Bilbao - El pasado curso escolar, el Ayuntamiento de Bilbao derivó los casos de 39 escolares bilbainos a la Diputación Foral de Bizkaia para ser tratados por los servicios sociales del ente foral. Los responsables del Área de Acción Social del Ayuntamiento de Bilbao que trabaja en el programa contra el absentismo escolar consideraron como “muy graves” las faltas y ausencias a clase de los menores, ya que sobrepasaban el 50%. “Estos chavales faltaban muchos días y no teníamos ayuda ni respuesta de los familiares para reconducir la situación”, concretan desde el Consistorio bilbaino. Los centros educativos realizan un control riguroso de las faltas y se notifica a las familias intentando promover con ellas medidas de apoyo encaminadas a favorecer la asistencia escolar, cuando no da los resultados necesarios es cuando interviene el orientador del centro o en los responsables del Área municipal. En estos casos, según explica Goizalde Arrieta, el siguiente paso que se da es el de ponerse en contacto con los familiares. “El objetivo principal es conocer los motivos por los que los menores faltan con mucha frecuencia a clase y sin justificación”, apunta la técnico municipal.
Si la familia no responde a la entrevista que le solicite el centro, se les convoca por escrito. El colegio o instituto registra todas las actuaciones e información del caso. Si el centro escolar y los responsables del área después de tres meses sigue detectando niveles de absentismo superiores al 20%, canaliza el caso a los Servicios Sociales de la Diputación para ser tratados por su gravedad. A partir de ahí es la institución foral la que comienza a realizar una valoración de la situación sociofamiliar para determinar si el niño puede estar en situación de riesgo o desamparo y por lo tanto, tomar medidas en beneficio del mismo. “Son pocos, pero lo ideal es que no existiese ningún caso que un menor que no se pueda reconducir para su regreso a las aulas”, concluyen.
La cifra
1.107