que podrían tener para la salud pública. El Área de Planificación Urbana, Proyectos Estratégicos y Espacio Público afirmó que no existía ningún riesgo y que entre los elementos contaminantes se habían retirado casi “16 toneladas de lindane en superficie”.