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"La imaginación permite huir de la rutina"

De niña soñó con ser escultora pero la vida le llevó por otros derroteros: la arquitectura. No ha elegido mal sendero, sobre todo si se juzga que se trata de la primera mujer en Bilbao que ha desarrollado toda su carrera profesional con estudio propio. No presume de ese sello sobre sus credenciales

"La imaginación permite huir de la rutina"JOSÉ MARI MARTÍNEZ

Bilbao. El dibujo, las matemáticas y la escultura eran tres de sus motores en esa edad incierta en la que una sale a la vida para decidir cuál será el rumbo que ha de tomar. Mezcladas esas tres querencias en la coctelera, salió un Bloody Mary singular: la arquitectura.

De niña soñaba con ser...

Quería ser escultora, como otras niñas querían ser princesas. Cuando otros se paran en los cuadros de un museo, yo me recreo con las esculturas.

En cierto modo, se cumplió ese sueño, supongo...

Me gusta la idea que defiende Louis Khan, esa que dice que es un error separar la forma de la función. La arquitectura tiene que tener una utilidad. Si no es así, se queda en una escultura, bonita pero sin utilidad: un aeropuerto de Cáceres.

La arquitectura ha colaborado en el nuevo Bilbao. ¡Buena función!

Contenta de que haya colaborado en esa transformación. Ha colocado a la ciudad en el mapa del conocimiento.

¿Hay una deuda de gratitud eterna con Frank Gehry en esta transformación?

Hay tres cambios sustanciales: el Guggenheim, la ría y el metro. Son el espejo de la transformación pero me asombra, sobre todo, el metro. Es algo nuestro, para los bilbainos.

Algunas voces del oficio se han quejado de un exceso de estrellas...

Que vengan de fuera gente como Gehry, Foster, Moneo, Isozaki y gente así no es malo. Peor es que se utilicen trabajadores portugueses en la construcción de San Mamés habiendo el paro que hay. Y con la Alhóndiga tengo mis dudas.

¿Por qué?

Creo que Philippe Stark no ha resuelto bien la función.

Un puente resbaladizo y un aeropuerto que... ¿Calatrava?

No soy quien para decirle nada, pero es verdad que lo del aeropuerto es un ingenio escultórico. Lo del puente, hubiese estado bien que mirase la climatología de Bilbao, pero yo estoy con él en el tema de la pasarela añadida.

¿Arquitecto o arquitecta?

Da igual lo que yo opine, es una cuestión de lenguaje. Si soy mujer, soy arquitecta.

No habría muchas mujeres en la Escuela de Arquitectura...

Pocas chicas, sí, Pero ya éramos unas cuantas.

¿Sintió presión por ello?

¿Por qué? ¿por ser mujer...? No. Nunca me he sentido especialmente incómoda por serlo.

¿Y ya como profesional?

Directamente nunca he notado diferenciación. En alguna ocasión he oído que no me ha llegado algún proyecto por ser mujer. Es posible que haya habido algo, pero no lo sé a ciencia cierta.

¿Se siente pionera al haber completado una carrera profesional como la suya?

No. Dos chicas de Bilbao acabaron antes que yo, pero es verdad que no desarrollaron su carrera y yo he acabado con estudio propio.

¡Sin jefes!

Contenta de no haber tenido nadie que me mande. Mi jefe es el cliente. Yo soy una persona un poco rebelde y no me gusta someterme. A lo sumo un ratito porque te apetece, pero no hay nada más grande que trabajar con libertad absoluta. Odio el tú haz esto. El yugo es para los bueyes.

¿Qué le dio la universidad?

Otras emociones, otro vértigo.

¿Por ejemplo?

Era la época de los grises, de mayo del 68. Había mucha prohibición porque Franco todavía estaba vivo y muchas inquietudes; intelectuales, estéticas... Recuerdo las películas prohibidas, los colegios mayores. Siempre digo que somos los del mayo del 68.

¿Películas, dice? ¿Cuáles?

¡Tantas! El cine me apasiona. Me da igual el de los 40, los 50 o el de la actualidad. Me gusta el buen cine y tengo un proyector en casa.

¿Y cuando la película no...?

Si me he equivocado siempre pienso ¡Ahora viene lo bueno!

Pongamos nombres propios: galanes, títulos...

Yo soy de Tony Perkins primero y Gary Cooper, después. ¿Películas? Muchas. Si tengo que elegir, Johnny Guitar y La noche del cazador.

¿Había mucha diferencia entre aquel Madrid y aquel Bilbao?

Sustancial. En Bilbao no había vida estudiantil. Nos lo pasábamos bien entre los estudios y el disfrute. Hoy me parece un imposible esa gente que trabaja ocho horas y luego se pone a estudiar.

Se apoyan en internet...

Es un nuevo idioma que hay que entenderlo y aprovecharse de él, pero sin que te absorba ni te someta. Hay que exprimir la libertad que da la tecnología.

Hay gente que se engancha...

Sí veo una diferencia: los que venimos del lápiz aprovechamos solo lo que nos interesa. Sabemos que el móvil se puede apagar, por ejemplo.

¿Lo tiene difícil esta generación?

En general creo que sí, aunque en arquitectura no tanto. En esta profesión hay que tener claras las limitaciones: para quién se trabaja y dónde encajar ese edificio.

Hay quien sueña con trabajar sin esas limitaciones, como Gehry...

Con libertad económica todo el mundo puede mejorar pero ser Gehry o Foster requiere algo más.

Salgamos de bocetos y proyectos... ¿Cómo siente al Athletic?

¿Quién de Bilbao no es del Athletic? De joven llegaba a casa y preguntaba qué había hecho el Athletic. Mi madre me preguntaba cómo no podía saberlo. Hay que tener en cuenta que desde mi casa, el último número de Pozas, se veía el partido y la sala se llenaba de gente.

Con esa filosofía del club es imposible no sentirlo, supongo.

Cien por cien. No me gusta, eso sí, el dominio del Real Madrid y del Barcelona. Me gustaría que no les dejasen jugar porque es imposible luchar contra el rey dinero.

¿Y San Mamés?

No me está convenciendo, pero hay que esperar a que se termine.

¿Qué falta en el mundo de hoy?

El humanismo. No es que la gente sea inculta, es que no ha leído nada. Quizás porque antes el bachillerato era más profundo pero da la impresión que la juventud es distinta aunque también hay gente maravillosa.

¿Cómo corregir ese déficit?

Yo metería algún sketch cada dos o tres horas en la tele que ridiculice las posturas intransigentes y la ignorancia, pero también hay que pedir responsabilidades políticas.

¿Por qué?

No dan facilidades a la gente joven. ¿Qué alternativas tienen cuando salen? Falta imaginación. Ves a cuatro tías sentadas en el suelo y observas que se aburren como moscas. De los 13 a los 23 años lo tienen mal.

¿Qué poder le concede a la imaginación?

Permite huir de la rutina en cualquier orden de la vida.