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"Ha sido un 'annus horribilis' para mí, pero soy más optimista con respecto a 2014"

Iñaki Azkuna, desea a los bilbainos que se aferren a la vida, que rían y sean gente seria, de palabra

"Ha sido un 'annus horribilis' para mí, pero soy más optimista con respecto a 2014"Z.ALKORTA

Bilbao - El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, quiere ser positivo ante el próximo año. Por eso, cierra un ejercicio muy duro en lo personal y en lo político con buenos deseos para 2014. "Espero que empiece a funcionar la economía, que aumente el consumo y que se mantengan los sueldos y el empleo. Y que, al final del ejercicio, se empiece a crear más empleo".

Han sido meses muy duros y así lo reconoce el alcalde, que en estas últimas semanas se está reincorporando poco a poco a la actividad municipal, poniendo al día su agenda y los compromisos con Bilbao. Prácticamente casi todas las jornadas acude a su despacho en el Ayuntamiento para repasar los asuntos de la ciudad y por la tarde participa en algunos de los innumerables actos que se celebran estos días en la villa. Sobre todo le gusta acudir, según dice, a aquellos que le parece que contribuyen a hacer ciudad. Está mejor, aunque él se reconoce débil, por eso entre sus deseos personales dice, "mi mayor lotería es que me ponga un poco mejor e ir del despacho al pleno andando".

Azkuna se emociona al recordar el día que salió del hospital de Basurto después de siete meses ingresado. En ese momento, la persona se funde con el alcalde y deja aparecer cierta nostalgia que enseguida recompone. No es Azkuna hombre de manifestar sus emociones, pero Bilbao es un hijo suyo que se ha hecho adolescente y en su ausencia ha crecido y cambiado. "Recuerdo el día que salí del hospital de Basurto. He visto Bilbao guapo, bonito, bello y lo he sentido más que nunca, porque, como me ha hecho falta, he tenido un sentimiento deficitario de Bilbao".

Había pasado un largo periodo alejado del Ayuntamiento y de la ciudad, atrapado por la enfermedad, por eso, al salir, "me pareció maravilloso, me dieron una vuelta en la silla de ruedas y todo Bilbao me gustó, el centro, los barrios...". Azkuna no puede evitarlo, "me emociono porque si estás mucho tiempo en una cama, el día que sales te parece... sales mal, hecho un asco, pero ves Bilbao, el verde de los montes, la ría, sus edificios y te encuentras con que además ha seguido avanzando"

PARTITURA MARCADA Porque en estos meses la ciudad continuaba con su programación fiel a la partitura marcada. "No había visto el nuevo estadio de San Mamés y me impresionó, ni la nueva entrada a Bilbao y me pareció fantástico. Tampoco había visto la destrucción del scalextric de Basurto...". En pocos meses tenía muchas cosas que descubrir.

"Ahora, cada vez que voy al hospital a que me miren, veo lo bonito que está. Me emociono". El alcalde se siente orgulloso de la ciudad y no lo oculta: "Algo habré intervenido yo también", reconoce. En el repaso que hace de estos meses asegura que ha confiado en todo momento en su equipo. "He estado perfectamente informado día a día y he participado en todas las decisiones, las buenas y las malas. He visto que el equipo funcionaba. A veces les hacía falta la ayuda del perro viejo que soy yo, pero luego he visto que la maquinaria ha funcionado bien, muy bien".

De hecho, es difícil que le dejen tiempo para estar tranquilo, dice con cierta sorna. Precisamente el día que charlamos se encontraba solo en el despacho leyendo el libro sobre historia de la basílica de Begoña que ha publicado este periódico. "Hoy me quedo un rato más ya que tengo a todos fuera y puedo estar tranquilo", describe. El alcalde afronta el próximo año con un optimismo comedido como corresponde a la situación económica. "El año que viene va a ser con Azkuna o sin Azkuna. Será una realidad y necesariamente tiene que ser mejor que este, porque si es peor, nos tiramos todos a la ría", indica.

No oculta que "este ha sido un desastre de año. Para mí, personalmente ha sido mi annus horribilis, pero para la ciudad, Euskadi o Europa ha sido un año tremendo. Malo e injusto. También porque no se han hecho bien las cosas. El país ha sido de pandereta. Y los responsables han dicho: Dios proveerá. Pero a Dios hay que dejarle en paz, que tiene cosas más serias que hacer. Este es un país arruinado, absolutamente quebrado, debiendo dinero por todas partes. Cualquiera ve a esos potentados del puro cohiba, del cochazo y del último abrigo de cachemir y son mentira. Están endeudados hasta las cejas. Ni el puro, ni el abrigo, ni el coche son suyos, son de fondos inversores extranjeros. Eso ha sido España y Euskadi, en algunas cosas, también".

Pero otras se salvan y él lo sabe, como paciente que es de la sanidad pública. "Osakidetza está aguantando muy bien, así como en el Estado es un desastre. Al final te podrás morir en la calle de un infarto, pero sabes que tienes una cama preparada en el hospital. Nuestra sanidad funciona muy bien", dice.

El mayor deseo del alcalde para el año próximo es que empiece a funcionar la economía, "que los bancos hayan arreglado sus problemas, para que puedan dar créditos, que esos créditos lleguen a las pymes, a la pequeña industria, al comercio, que aumente el consumo y no voy a decir que mejoren los sueldos, pero por lo menos que no empeoren, y que se mantengan los sueldos y el empleo".

A Azkuna le gustaría que "al final del año 14 podamos empezar a crear empleo. Yo creo que en la administración pública sobra mucho empleo todavía. La única solución aquí es crear nuevas empresas pequeñas y medianas. Son las que tienen que aportar empleo. El Gobierno vasco, el Ayuntamiento de Bilbao... no hace falta más gente, y no le digo nada por Andalucía, Madrid y compañía con 7.000 millones de agujero. Habrá que traer a un premio Nobel para que lo arregle".

AFERRARSE A LA VIDA. Santo Tomás le ha dejado un poco de trancazo pero por contra ha recuperado fuerza en la voz y prescinde de la silla de ruedas cada vez que puede. Esta Nochebuena la pasará con sus hijos y el de Navidad con toda la familia, "bueno con los que quedamos", corrige. Hasta ahí ha llenado la agenda navideña, las siguientes festividades ya se verá lo que ocurre.

En su cita con el último pleno del año deseó a todos sus convecinos que nos "aferremos a la vida" y que los bilbainos sean "una comunidad cada vez mejor, más seria y más solidaria" tras un 2012 y 2013 que han sido "horribles".

Entre los deseos del alcalde para el próximo ejercicio no faltan las alusiones a la situación económica que tanto preocupa al primer edil. "Deseo que podamos respirar un poco, no sé si con brotes verdes o amarillos", además de lograr "ilusionar a la gente, servirles lo mejor posible, y, sobre todo, que los bilbainos y todo el mundo pueda tener un poco más de aliento".

El alcalde reflexiona sobre el hecho de que "no nos damos cuenta más que de la macroeconomía, pero cuando llegas a lo micro, al corazón de los problemas de la gente, es una tragedia".

Tiene claro que el último bienio que está a punto de finalizar en una semana ha sido un periodo "cicatero y rácano", con la ciudadanía "pasándolo muy mal". Por eso dice que "no hace falta lotería, sino que la gente sonría y disfrute".

Por eso, el alcalde anima a los bilbainos a que "sean como siempre: faroles, fanfarrones..., lo que quieran, pero gente seria, de palabra y formal". Y también les pide que sean "más solidarios" y les muestra su deseo de que la situación económica en 2014 sea "mejor" que en los dos años precedentes.

A la entrada del pleno que se celebró ayer le esperaba Carlos Torner, presidente de la Asociación de Belenistas de Bilbao. Había llegado para saludar a su alcalde y explicó una anécdota significativa. "Le había invitado a la inauguración de la muestra en la Basílica porque siempre nos ha apoyado mucho. Unos días después me llamaron por teléfono. Era el alcalde. Me dijo: '¿qué tal, Carlos?'. Ahora muy nervioso, le contesté. 'Déjate de chorradas por Dios'. Entonces pensé, ya está otra vez nuestro alcalde en forma".