BILBAO. La ordenanza municipal para impedir la práctica del botellón en el espacio público de Bilbao fue aprobada hace ya cuatro años; posteriormente, se derogó y quedó incluida en la Ordenanza del Espacio Público del 23 de noviembre del pasado año. Bilbao fue pionero a la hora de elaborar un texto de estas características con la finalidad de conciliar el descanso de los vecinos, y también concienciar a los jóvenes sobre el consumo de alcohol y las molestias que originan determinadas aptitudes. Fruto de esta filosofía, los jóvenes sorprendidos bebiendo en la calle han sido denunciados y también se les ha ofrecido la posibilidad de realizar cursos de salud. Sin embargo, los jóvenes critican el texto de esta ordenanza y cuestionan los motivos que originan la sanción.

Según los asistentes a los cursos que organiza el Ayuntamiento, "el botellón impide el derecho a disfrutar de la vía pública, pero no solo es esto lo que lo impide. ¿Por qué no se pueden consumir bebidas que no sean alcohólicas en la vía pública?".

Los jóvenes cuestionan el texto de la ordenanza porque "hace referencia a bebidas preferentemente alcohólicas", por lo que critican el hecho de que se pueda sancionar a una persona que está en el grupo, en la vía pública, pero no está consumiendo alcohol (lo que se puede constatar a través del test de alcoholemia).

Se refieren a que las sanciones "tendrían que ser independientes de la procedencia de las bebidas, ya que si son de los bares no se sancionan; no se sanciona a los hosteleros porque pagan impuestos por las terrazas, aunque haya grupos de personas que molestan".

Por otro lado, lamentan que sus opiniones "no sirvan para nada". Y dicen, "por desgracia, nada de lo que hablamos será aplicado, ya que nuestro sistema se basa en los "parches". Y añaden: "No hay ganas de solucionar los problemas, se actúa en base a la presión pública, que los vecinos se quejan del botellón? pues se prohíbe. Esto se puede aplicar básicamente a todo".