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Un hombre que miró al futuro desde DEIA

Entre 1988 y 1989, el presidente del consejo de editorial Iparraguirre, Iñaki Azkuna, trajo la revolución tecnológica

Un hombre que miró al futuro desde DEIA

ESCRITO con una caligrafía de amanuense de monasterio, los libros de actas de Editorial Iparraguirre recogen el paso de Iñaki Azkuna por el Consejo de Editorial Iparraguirre, una paso "breve pero fructífero" tal y como cantan las mencionadas actas. No por nada, en ese papel que ya amarillea puede leerse la crónica notaria de su tránsito. Habrá que decir que aquel 28 de junio de 1988 en el que se aprobó su entrada en el Consejo, Antón Eguia, ya fallecido, era el director de DEIA y Jon Ortuzar, hoy en día al frente de la cabina de mandos del Palacio Euskalduna, era el director gerente, con Mitxel Unzueta como secretario del consejo.

El año en que se cruzaron las vidas de Iñaki Azkuna y DEIA, aquel lejano 1988 fue bisiesto. En el calendario chino se consigna como el año del Dragón. Eran los días en los que Mijaíl Gorbachov era elegido por unanimidad presidente del Presidium del Sóviet Supremo, y, en consecuencia, jefe del Estado soviético. Aquel mismo año se celebraron los Juegos Olímpicos de Seúl y morían Josep Tarradellas o Roy Orbinson. En Bilbao se recuerda, sobre todo, aquel matrimonio que convulsionó el mundo financiero: 1988 fue el año en se produjo la fusión entre el Banco Bilbao y el Banco Vizcaya. Nacía, por tanto, el BBV.

ascensión en el consejo Transcurrido el verano del 88, en octubre de ese mismo año Iñaki Azkuna alcanzó la presidencia del Consejo de Editorial Iparraguirre, en sustitución de Javier Agirre, quien era nombrado consejero de Sanidad del Gobierno vasco en el ejecutivo del lehendakari, José Antonio Ardanza. Aquella sucesión marcaría, poco después, la trayectoria de Iñaki Azkuna, un cambio de rumbo en su trayectoria vital y política. Pero no nos adelantemos, que aún queda tela por cortar en su breve paso por la presidencia del Consejo. Iñaki Azkuna había ascendido hasta la cumbre del consejo de Administración y en el horizonte asomaba un nuevo periodismo, no a la manera de aquella revolución que conllevó el libro A sangre fría de Truman Capote y los aportes desde el reportaje realizados por el escritor Gay Talese, sino un periodismo que había de apoyarse en las más avanzadas tecnologías. Azkuna, en realidad con él todo el consejo y Jon Ortuzar, un gerente de altos vuelos, supieron verlo...

los buenos tiempos Antes de entrar en la letra pequeña de la gestión es bueno hablar con testigos que acrediten el trajín de aquellos días. Begoña Gaztañaga era secretaria del periódico desde 1981 y, por ello, una voz autorizada para narrar aquellos días. "Eran unos años dorados en los que Jon Ortuzar supo aprovechar los vientos. Y en ellos apareció Iñaki Azkuna. En honor a la verdad tengo que reconocer que él no tuvo mucha relación con los redactores, no era su misión. Sin embargo, tengo que decir que era una buena persona, amable y simpático y que no tuvo, al menos en apariencia, momentos de tensión". Habla la memoria de DEIA y hablan las imágenes. En la fotografía que acompaña a esta semblanza, se le ve a Iñaki Azkuna en la redacción del periódico junto a un interlocutor de órdago, un peso pesado en la cultura vasca, Jorge Oteiza.

¿De qué hablarían aquel día a los pies de la mesa de redacción...? No parece aventurado intuir que de una de las polémicas de aquel año, el proyecto que Sáez de Oiza, Fullaondo y el propio Oteiza propusieron para remodelar la Alhóndiga en ese mismo 1988, año en el que la alcaldía de Bilbao tenía otro nombre propio, José María Gorordo, el Cubo de La Alhóndiga, ¿se acuerdan...? ¿Se acordaría de este proyecto años después el propio Iñaki Azkuna, cuando bendecía la llegada de Philippe Starck con un proyecto de similitudes rasgos geométricos? ¡Quien sabe!

mirar hacia delante Lo que sí es cierto es que Iñaki Azkuna expresó en DEIA una de sus cualidades más acentuadas durante los trece años de legislatura al frente del Ayuntamiento de Bilbao: la capacidad de mirar hacia el futuro y acompasarse a su ritmo. Hablaba antes del nuevo periodismo y sus recursos tecnológicos. En las actas del consejo de Administración de Editorial Iparraguirre se revela un dato crucial en aquella época: la inversión de ochenta millones de pesetas de la época en adquirir el tercer cuerpo de la rotativa, "tan necesaria para el desarrollo de DEIA y para que el periódico no se quede atrás en las demandas tecnológicas de nuestro tiempo", según rezan los documentos matasellados. Aquel consejo, con Azkuna al frente, dio un paso adelante, apoyándose en una ampliación de capital. Un paso más para llegar la siglo XXI.

Eran tiempos febriles. Bizkaia entera se agitaba entre la reconversión industrial y la necesidad de un cambio de rumbo. DEIA se movía a ese mismo compás. En el consejo, junto a Iñaki Azkuna, florecían algunos nombres de peso. Por ejemplo, el de quien fuera presidente del Athletic, Pedro Aurtenetxe, José Carlos Garay, Baltasar Marín, Agustín Mondragón, Rosa Miren Pagola, José Antonio Torrontegi o José María Guerenabarrena firmaban aquellas actas junto al nombre de quien aún no soñaba con ser alcalde de Bilbao.

una carta de despedida Quedó en el aire antes una interrogante: ¿qué relación tiene su antecesor en la presidencia del consejo de Editorial Iparraguire con el futuro de Iñaki Azkuna? Ya está dicho que en 1988 Javier Agirre salía hacia la consejería de Sanidad del Gobierno vasco. Un año después, Iñaki Azkuna recibía la llamada que lo cambiaría todo: ven para incoporarte a la dirección de Hospitales del Gobierno vasco. No lo dudó y el propio Iñaki escribió una carta al consejo en la que anunciaba su renuncia a la presidencia y a cualquier otro cargo. El 28 de julio de 1989 el consejo se reunía y aceptaba la carta de renuncia, pese a lamentar su "breve paso" en una etapa tan fructífera. Le sustituía, de manera provisional, José María Isasi, quien luego prolongaría su estancia en la presidencia durante años. Aquella decisión de aceptar su adiós sin trabas daba alas a Iñaki Azkuna. Volaba hacia la política que tanto marcaría su vida.