Plan de emergencia de Aste Nagusia, hacia el riesgo cero
Todos los actos programados en fiestas tienen un plan de emergencia que supera la normativa Los fuegos artificiales son el evento con más riesgo, por la afluencia y por el material pirotécnico
BILBAO. El verano está aquí y, con él, llegan a Bizkaia los grandes eventos al aire libre: fiestas patronales, festivales musicales, actividades deportivas... Citas multitudinarias que congregan a decenas de miles de personas en espacios, en ocasiones, muy reducidos. Un riesgo potencial al que tanto los organizadores como las propias administraciones tratan de hacer frente a través de planes de emergencia o, como se denomina ahora, de autoprotección. En Bilbao, el evento por antonomasia del verano es, sin duda, Aste Nagusia, con permiso de BBK Live. Todo el área de Seguridad, con el alcalde a la cabeza, vela por que esos nueve días de fiesta discurran sin incidentes. Nada se deja al azar; todos los actos programados cuentan con un sistema específico para evitar los incidentes, muy por encima de lo que estipula la normativa vigente. Si esta establece que todos los eventos al aire libre con más de 10.000 asistentes deben contar con un plan de emergencias, en el caso de Bilbao, por ordenanza, tienen que disponer de él todos los que reúnan a más de 300 personas.
¿Qué es un plan de autoprotección? Su definición se refiere a las medidas adoptadas para prevenir y controlar los riesgos de un evento y responder a una situación de emergencia. "Se realiza un análisis de los riesgos que existen y se establece qué recursos humanos y técnicos se necesitan. Trabaja a dos niveles, tanto para evitar que se produzca un incidente como, en el caso de que sea así, minimizar las consecuencias", explica Pedro Izaga, subdirector de Protección Civil del Ayuntamiento de Bilbao. Izaga tomó parte ayer en una jornada técnica sobre seguridad en grandes eventos organizado por Interior del Gobierno vasco y la Fundación Fuego.
Aste Nagusia
En el caso de Aste Nagusia, las citadas planificaciones se establecen para todos los actos, tanto en los recintos festivos -Arenal, barracas, txikigune...-, en los espacios de conciertos o los fuegos. Todo se controla al máximo: todas las txosnas y carpas deben tener un extintor -dos si se utiliza fuego-, los toldos no pueden ser inflamables, se tienen que vaciar o desmontar con vientos de más de 104 kilómetros por hora, las barracas tienen que tener pasada su ITV... Un ejemplo: los conciertos de Botica Vieja. "Hay un puesto de mando avanzado allí mismo, en el que toman parte Policía Municipal, Protección Civil y emergencias médicas. Los responsables para tomar las medidas adecuadas están allí ante cualquier problema que pueda surgir sobre la marcha", explica el subdirector. Entre seis y ocho sanitarios -dos de ellos camilleros para poder acceder al interior- cubren los conciertos y las vallas se utilizan para controlar los flujos y los accesos, el principal riesgo en estos eventos. "A la gente se la reconduce, mediante vallados, para que llegue pegada a los edificios, con 10-12 metros de anchura, para que no invada la calzada. Para la salida, si hay mucha gente, la policía corta el tráfico. Adecuar las vías de evacuación al aforo es algo sagrado. A partir de dos personas por metro cuadrado paradas, puede haber situaciones de pánico".
Los fuegos artificiales son, con diferencia, los actos festivos con más riesgo, tanto por la peligrosidad de los artefactos pirotécnicos como por la gran cantidad de gente que concentran. Las medidas de seguridad se extreman al máximo, tanto a la hora de establecer un perímetro de 132 metros como, por ejemplo, a la hora de prohibir los lanzamientos si hay vientos de más de 44 kilómetros por hora. "En los últimos 13 años, en 107 lanzamientos, solo hemos tenido dos incidentes. Se ha mejorado mucho la seguridad", afirma Izaga.
En la mente se mantienen las espeluznantes imágenes de la avalancha que, el año pasado, costó la vida a 21 personas en el Love Parade alemán. Izaga descarta que algo así pase en Bilbao, aunque incide en que el riesgo cero no existe. "Los espacios donde se celebran los actos son abiertos, sin embudos en las salidas".
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