Los atascos de maletas en las cintas de equipaje y frente a los mostradores de facturación mudarán pronto en irregulares caravanas de carros de la compra en supermercados y mochilas bajo pupitres. Es la particular metamorfosis humana postvacacional que todos los años por estas fechas se escenifica en el Aeropuerto de Bilbao. Esta vez, en solo tres días, hasta 427 operaciones tierra-aire confirman el dulce momento por el que atraviesa ‘La Paloma’.

Eso significa el cruce de miles y miles de despedidas y bienvenidas entreveradas por sonrisas, caras largas y prisas; muchas prisas por llegar a destino. Este ha sido el caso de Fernando, Susan y la pequeña Lucía (o Lucy cuando su madre, inglesa, habla con ella) pendientes de las pantallas informativas y su viaje a Barcelona después de haber pasado una semana en “Bilbao y alrededores. Han sido unos días muy buenos”, ha resumido él mientras empuñaba decidido su trolley. “Esperamos tener la misma experiencia allí”, ha apostillado en referencia a la ciudad condal. 

Con urgencia también una familia de cuatro miembros de la que tiraban los dos hijos, con un ojo en el móvil y otro en las pantallas. “Muy bien todo. Que nos volvemos para Málaga”, ha telegrafiado el padre. Otro andaluz, José Antonio, paseaba con su perro ‘Curro’ por el exterior de la zona acotada para efectuar el check-in con destino a Sevilla. Su familia, entre tanto, esperaba con las maletas su turno para facturar. “Se pone nervioso con tanta gente y tanto bulto así de cerca”, simulaba con sus manos.

Más allá de Bilbao

Han pasado cinco días en Bilbao. Y les ha gustado lo que han visto, comido y bebido. Guggenheim, pintxos -”muchos pintxos y muy ricos”- y el txakoli. No han perdido el tiempo durante esta escapada larga “al norte” en busca de las nubes y el viento del norte. De hecho un par de días los pasaron fuera de la jurisdicción vizcaina: “un día en Cantabria y otro en Navarra, que teníamos ganas de ir”, ha resumido después de tomar en brazos a su mascota frente a la pantalla gigante de la zona de Salidas de ‘La Paloma’.

Pero no todo han sido regresos forzados al hogar durante esta interminable jornada. Ahí está para confirmarlo la pareja navarra formada por Natalia Sesma y Xabier Esparza, con ganas de aterrizar ya en Ponta Delgada, en Las Azores. Sus rostros nada tienen que ver con quienes saben que vuelven a su rutina diaria. Lo suyo les ha costado. “Hemos aguantado todo el verano, eh”, ha expresado ella entre sonrisas. Algo más de una semana pasarán en un destino con el llevan tiempo tiempo soñando y planeando. Su avión ha salido pasadas las dos de la tarde.

Hasta 129 despegues y aterrizajes se han ido solapando en el luminoso. Y este domingo 31, último día de agosto, serán más: 142 operaciones. Pero es que este pasado viernes fueron todavía más: 156. Es decir, que durante las tres últimas jornadas de mes han sido gestionados 427 vuelos, uno más que los operados en 2024 en esas mismas fechas -146, 140 y 140-, según los datos estadísticos facilitados por Aena.

Balance estadístico

Unos números sobresalientes teniendo en cuenta, además, que el puente festivo de mediados de este mes de agosto se cerró con otros 554 movimientos tierra-aire entre el jueves 14 hasta el domingo 17. Este buen comportamiento en las pistas del aeródromo vizcaino tendrá refrendo en el balance mensual, después de un julio histórico: 690.201 pasajeros, lo que supuso el mejor mes de la historia del aeropuerto desde su apertura en 1948.