La evolución de la inmigración en Bilbao en los últimos 25 años ha sido ascendente y los datos apuntan a que esta tendencia se mantendrá y debe mantenerse. No en vano, en el año 2000 había un total de 3.953 personas de origen extranjero censadas en la villa. Un cuarto de siglo después, esa cifra se había incrementado hasta los 65.077 ciudadanos. Es decir, el número de personas residentes en la capital vizcaina de origen foráneo se ha multiplicado por 16. “Parece muy exagerado pero hay que pensar que a Bilbao van a llegar anualmente alrededor de 5.000 personas por el propio sistema de la economía”, afirma Xabier Aierdi, doctor en Sociología por la EHU y presidente de la Fundación Begirune, que analiza las tendencias migratorias en Euskadi. 

Su explicación se basa fijando la mirada en dos tendencias: la demográfica y la social. “Si el sistema económico no se va a pique, se van a necesitar esas 5.000 personas porque tenemos que cubrir necesidades laborales que hoy por hoy no podemos cubrir con la población existente”, precisa el sociólogo asegurando que “el reto demográfico del que tanto se habla no va a suceder. Para cubrir los puestos de trabajo del futuro, hoy mismo tendrían que nacer 50.000 niños y mañana otros 50.000”. 

La generación del baby boom, nacida entre 1958 y 1976, está en proceso de retirada de la vida laboral. Y para suplir esas carencias de profesionales se requiere de un amplio número de personas nacidas en el extranjero. “La gran mayoría de personas que están llegando tienen entre 25 y 40 años. Están en edad de trabajar”, admite Aierdi. Además, están en la “mejor época para tener hijos” pero con ellos tampoco se llegaría a la tasa de natalidad necesaria para el reemplazo laboral. 

Necesidad de la economía

La prevalencia de las mujeres sobre los hombres de origen extranjero no responde a una cuestión de género, sino de necesidad, como admite el sociólogo. “El cuidado de nuestros mayores es la primera necesidad que tenemos. Por lo que gran parte de las mujeres de Latinoamérica que vienen trabajan en este sector”, expone Aierdi, quien ve un “gran melón” en el sector industrial. “No tenemos relevo poblacional y la industria otorga mayor bienestar que el sector servicios o los cuidados” con sociedades más fuertes ya que tienen cubiertas sus necesidades primarias más básicas. Y ahí surge el problema del relevo en el sector industrial porque “no podemos traer gente de fuera que esté capacitada para la industria porque en sus países no existe ese sector o es muy pequeño”. “Y es responsabilidad de los empresarios formar a los trabajadores, no pueden pedir que se prepare a los currelas a su medida”, incide Aierdi

“Para cubrir las necesidades laborales del futuro, hoy mismo tendrían que nacer 50.000 niños y mañana otros 50.000”

El fenómeno actual de la inmigración no es nuevo en Euskadi ni en Bizkaia ya que en los años 60 se recibieron a miles de personas procedentes de Galicia, Castilla y León o Extremadura. Personas que llegaron a trabajar en la industria vizcaina y se asentaron en diferentes barrios de Bilbao. Y ese proceso que se vivió hace 60 años se está reviviendo en la actualidad y continuará en las próximas décadas. “Nos vamos a encontrar en 2050 con una recomposición poblacional muy interesante, donde los inmigrantes será el 40%. Y por la baja natalidad de Euskadi el impacto será mayor”, augura el experto. 

Ese ciclo de desarrollo personal supone que las personas que llegaron en los años 60 hayan ascendido social y económicamente. Y los empleos que antes desempeñaban los gallegos o extremeños, ahora los están realizando inmigrantes llegados de otros lugares. “En cuatro o cinco años han desaparecido todos los camareros de aquí”, destaca Aierdi. Es un relevo que se mantendrá durante décadas porque en Bilbao y Bizkaia “impera el sector servicios”, donde los salarios son más bajos que en otras actividades económicas. 

Integración

Uno los factores que ayuda o dificulta la integración en la sociedad bilbaina y vizcaina es la lengua ya que si las personas inmigrantes tienen como lengua materna o dominan el castellano, disponen de una mayor probabilidad de incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, cuentan con una gran desventaja para los puestos de trabajo: la gran mayoría de las personas que viene si tiene estudios superiores no los puede homologar. “Estás perdiendo a una gran cantidad de gente que ya tenía una formación”, apunta Aierdi que atribuye a la Ley de Extranjería las dificultades para equiparar los estudios de unos países a otros. 

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“Las dificultades para la homologación de títulos hace que pierdas gente que ya tenía formación”

El empleo es la vía clave para formar parte de Bilbao y Bizkaia. Por ello, Aierdi apunta a las tres claves que son básicas para completar el proceso: “alfabetización, formación profesional y empleabilidad”. Todo ello con las figuras de personas inmigrantes que sean referentes para el resto. “Sería muy interesante poder generar un grupo de referencia y que sea un modelo. Tenemos ahí el trabajo que hace la Fundación Peñascal. Pero necesitamos que sea más visible”, subraya el experto señalando que “tenemos que contribuir a hacer las cosas mejor” para que todas las personas que lleguen a Bilbao y Bizkaia encuentren su espacio donde desarrollar su futuro personal.