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De las aulas al circuito: la Bilbao Urban Race conquista San Mamés

La carrera reúne a 28 equipos que ponen a prueba meses de trabajo en proyectos STEAM

En imágenes: La Bilbao Urban Race conquista San Mamés

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La explanada de San Mamésse ha convertido este domingo en un pequeño circuito donde la ingeniería, el trabajo en equipo y la ilusión juvenil se han dado la mano. La VI Bilbao Urban Race ha reunido a 28 equipos de Bizkaia, Araba, Asturias y Iruña en una carrera muy especial en la que los coches eléctricos que compiten han sido diseñados y construidos por los propios jóvenes. Durante la mañana los equipos han puesto a punto sus coches en los entrenamientos, y a partir del mediodía han comenzado las carreras en las categorías F24+ y F24.

La jornada ha arrancado con lluvia, lo que ha complicado los entrenamientos de primera hora y ha obligado a los equipos a extremar las precauciones en el circuito. Sin embargo, a partir de las 12.00 la lluvia ha dado una tregua y las carreras se han podido disputar con mejores condiciones.

Más de 200 participantes y voluntarios llevan meses trabajando en estos vehículos dentro del proyecto Greenpower Iberia, una iniciativa educativa internacional que busca acercar la ciencia y la tecnología a la juventud a través de la construcción y competición de coches eléctricos. En Bilbao, la carrera forma parte de la estrategia municipal Bilbao Gazte STEAM, que impulsa el Ayuntamiento para fomentar vocaciones científicas y tecnológicas entre niños, niñas y jóvenes.

Problemas técnicos durante la construcción

Garazi Orueta, Oier Agirrebengoa, Patrik Juaristi, Jon Quintana, Asier Expósito, Markel Errekatxo y Beñat Sanz, de apenas 12 y 13 años, han dedicado cinco meses a montar su propio coche eléctrico que este domingo ha rodado por San Mamés. “El motor y los cables han sido lo más difícil”, explican estos jóvenes de Lauro Ikastola. Aun así, destacan que el proceso ha sido una experiencia muy divertida, en la que han trabajado con la ayuda de su profesor y han aprendido a resolver problemas técnicos.

Durante la puesta a punto del coche, cuentan, también han vivido algún contratiempo. En una de las pruebas, un pequeño choque obligó a reparar la parte delantera del coche y volver a pintarla. “Al final nos ha servido para aprender qué hacer si pasa algo durante la carrera”, cuentan entre risas.

Más allá de la competición, estos proyectos tienen un fuerte componente educativo. Así lo explica Aitor Pagalday, director de Lauaxeta Ikastola, que también han participado en la carrera. “El proyecto permite trabajar competencias tecnológicas de forma muy significativa y además es emocionante. Cuando conseguimos que la educación emocione, es lo que los alumnos recuerdan toda la vida”, señala.

En el proceso, los estudiantes aprenden sobre tecnología, física, mecánica o aerodinámica, muchas veces sin darse cuenta. En el caso de Lauaxeta, el proyecto se integra dentro de las asignaturas STEAM, por lo que todos los alumnos pasan por esta experiencia a lo largo de su etapa educativa.

"Cuando conseguimos que la educación emocione, es lo que los alumnos recuerdan toda la vida"

Ander Díaz de Tuesta y Xabier Etxegaray son el claro ejemplo de cómo estos proyectos calan tengas la edad que tengas. Estos dos jóvenes de segundo de Bachillerato de Lauaxeta Ikastola explican que este tipo de proyectos forman parte de su aprendizaje desde hace años. “En el colegio llevamos desde pequeños trabajando con proyectos en grupo y dentro de las materias STEAM. A mí, por ejemplo, siempre me ha gustado mucho el automovilismo y creo que a muchos de mis compañeros también. Es algo que genera mucho interés y además te permite pensar en el futuro”, señala Ander.

La lluvia añade un punto de dificultad

Además de la parte técnica, destacan que la experiencia les enseña habilidades muy útiles para el futuro. “Es un proyecto en grupo en el que haces piña con tus compañeros. Y también tenemos que buscar patrocinadores para conseguir dinero para el coche, algo que se parece bastante a lo que pasa en la vida real cuando quieres sacar adelante un proyecto”, explica Xabier.

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Ambos reconocen que competir en la explanada de San Mamés hace que la experiencia sea todavía más especial. “Venimos desde pequeños a ver al Athletic o pasamos muchas veces por aquí, así que correr alrededor del estadio es muy bonito”, matizan. La lluvia, eso sí, añade un punto de dificultad a la carrera. “Cuando llueve el coche puede resbalar y los frenos no funcionan igual. Además, si entra agua en el sistema eléctrico podría provocar un cortocircuito. Da un poco de respeto, pero de momento el coche está aguantando bien”, explican.

Arturo Barrasa, de 13 años y miembro del equipo Arenales NClic de Gasteiz, es otro de los jóvenes que este domingo ha participado en la carrera. Lleva años compitiendo con estos coches eléctricos y asegura que la parte más emocionante llega cuando se sientan al volante. “Desde fuera no parece que vaya tan rápido, pero desde dentro es una sensación totalmente nueva”, explica. Para muchos jóvenes es la primera vez que conducen un vehículo, algo que convierte la experiencia en un recuerdo inolvidable.