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El Casco Viejo de Bilbao convierte la hamburguesa en miniatura en la gran protagonista

El IV Concurso de Pintxo Burger, organizado por la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, transforma las Siete Calles en una ruta de creatividad y sabores inesperados

El Casco Viejo de Bilbao convierte la hamburguesa en miniatura en la gran protagonistaMIKEL MACHO

Hamburguesas pequeñas, pero grandes propuestas. Diecinueve bares, cafeterías y restaurantes se midieron este jueves en una particular batalla por lograr la mejor mini burger del Casco Viejo de Bilbao. El IV Concurso de Pintxo Burger, impulsado por la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, no decepcionó.

Desde el pasado 30 de enero y hasta el próximo 8 de febrero, el casco histórico bilbaino vive volcado en un certamen que, en apenas cuatro ediciones, ha consolidado la hamburguesa en formato mini como uno de los bocados más versátiles de la barra. Lo que a simple vista parece un pintxo más es, en realidad, un ejercicio de equilibrio donde cada ingrediente cuenta.

Un jurado dividido

La jornada de cata reunió a un jurado dividido en tres grupos de cinco personas, cuatro perfiles especializados entre expertos en gastronomía, periodistas y creadores de contenido, acompañados por un representante de la asociación, que recorrieron las Siete Calles en una auténtica ruta gastronómica. Un equipo visitó seis establecimientos, otro seis y el tercero siete, completando así las 19 propuestas participantes.

En cada local, la escena se repetía con matices propios. Antes de servir la hamburguesa, los hosteleros defendían su creación: explicaban la elección de la carne, el tipo de pan, las salsas y el concepto detrás de la combinación. Después llegaba el momento clave. Sin cuchillos ni cortes ceremoniosos, el formato no lo exigía, las mini burger’ se comían en apenas tres bocados. Algunas no dejaban rastro; otras, más generosas en jugos y salsas, obligaban a recurrir rápidamente a la servilleta.

Hubo propuestas de costilla melosa que se deshacía al morder, versiones de pato con toques dulces y especiados, reinterpretaciones de chuleta con carácter y hasta una sorprendente hamburguesa de cocodrilo que despertó la curiosidad del jurado. Más allá del impacto inicial, la evaluación fue rigurosa. Se valoraban tres aspectos fundamentales: el sabor, la presentación y el equilibrio. No bastaba con sorprender; era necesario que el conjunto tuviera coherencia y armonía.

Entre los participantes se encuentran La Palma, Víctor, La Olla de la Plaza Nueva, El Globo, Antxoa, Sorginzulo, Víctor Montes, Bilbao, Plaza Unamuno, La Ruda, Iru Anai, La Muga, Aitxiar, Txistorra, Egurre, K2 Bilbao, Batzoki, Anima e Cuore y Aitaren Boulevard, que han convertido estos días el Casco Viejo en un escaparate gastronómico en miniatura.

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Veredicto del público

De esta primera ronda saldrán seis finalistas. El nombre del ganador se conocerá la próxima semana, una vez cerradas todas las puntuaciones. Hasta este domingo, el público todavía puede recorrer las barras y elaborar su propio veredicto. Porque si algo demuestra cada año este concurso es que, en el Casco Viejo, el tamaño no marca la ambición.