Mayor presencia de extranjeros puede generar recelos en la sociedad. Sin embargo, en Bilbao y en Bizkaia esa situación no era habitual. “Se está estableciendo una lectura contra la inmigración que era impensable hace cinco años”, afirma Xabier Aierdi, doctor en Sociología por la EHU y presidente de la Fundación Begirune

El contexto internacional con las políticas contra las personas inmigrantes de Donald Trump o de Viktor Orban en Hungría están impregnando a la sociedad vasca. “Se está generando un discurso innecesario que empieza a dar una opinión innecesaria contra la población inmigrante haciéndole la vida más compleja”, afirma el experto. Y esas manifestaciones están provocando que “cale un discurso que no estaba en la sociedad vasca”. 

Otro de los puntos que pueden impulsar que ese tipo de discursos afloren es el relacionado con la economía. Cuando el ciclo económico está en auge y la tasa de desempleo desciende, no suele haber problemas de racismo. En cambio, cuando lograr un empleo es cada vez más difícil, se crea un caldo de cultivo óptimo para estos mensajes. “Puede haber un momento en que alguien piense que la inmigración le está quitando sus recursos y quiera que se eche a esas personas”, apunta Aierdi. 

La política se presenta como una vía implementando programas como la Estrategia AntiRumores, que funciona en Bilbao desde 2013 y que ha saltado hasta Japón. Pero problemas estructurales como la falta de vivienda permiten que esos mensajes entren en el imaginario. “Hay ámbitos de impunidad para decir lo que quieras en cualquier contexto con discursos como los de Trump”, indica el sociólogo que reconoce que las problemáticas “de fondo” hay que atajarlas. 

Legalización

Los menajes xenófobos cada vez se escuchan más y el anuncio de regularización de personas inmigrantes realizado por el jefe del ejecutivo estatal Pedro Sánchez ha posibilitado ese incremento. Aierdi considera que esta medida “facilita la vida a la gente al quitarle la incertidumbre” de su situación legal. Además, repercute de manera positiva en el sistema económico porque son personas que “van a cotizar a la Seguridad Social y a pagar impuestos”. Y, por otro lado, su legalidad en el Estado les permitirá rechazar “condiciones infames de contrato” porque al estar fuera del sistema legal la explotación laboral es más sencilla.  

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Junto a esos mensajes se está abriendo otro debate en Euskadi sobre si es necesario revelar la nacionalidad de los delincuentes. En Bilbao, la decisión del Ayuntamiento ha sido clara: no rotundo a que la Policía Municipal añada esos datos.

En cambio, otros consistorios y la Ertzaintza sí que están precisando el origen de sus detenidos. Aierdi tiene claro que anunciar esos datos es “innecesario” ya que puede ser un aspecto que potencie la xenofobia. “Es un factor que puede intensificar el malestar pero lo que molesta a una persona es que le hayan dado un palo”, apunta.